Tu hada de la suerte 16.

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Tras ducharme y vestirme, bajo a la cocina a desayunar. Todos actúan con normalidad, por lo que deduzco que no saben que he pasado la noche en la habitación de Mike y me relajo. Carmen me sirve una taza de café con leche y un plato con un par de tostadas con aceite de oliva y sal, justo como a mí me gusta.

A las siete de la mañana Joe nos lleva al aeropuerto en el todoterreno negro. Por el camino no puedo evitar mirar por las ventanillas del coche para comprobar que nadie nos está siguiendo y Mike se percata.

–  Relájate, todo está controlado. – Me dice acariciándome la rodilla.

–  ¿Sabéis dónde está Daniel?

–  Si, se aloja en una pensión cerca del Luxe y dos de nuestros agentes de seguridad lo están vigilando, sabremos dónde está en cada momento. – Me tranquiliza Mike.

A las nueve en punto de la mañana nuestro avión despega tal y como estaba previsto. Acomodados en primera clase, las cuatro horas de vuelo pasan volando y llegamos a Moscú a las 15:00 hora local, pero en Highland son las 13:00.

Tras recoger nuestro equipaje, Mike me guía por el aeropuerto hasta llegar a un mostrador de coches de alquiler, donde alquila un robusto todoterreno idéntico al que conduce Joe.

–  Tengo que llamar a mi abuelo para decirle que estamos aquí y también tengo que llamar a mis padres para avisarles. – Comento cuando Mike arranca el todoterreno.

–  Cuando lleguemos al hotel podrás llamar a quién tú quieras.

–  ¿Al hotel? – Pregunto confusa.

–  Sí, al hotel. – Me confirma Mike. – Tu abuelo no nos espera hasta el viernes, así que podemos quedarnos un par de días en Moscú y hacer un poco de turismo.

Mike aparca frente a la puerta del Hotel Imperial de Moscú, un hotel de cinco estrellas catalogado entre los diez mejores del mundo y probablemente también esté entre los diez más caros del mundo.

–  Esto es demasiado caro, podríamos quedarnos a dormir en casa de mis abuelos, tienen un pequeño apartamento independiente y…

–  No te preocupes por nada, preciosa. – Me interrumpe dedicándome una perfecta sonrisa y añade al mismo tiempo que entramos en el impresionante hall del hotel: – Yo me ocuparé de todo.

Nos instalamos en nuestra habitación, una suite doble con jacuzzi en la terraza. Ambos nos cambiamos de ropa para combatir el frío de Moscú y salimos a pasear por la plaza roja y el centro de la ciudad. Cuando regresamos más tarde para cenar en el restaurante del hotel decido llamar a mis padres.

–  Todo esto es muy extraño, hija. ¿Te has ido con tu jefe por negocios y vas ir a ver a los abuelos acompañada por ese hombre? – Me dice mi madre que me conoce demasiado bien. – ¿No quieres contarme lo que está pasando?

–  Es una larga historia, mamá. – Trato de zanjar el tema. – Es mi jefe y sí, me gusta. Es una situación complicada y no quiero complicarla más.

–  Hija, ven a vernos cuando regreses de Rusia, hace más de dos meses que no charlamos cara a cara y necesito verte para comprobar que estás bien, cielo. – Me ruega mi madre.

–  Iré a verte un par de días cuando regrese a la ciudad, te lo prometo. – Le prometo antes de despedirme y colgar.

También llamo a mi abuelo y, tras ponerle al corriente de la situación con Daniel, le explico que estoy en Moscú con Mike y que tenemos pensado quedarnos un par de días en la ciudad y hacer turismo. Mi abuelo no hace preguntas y se despide de mí hasta el jueves.

–  ¿Todo bien? – Me pregunta Mike cuando me ve dejar el teléfono móvil sobre un escritorio junto a la ventana.

–  Sí, todo bien. – Le confirmo. – Le he dicho a mi abuelo que el jueves estaremos allí.

Mike me lleva a cenar al restaurante del hotel y después regresamos a la suite. Saco de mi maleta lo que suelo usar de pijama y me dirijo al baño para cambiarme cuando Mike me agarra por la cintura desde mi espalda y me susurra al oído con voz ronca:

–  ¿Quieres que nos demos un baño antes de dormir?

Su tono sugerente me excita y asiento con la cabeza antes de dirigirnos al baño. Mike llena la bañera con agua caliente y comienza a desnudarme sin prisa y después se deshace de su ropa. Me coge en brazos y nos sumergimos en la rebosante bañera. Me coloca entre sus piernas y tira de mí para que recueste mi espalda sobre su pecho.

–  ¿Quieres contarme qué te tiene tan preocupada? – Me pregunta Mike al mismo tiempo que masajea mis hombros. – Y no me digas que no pasa nada porque no me lo creo.

–  Mi madre quiere que vaya a verla para poder interrogarme sobre por qué viajo con mi jefe a Moscú y lo llevo a casa de mis abuelos. – Le confieso.

–  Mmm… Un interrogatorio duro. – Murmura Mike deslizando sus manos hasta llegar a mis pechos y los acaricia pellizcando mis pezones. – Tendremos que pensar en qué le vamos a decir.

–  ¿Vamos? – Pregunto volviendo mi cabeza para mirarle a los ojos.

–  Eso es, pequeña. – Me confirma Mike. – Estamos juntos en esto, Milena. – Me dice con tono serio y mirándome a los ojos. – Lo entiendes, ¿verdad?

–  ¿Te estás ofreciendo voluntario para acompañarme a ir de visita a casa de mis padres? – Le pregunto incrédula.

–  Sí, si eso es lo que quieres.

–  Gracias, pero creo que será mejor que yo me ocupe de eso. – Le respondo divertida.

Alzo mis brazos y uno mis manos detrás de su cuello, exponiendo mis pechos en su totalidad. Noto como la erección de Mike crece bajo mi trasero y sus manos se deslizan por mi abdomen hasta llegar al pubis.

–  Coloca las piernas sobre las mías, pequeña. – Me ordena sensualmente. Le obedezco y añade: – Eso es, preciosa. Ahora solo tienes que relajarte y disfrutar.

Hago lo que Mike me pide, me relajo y disfruto mientras él acaricia mi sexo, aprieta mi clítoris e introduce dos dedos en mi vagina haciéndome gemir.

Hacemos el amor en la bañera y más tarde repetimos en la cama. Al día siguiente salimos de nuevo a pasear por las calles de Moscú como si fuésemos una verdadera pareja. Mike se muestra cariñoso y atento conmigo en todo momento, me coge de la mano mientras paseamos, me besa en los labios sin importarle que nadie nos vea y me pregunta constantemente si tengo frío. Durante dos días se dedica única y exclusivamente a complacerme en todo.

El jueves por la mañana dejamos la suite del Hotel Imperial de Moscú y nos dirigimos a casa de mis abuelos maternos en el todoterreno que Mike ha alquilado. Cuando llegamos, mi abuelo Oleg y mi abuela Anika nos esperan en el porche de la casa para recibirnos. Mike se tensa y me dice antes de bajarnos del coche:

–  Sé buena conmigo mientras estemos aquí.

–  ¿A qué te refieres? – Le pregunto sin entender nada.

–  Me refiero a que no te pasees envuelta únicamente en una diminuta toalla, no mientras estemos en casa de tus abuelos o no me hago responsable de mis actos. – Me advierte Mike.

–  Nos instalaremos en la casa de invitados. La llaman así pero tan solo se trata de un apartamento tipo loft que está totalmente separado de la casa. – Le contesto divertida. Salgo del coche y voy corriendo a abrazar a mis abuelos. – Os he echado de menos. – Les digo con un hilo de voz mientras ellos me abrazan y me besan emocionados. Mike se acerca y hago las presentaciones oportunas: – Abuelos, os presento a mi amigo Mike. – Me vuelvo hacia a Mike y añado: – Mike, él es mi abuelo Oleg y ella es mi abuela Anika.

–  Encantado de conocerles. – Les saluda Mike estrechándoles la mano.

Mi abuelo mira a Mike con desconfianza pero al menos tampoco le dice nada fuera de lugar. Mi abuela lo agarra del brazo y lo invita a pasar dentro de la casa donde nos sirve un café bien caliente para que entremos en calor.

–  He mandado a preparar la casa de invitados para que os instaléis allí. – Nos dice mi abuela con una amplia sonrisa. – Id a acomodaos mientras yo preparo la comida.

Mi abuela desaparece del salón y mi abuelo, antes de desaparecer como mi abuela, me dice en ruso para que Mike no se entere:

–  Tu amigo, tu jefe, tu amante y ahora también tu compañero de misión. Te encanta todo lo complicado desde que eras una niña.

–  No puedo evitarlo. – Le respondo encogiéndome de hombros con inocencia.

Cuando nos quedamos a solas en el salón, Mike me pregunta preocupado:

–  ¿Quiero saber lo que ha dicho tu abuelo?

–  Solo me ha recordado lo mucho que me gustan las complicaciones desde que era niña. – Le respondo divertida. – Vamos a instalarnos a la casa de invitados, quiero hablar con mi abuelo antes de comer.

Me dirijo con Mike hacia a la casa de invitados y deshacemos las maletas. La casa es de una planta y tiene unos 100 m2. Es un gran espacio al estilo loft, con cocina, comedor, salón y habitación en una misma estancia y un cuarto de baño con una bañera enorme. Mire a donde mire solo veo lugares donde Mike y yo podemos hacer el amor salvajemente.

–  Me encanta cuando tienes esa mirada. – Me susurra al oído abrazándome desde atrás. – Dime en qué estabas pensando, pequeña.

–  Mmm… Si te lo digo no saldremos de aquí en todo el día. – Le respondo sonriendo. – Pero tenemos prioridades y una de ellas es la razón por la que estamos aquí.

Mike me da un beso en los labios y una palmada en el trasero antes de seguir deshaciendo las maletas y colocando nuestra ropa en el armario.

2 comentarios

  1. Me encanta!!??
    Me encantaría que le echases un vistazo a mi humilde blog…
    Un abrazo

    https://nodevuelvodiamantes.blogspot.com.es/?m=1

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