Los Amantes de Teruel.

La historia de estos amantes se remonta a la ciudad de Teruel en el siglo. Según cuenta la leyenda, Isabel de Segura y Juan Diego de Marcilla, eran dos jóvenes que se conocían desde niños. Habían crecido juntos y se enamoraron perdidamente el uno del otro.

Isabel era la única hija de una de las familias más adineradas de Teruel, la familia Segura. Y Juan Diego era el segundo hijo de los Marcilla, también una familia noble de la ciudad. Pero, en aquella época, ser el segundo de los hermanos no te permitía heredar mucho, ya que el heredero siempre era el primogénito. Por lo que Juan Diego no tenía ninguna fortuna para poder ofrecer a Isabel.

Pese a que ambos jóvenes estaban enamorados, la familia Segura se oponía ya que él no era un buen partido para su única y preciosa hija. Cuando a Juan Diego le denegaron la mano de su amada por su falta de riquezas, le hizo una promesa a Isabel: se marcharía a la guerra a hacer fortuna y regresaría pasados cinco años para casarse con su amada. Antes de marcharse, ambos prometieron esperarse durante esos cinco años.

Todo el mundo pensó que era un amor imposible, pero los jóvenes creían firmemente en su amor y decidieron seguir adelante con su promesa. Durante el transcurso de esos cinco años, Isabel tuvo que hacer frente a su familia, que no dejaban de presentarles a posibles pretendientes que ella rechazaba mientras contaba los días que le quedaban para reunirse de nuevo con su amado. Mientras tanto, Juan Diego estuvo en diferentes batallas de las que salió victorioso, consiguiendo la fortuna que había ido a buscar.

Sin embargo, el padre de Isabel empezó a impacientarse y a presionar a su hija para que se casara. El tiempo pasó, los cinco años estaban a punto de cumplirse y ella no había vuelto a saber nada de su amado, así que creyó que habría fallecido en la guerra.

Con mucha tristeza, Isabel accedió a la petición de su padre y aceptó casarse con un noble muy rico bastante más mayor que ella, un hombre que, a ojos de su familia, era un gran partido. El padre de Isabel organizó rápidamente la boda y toda la Villa estaba celebrando las bodas de la única hija de la familia Segura el mismo día que vencía el plazo de los cinco años que Isabel y Juan Diego habían prometido esperarse.

Diego hizo su entrada a Teruel de manera triunfal. Había conseguido lo que había prometido y estaba radiante de felicidad. Solo pensaba en encontrarse con su querida Isabel para darle la gran noticia. Entonces, descubrió que los festejos que se estaban produciendo en la ciudad  eran por las bodas de su amada. Corrió a casa de Isabel y se coló en su dormitorio mientras dormía con su esposo. La despertó y le pidió que le diera un beso que le ayudara a olvidar todas las muertes que había visto durante la guerra. Isabel se negó, aunque solo se tratase de un beso, ella ya era una mujer casada y debía lealtad a su marido. Juan Diego se lo pidió de nuevo, suplicándole, pero no lo consiguió y murió en el acto al sentir tanta tristeza.

Al día siguiente, se celebró el funeral de Juan Diego y toda la ciudad de Teruel salió a despedir a su vecino a la Torre de San Pedro. La ciudad estaba triste y conmovida por la muerte del joven, todo el mundo quería despedirse de él y la Torre estaba repleta de gente. Sin que nadie lo esperara, apareció una joven con rostro escondido bajo una capa, se acercó al difunto y, tras abrazarlo, le dio un beso que la hizo morir en los brazos de su amado. Fue entonces cuando todos los presentes entendieron que ese beso, fue el que le habían negado en vida y que aquella joven era Isabel, la hija de los Segura. Celebraron juntos sus funerales y se dispuso a que fueran enterrados cogidos de la mano. Hoy se pueden visitar sus tumbas en el Mausoleo de los Amantes de Teruel, donde se puede leer:

“Murieron como vivieron, y como cuando vivían uno por otro morían, uno por otro murieron”.

-Juan de Tarsis, 1582 – 1622

 

 

4 comentarios

  1. Iñaki de Villa

    4 marzo, 2021 a las 21:45

    Los vi hace muchos años y reconozvo que la historia impresiona.. Me gusta. Salud y saludos

  2. Algo de progreso sí que parecemos haber conseguido, ¿Pero llevamos cinco siglos y aún tenemos que reivindicar el día de la mujer? Un besazo.

    • RakelRelatos

      7 marzo, 2021 a las 12:00

      Estamos muy lejos de la igualdad entre hombres y mujeres (sueldos, tareas del hogar, cuidado de los hijos, etc). Poco a poco vamos avanzando, pero todavía queda mucho por hacer. Desafortunadamente, los matrimonios pactados siguen presentes en muchas partes del planeta sin que las mujeres tengan derecho a decidir… Un besazo, Carlos! 😉

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