Oliver subió las escaleras antes de que el General Turner cambiara de opinión y lo echara de su casa. Se maldijo por haber empezado con reproches cuando lo primero que tenía que haber hecho era disculparse con ella por cómo la trató la última vez que se vieron. Se dirigió hacia el final del pasillo de la planta superior de la casa, hacia la puerta del fondo, la única que estaba cerrada. Puso la oreja sobre la puerta y escuchó a Scarlett llorar. En ese momento, Oliver sintió una punzada en el corazón. Él era el culpable de esas lágrimas y tenía que hacer algo para arreglarlo.

Respiró profundamente y abrió la puerta. Scarlett estaba tumbada boca abajo sobre la cama, ocultando su cabeza bajo la almohada para amortiguar el sonido de su llanto. Se acercó a ella despacio, se sentó en el borde de la cama y le susurró:

—Perdóname Scarlett, te debo más de una disculpa. Sé que me he comportado como un idiota y te aseguro que no volverá a repetirse pero, por favor, deja de llorar. Estoy aquí porque el General me ha dicho que quieres marcharte de la base, pero no lo va a permitir a menos que sea yo quien te acompañe. Soy tu única baza para salir de aquí y estoy dispuesto a colaborar, pero necesitaré que tú también pongas de tu parte. ¿Qué te parece si empezamos de nuevo?

— ¿Empezar de nuevo? —Preguntó Scarlett con curiosidad, sacando la cabeza de debajo de la almohada.

—Danos una segunda oportunidad para conocernos mejor —insistió Oliver—, te prometo que no te arrepentirás. Ya sabes que soy un hombre de palabra —añadió guiñándole un ojo para rebajar la tensión entre ellos—. ¿Qué me dices?

—No es una buena idea, ya sabemos cómo acabará.

—No haré nada que tú no me pidas, Scarlett—le aseguró.

—Y, ¿a dónde iríamos?

—No lo sé, ¿hablamos con el General y el Coronel para averiguarlo?

Scarlett asintió con un leve gesto de cabeza y Oliver le tendió la mano para ayudarla a incorporarse. Salieron de la habitación y bajaron las escaleras para reunirse con el General Turner y el Coronel en el salón.

— ¿Y bien? ¿Habéis tomado ya una decisión? —Les preguntó el General, aunque lo que verdaderamente quería saber era si aquellos dos habían logrado resolver sus diferencias.

—Sí, quiero salir de la base —le confirmó Scarlett—. Pero antes quiero saber a dónde voy a ir si salgo de aquí.

Los tres hombres se miraron entre sí, pero ninguno abrió la boca. Oliver tenía una propuesta y el General estaba de acuerdo con él, pero no sabían cómo planteársela a Scarlett.

— ¿Qué te parece si nos instalamos en la granja? Allí podrás salir a pasear al aire libre y estarás segura —le propuso Oliver.

— ¿Pretendes instalarme en la granja de tu familia para esconderme de un asesino? ¿Te has parado a pensar qué podría ocurrir si me encuentra allí? —Le espetó Scarlett, completamente horrorizada—. ¿Te has parado a pesar qué le parecerá a tu familia que me instale allí?

—Nadie te encontrará en la granja porque nadie te buscará allí —le aseguró Oliver—. En cuanto a mi familia, les encantará tenerte en la granja.

—Entonces, ¿estáis de acuerdo? —Tanteó el General, sorprendido por la habilidad de Oliver al tratar con su hija.

Scarlett y Oliver asintieron ante la atenta y curiosa mirada del General Turner y el Coronel Wilmore, ninguno de los dos esperaba que aquellos dos arreglaran sus diferencias tan rápido y sin dramas de por medio. Oliver miró a Scarlett y fue consciente de lo nerviosa que estaba, así que decidió darle algo de tiempo mientras él se encargaba de informar de la situación a su familia para que no hubiera ningún problema:

—Prepara tus cosas, regresaré a buscarte después de comer.

Oliver se despidió y se marchó de la base para dirigirse a la granja. Scarlett, visiblemente nerviosa, miró a su padre y le confesó:

—Quizás hubiera sido mejor quedarme aquí.

—Puedes volver a la base cuando quieras, aquí tienes tu casa —le recordó su padre con su tono de voz más fraternal—. Oliver es un buen hombre y un gran Capitán, está poniendo todo de su parte para que esto salga bien, no se lo pongas muy difícil.

—Y la familia Parker es encantadora, te sentirán una más de la familia —le aseguró el Coronel Wilmore, que también era su padrino.

Aunque estaba nerviosa, Scarlett también estaba emocionada por volver a convivir con Oliver. Le había echado mucho de menos desde que habían regresado a la base, aquellos pocos días que habían pasado juntos en la selva la habían marcado.

Oliver regresó a la granja familiar feliz por poder estar de nuevo con Scarlett, pero un poco preocupado por cómo se comportaría su familia. A su madre le gustaba hacer de celestina, su hermana contaría anécdotas infantiles que le avergonzarían y su hermano probablemente intentaría seducirla, aquello sería una tragicomedia. Por suerte, sabía que podía contar con la ayuda de su padre y de su cuñado para que le echaran una mano, por eso fue con los primeros que habló antes de contárselo al resto de su familia.

—Y, esa chica, ¿es algo más que la hija del General Turner? —Quiso saber Cynthia, que sospechaba que su hijo tenía un interés mayor en aquella chica mayor de lo que quería reconocer.

—Es la hija del General, pero también es una chica especial y me gusta —les confesó Oliver a su familia—. La situación es complicada, os pido que seáis prudentes y que la tratéis como a una amiga más. Si os va a suponer un problema, buscaré otro lugar en el que instalarnos.

—No te preocupes, somos una familia educada y bien avenida, la trataremos tan bien que no querrá marcharse de aquí —le aseguró su hermana Claire.

—Me conformo con que no la pongáis en mi contra —murmuró Oliver.

— ¿Esa chica ha sido la causante del mal humor que arrastrabas desde que llegaste? —Le preguntó su hermano Daniel solo para fastidiarle.

—Sí, discutimos y ahora estamos más o menos bien, por eso quiero que vayáis con precaución con vuestros comentarios —les advirtió.

Después de responder a las numerosas preguntas a las que su familia le sometió, Oliver se sentó a la mesa para comer con ellos antes de ir en busca de Scarlett.

Cuando Oliver regresó a la base en busca de Scarlett, ella ya tenía las maletas preparadas en la puerta y le esperaba emocionada y nerviosa. El General Turner le recibió con una amplia sonrisa y le ayudó a cargar el equipaje de Scarlett en el maletero, momento que aprovechó para recordarle lo importante que Scarlett era para él:

—Scarlett es una buena chica y mi única hija, cuida de ella, Oliver.

—Lo haré, General Turner —le aseguró Oliver.

—Por favor, tutéame y llámame Trevor —le pidió el General, sospechando que quizás algún día el Capitán se convertiría en su yerno. Scarlett se acercó a ellos y el General, abrazándola con ternura, le dijo—: Te echaré de menos, pero Oliver cuidará muy bien de ti hasta que todo se solucione, no se lo pongas difícil.

—No te preocupes, seré una niña buena y me portaré bien, papá —le replicó Scarlett con tono burlón.

—Ten paciencia con ella, es mi hija y la quiero viva —bromeó el General con Oliver, que no pudo evitar sonreír—. Tened cuidado y mantenedme informado de cualquier incidente por pequeño que sea.

—Así lo haremos —concluyó Oliver antes de estrecharle la mano al General a modo de despedida.

Scarlett y Oliver se montaron en el coche y emprendieron el camino hacia la granja de la familia Parker, situada a las afueras de la ciudad, a unos veinte kilómetros de la base. Scarlett estaba tensa, tenía miedo de no gustarle a la familia de Oliver, al fin y al cabo solo era una completa desconocida que iba a irrumpir en su casa. Oliver, consciente de lo tensa que estaba, colocó su mano sobre la pierna de ella mientras conducía y, sin apartar la vista de la carretera, le habló para distraerla y que se relajara:

—Te va a encantar pasar una temporada en la granja, tenemos piscina y hay un río cerca al que podemos ir a bañarnos. También podrás pasear y montar a caballo, no te aburrirás. No traen los muebles de la casa hasta la semana que viene, así que nos instalaremos en la cabaña unos días hasta que la casa esté acondicionada para entrar a vivir.

— ¿Qué piensa tu familia sobre que me quede en la granja?

—Están encantados, tienen muchas ganas de conocerte.

— ¿Les has hablado de mí?

— ¡Cómo si me hubieran dejado otra opción! —Exclamó Oliver riendo divertido—. No te preocupes por nada, mi familia sabe quién eres y por qué te vas a quedar en la granja, también les he dicho que somos amigos.

—Y, ¿eso qué significa exactamente?

—Significa que no eres solo una misión, eres una amiga a la que quiero proteger mientras estoy de vacaciones.

— ¿Estás de vacaciones?

—Oficialmente sí.

— ¿Vas a pasar tus vacaciones en casa cuidando de mí? —Quiso confirmar Scarlett, que no daba crédito a lo que Oliver decía.

—Si lo dices así, parece una tortura —bromeó él para quitarle importancia.

—No quiero causarte ningún problema y, si es así, prefiero regresar a la base.

—No me estás causando ningún problema, salvo que busques la más mínima excusa para alejarte de mí —le reprendió Oliver—. Sé que estás nerviosa y no te culpo, yo también lo estaría si estuviera en tu lugar, a punto de conocer a una familia de extraños con la que vas a convivir. Pero he prometido protegerte y eso también incluye protegerte de mi propia familia si es necesario. No te preocupes, todo va a ir bien.

Scarlett se obligó a sonreír, no quería ser pesimista cuando ni siquiera había llegado a la granja ni había conocido a la familia de Oliver. No tenía ningún motivo para pensar que algo iba a ir mal, sobre todo ahora que volvía a estar con Oliver.

—Ya hemos llegado —anunció Oliver aparcando el coche frente a una pequeña cabaña dentro de la propiedad de la familia Parker.

Oliver ayudó a Scarlett a bajar del coche y la invitó a entrar en la cabaña para mostrársela. No había mucho que enseñar, la cabaña estaba compuesta por un dormitorio, un cuarto de baño y una única estancia que hacía las funciones de cocina, comedor y salón.

—Solo pasaremos unos días aquí, hasta que traigan los muebles de la casa y podamos instalarnos en ella —le dijo Oliver.

—Esta cabaña es un palacio si la comparamos con la cueva —bromeó Scarlett.

—Voy a por tus maletas para que vayas instalándote, mi madre se ha empeñado en que cenemos todos juntos en su casa esta noche.

Scarlett se puso más nerviosa, conocer a toda la familia de Oliver al mismo tiempo durante una cena en casa de sus padres le resultó más aterrador que saber que Damian Wilson y sus hombres la estaban buscando. Oliver regresó a la cabaña con el equipaje de Scarlett y se la encontró en el mismo sitio donde la había dejado unos minutos antes.

— ¿Te encuentras bien? —Le preguntó preocupado—. Ven, túmbate un rato a descansar en la cama, debes guardar reposo para que tus costillas se curen.

—Estoy cansada de guardar reposo, me aburro —protestó Scarlett.  

—Yo te haré compañía, ven conmigo —sentenció Oliver agarrándola de la mano para llevarla al dormitorio, donde se tumbó con ella sobre la cama y la abrazó igual que cuando estaban en la cueva—. He echado de menos estar así contigo.

—Y yo también —le confesó Scarlett—. Me gusta dormir abrazada a ti.

—No está mal para ser el primer cumplido que me haces —bromeó Oliver, feliz de volver a tenerla entre sus brazos—. Estás bastante tensa, ¿quieres contarme qué te preocupa?

—Todo esto es… No sé ni cómo describirlo, pero no es algo que haga habitualmente, no me instalo en la casa de nadie y mucho menos con su familia. ¿Qué pasa si no les gusto?

—Es imposible que no les gustes, no te preocupes por eso.

—Háblame de ellos.

— ¿Qué quieres saber?

—No sé, lo que quieras —le susurró Scarlett acurrucándose contra él.

—Mi hermana y mi cuñado son veterinarios; mi hermano creó una hípica; y mis padres tienen vacas y gallinas cuya leche y huevos venden a pequeños proveedores. Yo soy el único de la familia que no trabaja en la granja, al menos no profesionalmente.

— ¿Cómo acabaste convirtiéndote en Capitán?

—Desde pequeño he tenido muy claro en qué quería trabajar —le respondió Oliver mientras acariciaba su espalda.

—No me has hablado de ninguna de tus novias —le tanteó Scarlett.

—No he tenido ninguna novia.

—No me lo creo.

—Mi trabajo es complicado, no es fácil mantener una relación cuando tienes que mentir sobre tu trabajo, siempre es más fácil romper con la chica que explicarle a qué me dedico —le contestó Oliver encogiéndose de hombres—. Cierra los ojos y descansa un rato, esta noche me lo agradecerás.

Scarlett le hizo caso sin protestar, lo único que deseaba era estar abrazada a él, se hubiera quedado así el resto de su vida. Cerró los ojos y se quedó dormida mientras Oliver continuaba acariciando su espalda con ternura.