Hasta que el contrato nos separe 8.

Matt y Gisele mantuvieron la tregua mientras comían en silencio, pero ella seguía pensando en aquel acuerdo. Elsa vivía con Matt, tendría que fingir incluso cuando estuviera en casa y eso suponía dormir en la misma habitación. No habría ningún problema si se tratara de un fin de semana, pero un año y medio era demasiado tiempo. Corría el riesgo de enamorarse de él, algo bastante probable dada la atracción que sentía por él.

Después de comer, Matt quiso ir a la agencia para leer el contrato y, si lograban estar de acuerdo, firmarlo. Pero Gisele se negó a marcharse de allí dejando los platos y la mesa sin recoger. Ella no estaba acostumbrada a tener una asistencia que se lo hiciera todo, pero dejar la cocina así le parecía una barbaridad.

—Le pago a Elsa para que se ocupe de estas cosas —refunfuñó Matt ante la insistencia de ella por dejarlo todo limpio y recogido.

—No me cuesta nada y no quiero darle más trabajo del necesario a Elsa. Si voy a vivir aquí, quiero llevarme bien con ella.

—No tendrás ningún problema con Elsa, en una buena persona y muy cariñosa, te tratará muy bien.

— ¿Hace mucho que trabaja para ti?

—Trabajó como asistenta interna en casa de mis padres desde que yo era pequeño y hasta que mi padre murió, ella se encargaba de cuidar de la casa y también a mi hermana y a mí cuando mis padres estaban fuera. Cuando hace unos años dejé el ejército quedamos para charla, me contó que acababa de quedarse sin trabajo y no lo dudé. Elsa es una más de la familia.

Cuando por fin terminaron de recogerlo todo y Gisele dio su visto bueno, se dirigieron al apartamento de Gisele. Ella le invitó a subir, pero Matt decidió esperarla en la calle y aprovechar para charlar con los dos agentes que Taylor había enviado para custodiar la entrada el edificio. Quería confirmar si Erik Muller había tenido las narices de volver a presentarse allí para molestar a Gisele.

— ¿Va todo bien por aquí?

—De momento, ningún altercado —confirmó uno de los agentes—. La policía nos ha confirmado que lo han dejado libre con cargos a media mañana. Probablemente se habrá ido a dormir la mona y regrese más tarde.

—Gisele pasará la noche en mi casa, pero en el apartamento se quedará su amiga Sarah, así que estad atentos y llamadme si ese tipo aparece por aquí.

Ambos agentes asintieron con un enérgico movimiento de cabeza. Matt vio que Gisele salía del edificio y se apresuró en despedirse de los agentes para ayudar a Gisele a cargar con la mochila que llevaba.

— ¿Has metido piedras aquí dentro? —Se mofó Matt.

—Solo llevo una muda de ropa, los libros y apuntes que necesito y algunos productos de higiene, no seas exagerado —le replicó ella sacándole la lengua.

Matt metió la mochila de Gisele en el maletero del coche y ambos se dirigieron a la agencia para reunirse con Jason. Una vez más, todos los agentes que merodeaban por allí se volvieron para mirar a su jefe, no era habitual verlo acompañado por una mujer y mucho menos en la agencia. Por todos era sabido que Matt era un hombre que no se comprometía con ninguna mujer, él estaba casado con su trabajo, aunque aquello no le impedía disfrutar de los encuentros sexuales que mantenía con sus amantes.

—Creía que ya no vendríais —les saludó Jason dirigiendo una sonrisa burlona a su amigo mientras señalaba el reloj de pared.

—Nos hemos entretenido un poco —respondió Matt con naturalidad—. Pasemos a mi despacho y seguimos hablando allí.

Matt colocó su mano sobre la parte inferior de la espalda de Gisele para guiarla hacia el despacho y la invitó a entrar la primera tras abrir la puerta. Matt y Gisele se sentaron en uno de los sofás del despacho y Jason se sentó en el otro. A Gisele no le pasó por alto la sonrisa maliciosa que Jason le dedicó a Matt y sonrió al imaginar la guasa que debía gastarse Jason con Matt.

—Aquí tenéis una copia del contrato, podéis revisarlo y me decís si queréis añadir o quitar alguna cláusula —les informó Jason sin borrar la sonrisa de la cara.

—Queremos añadir un par de cláusulas: una que nos obligue a respetarnos y apoyarnos; y otra en la cual se especifique que yo me encargaré de todo lo relacionado con la seguridad de ambos —le respondió Matt mirando a Gisele a los ojos para confirmar su aprobación, tal y cómo habían hablado antes. Ella asintió y Matt le dijo a su amigo—: Puedes ir añadiéndolas mientras nosotros repasamos el contrato, te avisaré si decidimos algo más.

Jason miró a su amigo con las cejas alzadas, sorprendido de que su amigo le invitara a marcharse. Pero sonrió al percatarse del interés que Matt mostraba en aquella chica. Jason le conocía lo suficiente para saber que Matt se había encaprichado de aquella chica y que la herencia tan solo era una excusa para estar cerca de ella.

Matt esperó a que Jason se marchara y, cuando se quedó a solas con Gisele, le preguntó:

— ¿Lo leemos juntos? —Ella asintió y Matt comenzó a leer el contrato—: “Mathew Spencer y Gisele Moore, en adelante el Novio y la Novia,…

—Por favor, ve directo a lo importante —le interrumpió Gisele señalando el reloj.

— ¿Ahora te entra la prisa? —Le replicó Matt. Ella hizo un mohín y el cedió—: Está bien, iremos directos al grano. Cláusula 1: El novio y la novia se comprometen a mantener el presente contrato en la más estricta confidencialidad. Cláusula 2: El novio y la novia se comprometen a mantener un noviazgo a efectos públicos. Dicha relación prosperará en un matrimonio, a efectos públicos y legales, que debe celebrarse antes del trigésimo quinto cumpleaños del novio. Cláusula 3: La novia deberá mudarse a casa del novio en cuanto se formalice el matrimonio. Cláusula 4: El novio y la novia están obligados a guardarse fidelidad, la infidelidad será motivo de anulación del contrato. Cláusula 5: El novio y la novia están obligados a asistir juntos a los eventos familiares, profesionales y sociales en los que se les requiera. Cláusula 6: El novio se hará cargo de los gastos de los estudios universitarios de la novia. Cláusula 7: La novia recibirá una paga mensual de 3.000€. Cláusula 8: La novia recibirá una paga extra de 100.000€ cuando se cumpla un año y un día desde la celebración del matrimonio. Cláusula 9: En caso de incumplimiento de contrato, se pagará una indemnización de 50.000€ al cónyuge. Cláusula 10: El novio y la novia se divorciaran cuando el novio haya logrado el objetivo del presente contrato, salvo que ambos cónyuges decidan seguir unidos en matrimonio de mutuo acuerdo. Todas las cláusulas tienen sus respectivas explicaciones y algunos ejemplos, ¿te queda todo claro?

—Sí, me queda claro.

—Bien, ¿quieres añadir alguna cláusula más?

—Supongo que, con las dos que le has dicho a Jason, ya está todo, ¿no?

—No hay ninguna cláusula sobre el sexo entre nosotros —apuntó Matt escrutando a Gisele con la mirada—. ¿Quieres añadir alguna para prohibirlo?

—Si queremos enfocar esto como un negocio de duración determinada, el sexo entre nosotros no es una buena idea y deberíamos evitarlo —opinó Gisele—. Pero nuestro contrato prohíbe que mantengamos una relación sentimental y/o sexual con una tercera persona y eso complica las cosas. No estamos hablando de un mes de abstinencia sexual, nuestro acuerdo durará un año como mínimo.

—Será mejor que me aclares lo que estás intentando decir porque creo que no te estoy entendiendo bien.

—Solo digo que no deberíamos cerrar esa puerta con llave, un año puedo ser muy largo y ambos somos adultos, supongo que, llegado el momento, puede ser una opción a tener en cuenta.

—Estoy completamente de acuerdo —concluyó Matt satisfecho. Alguien llamó a la puerta del despacho y añadió alzando la voz—: Adelante.

La puerta se abrió y Jason apareció sonriendo de oreja a oreja, era evidente que aquella situación le divertía.

—Aquí traigo vuestro contrato con las dos cláusulas añadidas —anunció Jason.

Matt cogió el contrato que Jason le entregaba y lo revisó junto a Gisele. Buscó las dos nuevas cláusulas y las leyó en voz alta:

Cláusula 11: El novio se encargará de todo lo que tenga que ver con la seguridad de ambos sin excepción alguna. Cláusula 12: El novio y la novia deberán mantenerse el respeto y apoyarse desde el inicio hasta el fin del contrato.

— ¿Qué te parece, Gisele? —Le preguntó Jason.

—Jason —le advirtió Matt, fulminándole con la mirada.

—Me parece bien —intervino Gisele antes de que aquellos dos se enzarzaran en una discusión—, y por favor, llámame Gis.

—Pues, si todo está en orden, puedes firmar el contrato, Gis —le respondió Jason haciendo énfasis en su nombre.

—Creía que el novio era yo —les reprochó Matt.

—Uix, parece que tu novio es muy celoso —le dijo Jason a Gisele bromeando.

Matt, visiblemente molesto por aquella repentina camaradería entre aquellos dos, cogió el contrato y lo firmó antes de entregárselo a Gisele. Ella cogió el contrato pero, antes de firmar, miró a Matt y le dijo apiadándose de él:

—No quiero que empecemos nuestro acuerdo estando de morros.

—Eso podrías arreglarlo con un beso —opinó Jason entre risas.

—Lárgate si no quieres que te eche a patadas —gruñó Matt perdiendo la poca paciencia que le quedaba.

Jason se puso en pie dispuesto a marcharse pero, antes de salir, se volvió hacia a Gisele y le dijo solo para provocar a Matt:

—Espero verte pronto, Gis.

Gisele sonrió a modo de respuesta, consciente de la intención de Jason para provocar a Matt. Esperó a que Jason se hubiera marchado y firmó el contrato bajo la atenta mirada de Matt.

—Ya está —concluyó dejando el contrato sobre la mesa—, tienes delante a tu futura esposa.

—Deberíamos celebrarlo, ¿no crees?

—Mañana tengo un examen —le recordó Gisele.

—Pues lo celebraremos con un brindis mientras cenamos y no puedes decir que no, Elsa nos está preparando la cena.

—Solo una copa.

—Solo una copa, mañana tienes un examen —repitió Matt—. Vamos, le daremos a Jason el contrato firmado y regresaremos a casa para que puedas estudiar el resto de la tarde.

Matt y Gisele se disponían a salir del despacho cuando se toparon con Tyler Cooper. Por su cara, Matt dedujo que no traía buenas noticias, pero se contuvo al ver a Gisele junto a él.

— ¿Podemos hablar un momento?

—Puedes hablar, Gisele debe estar al tanto de todo —respondió Matt, llamando por completo la atención de Gisele.

—Lleva más de dos horas frente a la puerta del edificio, ha llegado pocos minutos después de que os marcharais y todavía no se ido, la está esperando —les informó Tyler escogiendo cuidadosamente sus palabras.

— ¿Erik? —Quiso confirmar Gisele.

Matt asintió y ella palideció. Matt le rodeó la cintura con su brazo para estrecharla contra su cuerpo y le susurró al oído:

—No debes preocuparte por nada, esta noche te quedas conmigo como habíamos planeado y mañana estará todo resuelto —. Se volvió hacia Tyler y le dijo—: Mantenedle vigilado, quiero saber dónde está en todo momento. Te llamaré más tarde.

Tyler asintió y, tras despedirse, se marchó por uno de los pasillos. Matt agarró a Gisele de la mano para reconfortarla y, tras asegurarle que no tenía nada por lo que preocuparse, le entregaron el contrato firmado a Jason y se marcharon de la agencia para regresar a casa.

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