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Ana Bolena.

Ana Bolena era hija de sir Thomas Boleyn, que la llevó a Francia en 1519 para que se desenvolviera en la corte como dama de honor de la reina Claudia. Cuando regresó a Gran Bretaña, fue dama de honor de Catalina de Aragón, esposa de Enrique VIII. Llegó a inspirar tal pasión en el monarca que se divorció de Catalina para estar con Ana.

El 25 de enero de 1532 contrajeron matrimonio en secreto, y en mayo el arzobispo Cranmer declaró nulo el matrimonio con Catalina y legitimó la unión con Ana Bolena. Los amores entre Ana Bolena y Enrique VIII, y el consiguiente divorcio de Catalina de Aragón, fueron la causa directa del cisma de Inglaterra.

En junio de 1533 fue coronada como la legítima reina de Inglaterra. Con el tiempo, Ana se quedó embarazada, pero el Rey quería tener un hijo varón y se decepcionó cuando nació su hija, a la que llamaron Isabel. Esta niña se convertiría posteriormente en Isabel I, reina de Inglaterra y única heredera de Enrique.

En enero de 1536, Ana dio a luz a un niño muerto el mismo día en que Catalina de Aragón falleció. Esta circunstancia unida al mal carácter de Ana y a que el Rey ya se había encaprichado con Jane Symour, dama de honor de Ana, hicieron que la reina perdiera el favor de Enrique. Tras la noticia de la muerte de Catalina, se dice que Enrique y Ana se engalanaron con ropas de color amarillo brillante. Algunos historiadores lo han interpretado como demostraciones públicas de alegría en cuanto a la muerte de Catalina, pero es dudoso que la pareja real hubiera celebrado en público la muerte de Catalina, puesto que Enrique la consideraba como la «Princesa viuda de Gales», la viuda de su hermano el príncipe Arturo.

Circularon rumores de que Catalina había sido envenenada (culpaban tanto a Ana como a Enrique); los rumores surgieron tras descubrir durante su embalsamamiento que su corazón estaba ennegrecido. Los expertos médicos modernos están de acuerdo en que la oscuridad del corazón de Catalina no era debida al envenenamiento, sino al cáncer de corazón, algo que no se conocía por entonces.​ Tras la muerte de Catalina, Ana intentó mejorar sus relaciones con la hija de Catalina, María, pero fue rechazada de nuevo.

Durante el día del entierro de Catalina, el 29 de enero de 1536, Ana sufrió un aborto. Para la mayor parte de observadores, esta pérdida personal fue el principio del fin del matrimonio real. Lo que pasó después es uno de los períodos más polémicos de la historia inglesa, dado que es tanto una tragedia personal como un indicativo de las tendencias políticas más extensas que gobernaron la Casa de Tudor en ese período.

Cuando Ana se repuso de su aborto, Enrique declaró que su matrimonio había sido maldecido por Dios. Juana Seymour fue trasladada a nuevas dependencias y el hermano de Ana no fue aceptado en una prestigiosa orden de caballería, la Orden de la Liga, que en cambio le fue otorgada al hermano de Juana Seymour. En varias ocasiones a lo largo de estos meses, Ana expresó su temor ante la posibilidad de un próximo divorcio.

En los últimos días de abril, un músico flamenco al servicio de Ana llamado Mark Smeaton fue detenido y torturado por Thomas Cromwell. Al principio negó que él fuera el amante de la reina, pero bajo tortura confesó. También proporcionó el nombre de otro cortesano, Henry Norris, un viejo amigo tanto de Ana como del rey. Norris fue detenido durante el May Day (1 de mayo), pero dado que era un aristócrata no podía ser torturado. Él negó su culpabilidad y juró que Bolena era también inocente. Francis Weston fue detenido dos días más tarde bajo el mismo cargo. También detuvieron a William Brereton, un mozo de la cámara privada del rey, que también fue arrestado por adulterio, pero realmente parece probable que fue víctima de un viejo rencor contra él, sostenido por Thomas Cromwell. El acusado final fue Jorge Bolena, el propio hermano de la reina Ana, detenido bajo acusación de incesto y traición, acusado de mantener relaciones sexuales con su hermana durante los últimos doce meses.

El 2 de mayo de 1536, tras asistir a un partido de tenis, Ana fue detenida y llevada a la Torre de Londres.​ Allí sufrió una crisis nerviosa menor, exigiendo saber todos los detalles sobre el paradero de su familia y los cargos contra ella.

Cuatro de los hombres fueron procesados en Westminster el 12 de mayo de 1536. Weston, Brereton y Norris mantuvieron públicamente su inocencia y solo el torturado Smeaton apoyó a la Corona declarándose culpable. Tres días más tarde, Ana y Jorge fueron procesados por separado en la Torre de Londres. Ella fue acusada de adulterio, incesto y alta traición. La sospecha popular contra Enrique y su amante, Juana Seymour, los cuales fueron vistos de banquete en el Támesis, era generalizada. Varios panfletos circularon por Londres burlándose de los procesos y apoyando a la reina.

Vinieron por Ana durante la mañana del 19 de mayo para llevarla a la Torre Verde, donde debía permitírsele la dignidad de una ejecución privada.

El gobierno no aprobó proporcionar un ataúd apropiado para Ana. Tras la decapitación, su cuerpo y su cabeza fueron depositados en un arca alargada y sepultados en una tumba sin marcar en la capilla de San Pedro ad Vincula. Su hija, la reina Isabel I, a su llegada al trono nunca se preocupó de rehabilitar su memoria y buscar un lugar más digno para que los restos de su madre descansaran. En 1876 su cuerpo fue identificado en unas reformas de la capilla bajo el reinado de la reina Victoria y de esta manera el lugar de descanso de los restos mortales de Ana está marcado ahora en el suelo de mármol.

 

 

 

El Magosto.

La historia de la fiesta de Magosto nace con la suma de varias tradiciones y culturas a lo largo de los siglos, pero su origen se remonta hasta el Paleolítico ya que la castaña, junto a la bellota, era el principal alimento de la época. Se cree que la influencia de los celtas en la zona norte de la península puso las bases de la festividad en torno a otras fiestas, las de Samaín, que celebraban en la misma época, el fin de la cosecha y el inicio de un nuevo ciclo.

Pero fueron los romanos y la llegada del cristianismo lo que dio un empujón radical a la fiesta de Magosto. Los romanos trajeron una nueva especie de castaño que era mucho más resistente, poblando así toda Galicia de sus frutos y convirtiéndose en uno de los alimentos más recurrentes e importantes de los campesinos.

Durante la Edad Media, la llegada de una enfermedad a la zona acabó llevándose por delante buena parte de los castañares y cobraron protagonismo otros alimentos llegados de América, como la patata o el maíz. Sin embargo, en las zonas del interior de Galicia se siguieron conservando los castañares y hoy es donde más peso tiene esta celebración.

Según la tradición, por cada castaña asada en las brasas, un alma es liberada del purgatorio y regresa para celebrar con los vivos durante el Magosto. Con este espíritu es con el que, en el presente, se siguen celebrando estas fechas. El Magosto empieza el día de todos los Santos y dura hasta el 11 de noviembre, coincidiendo con San Martiño y es una celebración cargada de recuerdos y homenajes al pasado.

El Magosto ha conseguido sobrevivir a los siglos y a la historia, y pasar de generación en generación. Lo más tradicional durante estas fiestas es reunirse en torno al fuego de las brasas y asar las castañas que se han ido cosechando durante todo el año para dar de comer a todos los presentes, pero no es el único alimento que se destaca. También es el tiempo de abrir las botellas de vino nuevo y de comer chorizos asados en las brasas.

Las celebraciones del Magosto reúnen cada año a cientos de habitantes y de turistas que quieren conocer de primera mano el ambiente de estas fiestas alrededor del fuego y empaparse de esta antigua tradición tan plagada de historia y de leyendas. Las castañas, a pesar de haber pasado a ser un fruto típico únicamente en otoño, siguen teniendo gran peso en la región. Son las grandes protagonistas durante todos estos días, suponiendo el comienzo de un nuevo ciclo y una nueva cosecha que comenzará a dar los primeros brotes en primavera.

Debido a las enfermedades que asolaron la región de Galicia durante la Edad Media, buena parte de los castaños acabaron desapareciendo y con ellos también el gran peso de su tradición. Sin embargo, aún se mantiene vivo el espíritu del Magosto en las regiones gallegas de interior, en especial en Lugo y Ourense, donde sus bosques siguen ofreciendo castaños que abastecen a todos los lugares de la zona.

En la actualidad, Lugo y Ourense se han convertido en las dos regiones donde más peso tiene la fiesta de Magosto y donde más gente se reúne a disfrutar de la tradición. En el año 2008, la celebración de Ourense fue declarada Fiesta de Interés Turístico de Galicia.

 

Catrina.

Hoy en día, la Catrina se ha convertido en uno de los iconos más representativos de la cultura mexicana. Todos hemos visto la imagen de una calavera con sombrero francés, especialmente cuando se acerca el Día de Los Muertos. Pero, ¿sabes cuál es el origen de este personaje?

La Catrina nace del descontento del pueblo mexicano respecto a las clases más privilegiadas cuando, durante los gobiernos de Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz, las imágenes de esqueletos y calaveras eran una forma común de denuncia y de crítica social en las publicaciones de la época que usaron varios caricaturistas como Constantino Escalante, Santiago Hernández y Manuel Manilla.

La versión original es un grabado en metal con autoría del caricaturista José Guadalupe Posada y cuyo nombre original es “Calavera Garbancera”. La palabra “Garbancera” provenía de los vendedores de garbanzo, que siendo pobres aparentaban ser ricos y querían ocultar sus raíces indígenas. Este grupo de comerciantes pretendía tener el estilo de vida de los europeos. Esta crítica social la supo plasmar magistralmente este caricaturista y le dio fama a nivel mundial. La influencia de la obra de Posada le llegó posteriormente a Diego Rivera. Este importante muralista acopla el término de “La Catrina” en 1947 en su obra “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”, donde aparece el artista José Guadalupe Posada en el lado derecho, una versión infantil de Diego Rivera a la izquierda y, por detrás, la reconocida pintora mexicana Frida Kahlo. Actualmente, el mural se encuentra en el Museo Mural Diego Rivera, localizado en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

El Día de Muertos es una de las fiestas más antiguas de México. El 1 y 2 de noviembre se celebra con altares y la gente acude a los cementerios para visitar a los difuntos. La imagen de la Catrina se está convirtiendo en la imagen mexicana por excelencia sobre la muerte, es cada vez más común verla plasmada como parte de celebraciones de día de muertos a lo largo de todo el país, incluso se ha convertido en motivo para la creación de artesanías y en el disfraz más elegido por las mujeres para Halloween.

 

 

 

La Castanyera.

Igual que los países anglosajones tienen su Halloween y los mexicanos celebran el Día de los Muertos, en Catalunya también se celebra la Castanyada. Su origen procede de antiguos rituales funerarios que datan de finales del siglo XVIII; rituales destinados a conmemorar a los antepasados ​​fallecidos.

Al parecer, la tradición de comer ciertos alimentos provenía de la necesidad de energía para permanecer despiertos toda la noche. Los campaneros de las iglesias recorrían los vecindarios diciéndole a la gente que era hora de rezar por los difuntos. También se dice que era costumbre dejar los fuegos encendidos durante la noche y preparar la comida para los antepasados ​​para que pudieran comer y calentarse cuando regresaran de visita.

Cuentan que, antes de celebrar el día de Todos los Santos, las familias se reunían para velar a sus muertos. Para aguantar, se aprovisionaban de los primeros frutos del otoño, que principalmente eran las castañas, las legumbres y los boniatos. De esta costumbre nació la carismática figura de la Castanyera ya que mientras se asaban las castañas, se rezaba.

La Castanyera estaba representada como una anciana vestida con ropas pobres, una falda larga que cubría sus pies y un pañuelo sobre la cabeza, parada frente a un asador, asando y vendiendo castañas en la calle, envolviéndolas en periódicos.

Otra teoría afirma que el festín era para los campaneros, que hacían repicar las campanas durante toda la noche para recordar a los fieles la necesidad de rezar por el alma de sus difuntos. Cada vez que descansaban, reponían fuerzas comiendo lo que la gente les traía que, en este caso, eran los frutos del otoño.

En Catalunya, además de las castañas, la tradición también es comer panellets, unos panecillos parecidos al mazapán que se depositaban en las tumbas de los difuntos para que estuvieron nutridos en la otra vida. Ahora los hay de todo tipo: de almendras, piñones, coco, yema quemada, higo… Sin embargo, los más demandados son los de piñones.

Y tú, ¿ya has comido castañas asadas y has probado los panellets? ¿Cuáles son tus preferidos?

Halloween.

Aunque muchos piensen que Halloween es una festividad de origen americano, lo cierto es que su origen es europeo. Los celtas, que habitaban algunas regiones en Irlanda, Inglaterra, Escocia y Francia, realizaban una gran ceremonia para conmemorar el fin de la cosecha a finales de octubre. La festividad era conocida con la palabra gaélica Samhain, que significa “el final del verano” y, durante la celebración, se despedían de Lugh, dios del Sol.

El Samhain marcaba el momento en que los días se iban haciendo más cortos y las noches más largas. Los celtas, al igual que muchas culturas prehispánicas, creían que en Samhain los espíritus de los muertos regresaban a visitar el mundo de los mortales. El año céltico terminaba el 31 de octubre, en el otoño, cuya característica principal es la caída de las hojas, que para ellos significaba el fin de la muerte o la iniciación de una nueva vida.

La costumbre era dejar comida y dulces fuera de sus casas a modo de ofrenda, también era común encender velas para ayudar a las almas de los muertos a encontrar el camino hacia la luz y descanso junto a Lugh. La noche del 31 de octubre también se hacían rituales de carácter purificador para despedir el año. Pero, con el auge del catolicismo, esta fiesta pagana se cristianizó y comenzó a llamarse “La Víspera de Todos los Santos”. Su traducción en inglés es “All Hallow´s Eve”, de ahí nació la palabra «Halloween».

Con la inmigración europea a los Estados Unidos, sobre todo de irlandeses católicos en 1846, esta tradición llegó a América. La festividad de Samhain se transformó y pasó a ser conocida como Halloween muchos lugares.

Si existe un país que celebra Halloween a lo grande, sin duda es Estados Unidos, donde esta fiesta también es conocida como la Noche de Brujas y ha exportado este trocito de cultura por todo el mundo. Allí, cuando cae la noche, las calles de ciudades y pueblos se llenan de niños disfrazados de monstruos y toda clase de seres fantásticos que salen a las calles para pedir dulces casa por casa. El tradicional “truco o trato” es la frase más repetida entre los niños mientras recolectan dulces. Las casas, los colegios y otros edificios se adornan con todo tipo de objetos alusivos a criaturas sobrenaturales como vampiros, brujas, hombres lobo, muertos vivientes y figuras icónicas del cine de terror. No faltan tampoco las imágenes de tumbas, cementerios, arañas, gatos y calabazas. Durante el mes de octubre, se organizan atracciones tradicionales para celebrar Halloween, como las casas embrujadas, donde niños y adultos recorren una terrorífica casa decorada para “sobrevivir” e interactuar con todo tipo de espantos y criaturas aterradoras. En las zonas más rurales, la gente pasea en carretas llenas de paja hasta llegar a un campo de maíz y los participantes tienen que recorrer los pasillos naturales de los trigales, que alcanzan grandes alturas, y encontrar la salida. Cuando salen, los participantes escogen una calabaza para tallarla y formar una cara en ella.

Aunque la forma de celebrarlo haya cambiado mucho desde su origen, lo cierto es que queremos seguir pensando que el 31 de octubre es una noche mágica en la que los muertos pueden entrar en el mundo de los vivos.

Las Brujas de Salem.

Durante la Europa del siglo XVII, miles de mujeres fueron quemadas en la hoguera acusadas de brujería, tras ser sometidas a horribles torturas. En la América colonial, sobre el año 1620, llegaron a las tierras de Nueva Inglaterra los primeros colonos procedentes de Inglaterra y los Países Bajos. Conocidos como los Padres Peregrinos, fundaron las primeras colonias como Connecticut, Boston y Springfield. En aquellas tierras, donde vivían los indios mohicanos, pocomtuc o massachussets, se produjeron cerca de una veintena de casos de brujería, aunque el más recordado, cruento e impactante fue el que tuvo lugar en el poblado de Salem, en la colonia inglesa de Massachusetts.

El reverendo Samuel Parris se había trasladado de Boston a Salem con sus hijos, Thomas, Elizabeth y Susannah, y con su sobrina Abigail Willians, que había perdido a sus padres asesinados por los indios. Junto a ellos vivía una esclava llamada Tituba, junto con su marido, John Indian, la cual se encargaba del cuidado de los niños. El reverendo Parris vivía obsesionado por ganarse el amor de Dios y el respeto de los habitantes de Salem. Pero su escasa habilidad en el trato a su familia, a la cual imponía una férrea disciplina, y su carácter desconfiado y arrogante, le hacían sentirse señalado y acosado por sus vecinos.

En febrero de 1692, empezaron a suceder algunos hechos extraños en la pequeña población de Salem, enclavada entre pantanos y habitada por trabajadores puritanos. Perturbadores testimonios de blasfemias, maldiciones y escandalosas visiones de niñas desnudas encendiendo velas en un claro del bosque mientras invocaban a supuestos demonios y frotaban lascivamente sus cuerpos unas con otras, pusieron a todos los vecinos en estado de alerta.

A Tituba, la esclava negra de la familia Parris, le gustaba contar historias misteriosas a las hijas del reverendo y a sus amigas, así como practicar viejos rituales vudú. A menudo, estas historias y rituales ancestrales chocaban con la moral puritana de aquellos niños y empezaron a encender la imaginación de las adolescentes Betty Parris y Abigail Williams. Un día, éstas fueron sorprendidas bailando desnudas en un bosque, mientras Tituba realizaba, sobre un caldero, rituales vudú de las Barbados, su tierra natal.

Según cuentan las crónicas de la época, las dos niñas empezaron a sufrir convulsiones en público, a pronunciar palabras y frases sin sentido, a estallar en llantos súbitos y sin motivo aparente y a tener «comportamientos bestiales». En realidad, es muy posible que las dos niñas intentaran ocultar sus juegos sexuales, a los que muy pronto se unió Ann Putnam, una niña de 12 años, hija de una de las familias más ricas de la población. De hecho, Ann contó que una vez estando en el bosque: «Luché contra una bruja que quería decapitarme».

«No hay ningún problema físico que cause ese comportamiento. No hay dudas de que se trata de la influencia directa del demonio». Con estas palabras diagnosticaba William Griggs, el médico de Salem, a las niñas afectadas de tan extrañas «dolencias». Toda la población de Salem, incluido el reverendo Parris, creían en las brujas y que estas eran las causantes del extraño comportamiento de las jóvenes. Para evitar la horca, las niñas acusaron a Tituba de iniciarlas en ritos satánicos. No deja de ser curioso que el método usado para confirmar el caso de brujería de las dos niñas fuera que el marido de la esclava, John Indian, preparase un brebaje a base de harina de centeno y orina de bebé y se lo diese a beber a un perro. Si el pobre animal desarrollaba los mismos síntomas que las presuntas embrujadas, el diagnóstico quedaría confirmado.

En febrero de 1692, se inició el juicio a cargo de los magistrados Jonathan Corwin y John Hathorne, quienes debían dictaminar el origen de las posesiones diabólicas. Con la sala llena de público, se inició la sesión en la que los dos magistrados presionaron a la hija de Parris y a su sobrina para que señalaran a los culpables. Aquella situación dio lugar a una serie de acusaciones infundadas en las que cada uno acusaba al más indefenso o a quien tenía más antipatía. La primera acusada fue Tituba que, para salvarse de las crueles torturas a las que iba a ser sometida, confesó públicamente: «He visto al diablo en el bosque. A veces toma la forma de un hombre muy alto de pelo negro, o de perro negro, o de cerdo, y he visto a un pájaro amarillo besar el dedo de otra bruja, y Betty, Abigail, Ann Putnam, Sarah Osborne, Sarah Good ¡están al servicio de Satanás! Y he visto el nombre de otros vecinos en el libro del Mal». Según aclaró la misma esclava, el libro al cual aludía, y en el que figuraban todos los nombres de las brujas que había en Salem, se lo había entregado un hombre misterioso.

Tras declararse culpable, Tituba fue condenada a prisión y estuvo un año recluida. Por su parte Sarah Osborne, una anciana, y Sarah Good, una indigente, que también habían sido acusadas, fueron ahorcadas al no confesar su culpabilidad. Posteriormente, otra mujer, Martha Corey, siguió la misma suerte y fue acusada sin fundamento (tal vez a causa de envidias o algunas rencillas entre los aldeanos) y su esposo, Giles Corey, murió en prisión mientras era torturado.

El reverendo George Burroughs fue acusado por la familia Putnam porque, según relató Ann Putnam: «Su espíritu aparece en mis sueños y me dice que es el líder de los adoradores de Satanás, que mató a sus dos primeras esposas y que embrujó a los soldados que combatían a los indios en las fronteras de Maine». Otra aldeana, Susanna Martin, fue acusada por un vecino porque creía que había embrujado a sus bueyes, y John Alden, otro de los habitantes de Salem, fue acusado de ser el hombre que supuestamente había entregado el libro con los nombres de las brujas a Tituba. El 2 de junio de 1692, el juez William Stauton envió a la horca a Bridget Bishop, una mujer que doce años antes había sido declarada inocente del cargo de brujería y cuyo único pecado había sido tener un carácter extrovertido y haberse casado tres veces. Otra mujer, Rebecca Nurse, fue también acusada. El juez, que la conocía bien, la declaró inocente lo que provocó tal oleada de vandalismo y salvajismo entre la población que el asustado magistrado tuvo que cambiar de opinión y ordenar que la ahorcaran de inmediato.

Pocos años más tarde, los tribunales comenzarían a admitir que los procesos judiciales iniciados en Salem en 1692 habían tenido bastantes irregularidades y, finalmente, en 1703 el tribunal de Massachusetts rechazó casi todas las pruebas presentadas durante los juicios. Tres años más tarde, Ann Putnam, una de las niñas supuestamente embrujadas, pidió perdón a su iglesia y a las familias de los ajusticiados en la horca: «Lo hice engañada por Satanás». Por su parte, Betty Parris se fue de Salem con su padre, y el rastro de Abigail Williams se pierde a mediados de 1692.

Son numerosas las conjeturas sobre las circunstancias que pudieron desencadenar los terribles acontecimientos de Salem. Algunos autores han citado a la epilepsia como la causa de los ataques y las convulsiones de las niñas, y otros han encontrado un origen tóxico en estas manifestaciones colectivas. Para algunos historiadores, la fuente de todos estos síntomas estaría en una intoxicación por cornezuelo del centeno (una enfermedad conocida como ergotismo o fuego de san Antonio), cereal con el que se elaboraba el pan y que posee una toxina, la ergotamina, de la que deriva el LSD o ácido lisérgico. No obstante, para la mayoría de los estudiosos, la causa más probable de tan terribles acontecimientos es la histeria colectiva como resultado del asfixiante clima de puritanismo y de la educación represiva que imperaban en aquellos tiempos. La histeria había sido definida pocos años antes de los sucesos de Salem como «la gran simuladora» por el médico inglés Thomas Sydenham, por ser un mal capaz de simular un gran número de enfermedades orgánicas.

Elfos.

Todos hemos oído hablar de los Elfos, incluso hoy en día los tenemos más presentes que nunca gracias al cine y la literatura pero, ¿sabes cuál es el origen de estos seres mágicos? Los elfos son seres de la mitología nórdica y germánica y, originalmente, eran deidades menores de la fertilidad. Se les describe como hombres y mujeres jóvenes, de pequeño tamaño y orejas en punta, pero de gran belleza. Vivían en los bosques, en las cuevas o en las fuentes de agua y gozaban de una larga vida o de la inmortalidad. Su apariencia era frágil y delicada, aunque en realidad eran muy fuertes y ágiles. Además, también se les atribuyen poderes mágicos.

Según parece, los Elfos fueron concebidos como seres o espíritus poderosos y hermosos, pero nunca se han registrado mitos sobre ellos elfos. Después de muertos, varios hombres famosos fueron elevados al rango de Elfos, como el rey Olaf Geirstad-Alf. El héroe herrero Völundr (o Völund) es identificado como ‘señor, líder, o sabio de los elfos’ (vísi álfa, de víss, «certero, sabio») en el poema Völundarkvida. Un segundo título de Völundr es más oscuro: álfa ljóði, donde la raíz apunta a la expresión poética ljóðr o lýðr, «un pueblo, gente, hombres».​ Este título se ha interpretado como «líder de los álfar», pero más probablemente como «uno del pueblo de los álfar», indicando que Völundr es uno de ellos y no simplemente un humano. ​En la Saga de Thidrek una reina humana se sorprende al descubrir que el amante que la embarazó es un elfo y no un hombre. En la Hrólfs saga kraka un rey llamado Helgi viola y embaraza a una elfina vestida de seda.

El cruce entre elfos y humanos es posible en la antigua creencia nórdica. La reina humana que tuvo un amante elfo dio a luz al héroe Högni, y la elfina que fue violada por Helgi dio a luz a Skuld, quien se casó con Hjörvard, el asesino de Hrólfr Kraki. La Hrólfs saga kraka agrega que ya que Skuld era medio-elfo, era muy habilidosa en la hechicería (seid), y a tal punto que era casi invencible en la batalla. Cuando sus guerreros caían, ella los levantaba nuevamente para que continuaran luchando. La única manera de derrotarla era capturarla antes de que pudiera convocar a sus ejércitos, que incluían guerreros élficos.

Hay también declaraciones en la Heimskringla y en la Þorsteins saga Víkingssonar de una línea de reyes locales que gobernaron Álfheim, que se correspondía con la provincia moderna sueca de Bohuslän y la provincia noruega de Østfold, y ya que tenían sangre élfica, se decía que eran más hermosos que la mayoría de los hombres.

Pero, además de estos aspectos humanos, también se los describe como seres semi-divinos asociados a la fertilidad y el culto a los ancestros. De esta forma, la noción de elfo se asemeja a la creencia animista en espíritus de la naturaleza y de los muertos, común a casi todas las religiones humanas. Como los espíritus, los elfos no estaban atados a limitaciones físicas y podían atravesar paredes y puertas, tal como sucede en Norna-Gests þáttr.

En alta fantasía, generalmente los elfos no son hostiles a los humanos, ya que los consideran inferiores y de poca importancia. A menudo desprecian a la especie humana como inferior y bárbara, del mismo modo que algunos miran a los animales de compañía y otros animales; el caso más extremo de eso podemos encontrarlo en los elfos de Pratchett, donde se trata de seres sin ningún tipo de empatía ni remordimientos, que tratan a los humanos (y a todo en general, hasta a ellos mismos) como fuente de entretenimiento, sin darle demasiada importancia al tipo de entretenimiento que proporcionen (música, danza, sujetos para torturar, etc.).

También hay elfos oscuros (svartalfer en la mitología nórdica), los cuales son retorcidos y malignos. Los elfos son enemigos de los orcos y goblins, y suelen estar permanentemente peleados con los enanos.

Los 12 Dioses del Olimpo.

Los 12 Dioses del Olimpo eran los dioses griegos que moraban en el Monte Olimpo, el monte más alto de Grecia. Estos 12 Dioses eran considerados los más importantes de todas las deidades de la mitología griega y se les dedicaron templos, festividades cívicas, actividades artísticas y deportivas, entre otras. El concepto de «doce dioses» es más antiguo que cualquiera de las primeras fuentes griegas. La palabra «Dios» ya era atribuida en aquel entonces a Zeus, mientras que «Theo» se refería a los restantes. Los 12 Dioses del Olimpo ganaron su supremacía en la Tierra después de que Zeus, junto a sus hermanos Poseidón y Hades, y sus hijos (que completan el resto del panteón), lograran la victoria en la guerra contra los Titanes.

Los 12 Dioses del Olimpo son los siguientes:

Zeus – Es el Rey de los Dioses y el gobernante del Monte Olimpo; dios del cielo y el trueno. Hijo menor de los titanes Crono y Rea. Los símbolos incluyen el rayo, el águila, el roble, el cetro y la balanza. Hermano y marido de Hera, aunque tuvo muchas amantes, tanto diosas como mortales.

Hera – Es la Reina de los Dioses y diosa del matrimonio y la familia. Hija menor de Crono y Rea. Esposa y hermana de Zeus. Los símbolos incluyen el pavo real, la granada, la corona, el cuco, el león y la vaca. Siendo la diosa del matrimonio, con frecuencia trata de vengarse de los amantes de Zeus y sus hijos.

Poseidón – Señor de los mares, los terremotos y los caballos. Los símbolos incluyen el caballo, el toro, el delfín y el tridente. Medio hijo de Crono y Rea. Hermano de Zeus y Hades. Casado con la nereida Anfítrite, aunque, como la mayor parte de dioses masculinos griegos, tuvo muchas amantes.

Apolo – Es el Dios de la música y las bellas artes, de la luz, el sol, la medicina, la belleza, el conocimiento, la poesía, la profecía y el tiro con arco. Los símbolos incluyen el sol, la lira, el arco y la flecha, el cuervo, el delfín, el lobo, el cisne y el ratón. Hijo menor de Zeus y Leto. ​Hermano gemelo de Artemisa. Líder de las musas inspiradoras. Tuvo muchas amantes, tanto diosas como mortales, y una extensa lista de hijos.

Atenea – Es la diosa de la sabiduría, la artesanía, la defensa y la guerra estratégica. Los símbolos incluyen la lechuza y el olivo. Hija de Zeus y de la oceánide Metis, surgida de la cabeza de su padre totalmente adulta y con armadura de combate completa después de que este se hubiera tragado a su madre.

Afrodita – Es la diosa del amor, la belleza y el deseo. Los símbolos incluyen la paloma, el pájaro, la manzana, la abeja, el cisne, el mirto y la rosa. Su nombre proviene del griego ‘afro’, surge de la espuma del mar después de que la sangre de Urano goteara sobre la tierra y el mar tras ser castrado por su hijo Crono. En otros mitos se la señala como hija de Zeus y de la oceánide Dione. Casada con Hefesto, aunque tuvo muchas relaciones adúlteras, en especial con Ares, de quien tuvo ocho hijos, entre ellos Eros.

Ares – Es el dios de la guerra, la fuerza, la virilidad masculina, y el derramamiento de sangre. Protector del Olimpo y de los ejércitos. Los símbolos son la lanza y el escudo. También lo son la antorcha, el jabalí, la serpiente, el perro, el buitre. Hijo de Zeus y Hera, amante preferido de Afrodita, su aliada en la guerra y sanadora.

Dioniso – Es el dios del vino, las celebraciones y el éxtasis. Dios patrón del arte del teatro. Los símbolos incluyen la vid, la hiedra, la copa, el tigre, la pantera, el leopardo, el delfín y la cabra. Hijo de Zeus y de la mortal princesa de Tebas Sémele. Casado con la princesa cretense Ariadna. Es el dios olímpico más joven y el único nacido de una mujer mortal.

Hermes – Es el Mensajero de los dioses; dios del comercio y la retórica. Los símbolos incluyen el caduceo (vara entrelazada con dos serpientes), las sandalias y el casco alado, la cigüeña y la tortuga (cuyo caparazón usó para inventar la lira). Hijo de Zeus y la ninfa Maia. Es el segundo dios olímpico más joven, apenas mayor que Dioniso. Se casó con Dríope, hija del rey Dríope, y su hijo Pan se convirtió en el dios de la naturaleza, el señor de los sátiros, el inventor de la flauta y el compañero de Dioniso.

Artemisa – Es la Diosa de la caza, la virginidad, el parto, el tiro con arco y todos los animales. Los símbolos incluyen la luna, el ciervo, el perro de caza, la osa, la serpiente, el ciprés y el arco y la flecha. Hermana gemela de Apolo. Hija mayor de Zeus y Leto.

Hefesto – Maestro herrero y artesano de los dioses; dios del fuego y la forja. Los símbolos incluyen el fuego, el yunque, el hacha, el burro, el martillo, las tenazas y la codorniz. Hijo de Hera, con Zeus o sin él. Después de que él naciera, sus padres le arrojaron fuera del monte Olimpo, aterrizando en la isla de Lemnos. Casado con Afrodita, aunque a diferencia de la mayoría de los maridos divinos, raramente fue licencioso.

Deméter – Es la diosa de la fertilidad, la agricultura, la naturaleza y las estaciones del año. Los símbolos incluyen la amapola, el trigo, la antorcha y el cerdo. Medio hija de Crono y Rea.

La Vampira del Raval.

Enriqueta Martí, más conocida como la Vampira del Raval, es la protagonista de una de las leyendas más negras de la ciudad de Barcelona.

La leyenda sobre la Vampira del Raval comenzó en 1912 tras el secuestro de Teresa Guitart, una niña de cinco años. Comenzaba a ser demasiado habitual la desaparición de niños menores de edad y la opinión pública presionó para que las autoridades tomaran medidas. Las investigaciones oficiales de la época desvelaban que una vecina creyó haber visto a la niña, Teresa Guitart, con el pelo rapado, en el piso de Enriqueta, situado en la calle Ponent de Barcelona. La niña le explicó a la vecina que le habían cambiado el nombre por el de Felicidad. En los registros posteriores, la policía encontró a otra menor y una serie de objetos de lo más espeluznantes y determinaron que Enriqueta, que ejercía también de curandera, elaboraba ungüentos con los flujos corporales de los niños que secuestraba, pócimas que vendía a las clases altas de Barcelona.

Las autoridades registraron dos pisos más donde había vivido Enriqueta y en ambos se encontraron restos humanos en falsas paredes y en los techos. También descubrieron que Enriqueta había sido detenida años atrás, acusada de regentar un burdel donde explotaba sexualmente a niños de entre 3 y 14 años, pero gracias a sus contactos entre la burguesía catalana la causa quedó olvidada y el juicio nunca se celebró.

Tras el descubrimiento de los restos humanos en sus viviendas, Enriqueta Martí entró en la prisión de Reina Amalia. Algunos dicen que murió linchada por las compañeras y otros aseguran que falleció de un cáncer de útero.

La horrible historia de Enriqueta Martí ha generado miles de páginas en periódicos, novelas, películas, obras de teatro e incluso un musical. Sin embargo, hay varios historiadores que desmienten que esta mujer fuese tan despiadada y dicen que se trata de una historia adornada con mucha ficción para que resultase más atroz. El libro Desmontando el caso de la Vampira del Raval, de Elsa Plaza, sostiene que ésta no habría matado a ningún niño y que solo se le pudo acusar del secuestro de una niña. Asimismo, un ensayo del escritor Jordi Corominas desmonta la leyenda de la asesina en serie y mantiene que era una desequilibrada marcada por la muerte de su hijo de diez meses y que, por eso, secuestró a la pequeña Teresita Guitart.

Origen de La Mercè.

La Mercè, en castellano La Merced, es la fiesta mayor de la ciudad de Barcelona. Se celebra el 24 de septiembre, el día de la Virgen de la Merced. Su celebración dura alrededor de una semana y tiene lugar en diversos espacios públicos de la ciudad. Cada año, miles de personas disfrutan de las diferentes actividades culturales, artísticas y festivas, convirtiéndose en la fiesta más multitudinaria de todas las que se celebran en Barcelona.

Su origen se remonta al año 1902, cuando el ayuntamiento de la ciudad de Barcelona confeccionó por primera vez un programa de actos extraordinarios para celebrar la festividad de la Virgen de la Merced (Mare de Déu de la Mercè, en catalán). En el año 1980 fue declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional. La fiesta rinde homenaje a la patrona de Barcelona, a quien se le atribuyen una serie de milagros vinculados a la ciudad. La tradición explica que el 24 de septiembre de 1218 la Virgen de la Merced se apareció simultáneamente al rey Jaime I, al santo Pedro Nolasco y al santo Raimundo de Peñafort y les encomendó que instituyeran una orden religiosa para rescatar a los cristianos rehenes en tierras sarracenas.

Siglos más tarde, el 1687, Barcelona fue atacada por una plaga de langostas y el pueblo invocó la protección a la Virgen de la Merced. Cuando la plaga finalizó, la proclamaron patrona de la diócesis, aunque no lo fue de manera oficial hasta el 1868, con el papa Pío IX.​ En ese año, Barcelona comenzó a celebrar fiestas religiosas y populares en honor de la Virgen de la Merced, el 24 de septiembre.

En el año 1902 se le dio un nuevo impulso a esta fiesta con cabalgatas inéditas, un primer encuentro de gigantes de toda Cataluña, un primer concurso de castellers y la divulgación de una danza ampurdanesa que estaba ganando popularidad por toda Cataluña: la sardana. El objetivo era mostrar la diversidad folclórica del país con varias expresiones de la cultura popular, muchas de las cuales habían desaparecido en la ciudad: bailes de bastones, bailes de diablos, muestras de gigantes y bestiario, castellers, sardanas, etc.​

Los enfrentamientos constantes entre los partidarios de una fiesta religiosa y conservadora y quienes defendían una fiesta laica, con cabalgatas folclóricas, calles engalanadas, bailes y espectáculos pirotécnicos, hicieron que la celebración se debilitara entre los años 1920 y 1930. Y después de la guerra civil, la fiesta adoptó un cariz de exaltación nacional católica y social del franquismo.​ En los años sesenta se empezaron a incluir algunas muestras folclóricas.

Las fiestas de la Merced tal y como las conocemos hoy en día nacen con la transición española, cuando el Ayuntamiento de Barcelona decidió transformar totalmente la fiesta mayor de la ciudad en una celebración en que las muestras de cultura popular y la ciudadanía tomaran la calle de manera lúdica.​

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