Hasta que el contrato nos separe 6.

Matt y Gisele pasaron el resto de la tarde encerrados en el despacho mientras se ponían de acuerdo para que su historia fuera creíble. Matt estaba encantado de que Gisele hubiera aceptado su propuesta, con ella todo le iba a resultar mucho más fácil. Por una vez, Gisele se dejó llevar e hizo lo que realmente le apetecía en lugar de lo que debía. Sabía que lo mejor hubiera sido buscar otro trabajo y continuar pagando sus estudios, pero la atracción que sentía por Matt era mucho más fuerte que su conciencia.

—Deberíamos ponernos de acuerdo en cómo nos conocimos y todas esas cosas —comentó Gisele tímidamente.

—Creo que lo mejor es que nos ciñamos el máximo posible a la verdad —opinó Matt—, nos conocimos en pub tomando unas copas, intercambiamos números de teléfono y quedamos.

—Si nos van a entrevistar para verificar la veracidad de nuestro matrimonio, es posible que nos pregunten por algunos detalles íntimos como cuándo nos dimos nuestro primer beso, en qué lado de la cama dormimos, o si nos llamamos con algún apelativo cariñoso —le dijo Gisele para hacerle ver que aquello era más complicado de lo que él pensaba—. Deberíamos ponernos de acuerdo para responder lo mismo.

— ¿Tienes alguna sugerencia?

—Como bien has dicho, cuanto más nos acerquemos a la verdad, mejor nos irá. ¿En qué lado de la cama sueles dormir?

—No tengo un lado de la cama, duermo solo.

—Yo duermo en el lado derecho, así que a partir de ahora tú dormirás en el izquierdo —le respondió Gisele—. En cuanto a los apelativos cariños, ¿alguna idea?

— ¿No puedo llamarte Gisele sin más?

—Sólo tú me llamas Gisele, el resto del mundo me llama Gis.

—No voy a dejar de llamarte Gisele, me gusta tu nombre completo —le advirtió Matt con una sonrisa pícara en los labios.

—Tenemos tiempo para pensar en un apelativo cariñoso, ya lo decidiremos más adelante.

—Es importante mantener una rutina, por lo que había pensado en llevarte a la universidad por las mañanas y recogerte cuando salgas, así también podremos evitar que tu ex novio siga molestándote, no creo que sea tan idiota de seguir haciéndolo si me ve contigo.

—La verdad es que Erik está empezando a darme miedo, se ha vuelto loco —le confesó Gisele.

—Gisele, prométeme que si vuelve a molestarte me llamarás. Me da igual la hora que sea, quiero que me llames, ¿de acuerdo?

Aunque sus palabras parecían una petición, en realidad era una orden. A Matt le preocupaba que aquel tarado pudiera llegar a hacerle daño a Gisele, así que tomó nota mental para investigarlo y mantenerlo vigilado.

—Te lo prometo —le prometió Gisele con un hilo de voz, visiblemente asustada por los continuos numeritos de Erik.

—No te preocupes, no dejaré que vuelva a acercarse a ti —le aseguró Matt colocando su mano sobre la de ella—. Se supone que somos una pareja, ahora debemos cuidar el uno del otro. Por cierto, en un par de meses celebraremos el quinto aniversario de la agencia y quiero que vengas conmigo para hacer oficial nuestra relación, pero antes me gustaría presentarte a mi madre y a mi hermana.

—En dos semanas habré terminado el semestre y tendré todo el tiempo del mundo, supongo que no me vendrá mal hacer un poco de vida social.

—Y yo que creía que iba a tener problemas para presentarte a tu futura suegra —bromeó Matt.

—Si te soy sincera, me preocupa bastante. ¿Qué pasa si no le caigo bien a tu familia?

—Eso no debería preocuparte, a mi madre le resultarás adorable y con mi hermana te llevarás bien, ya lo verás. A Jason ya lo conoces, él es mi mejor amigo y también mi abogado. Si no tienes planes para este fin de semana, podemos pasarlo juntos y así te voy hablando un poco de todo lo que necesites saber.

—Tengo que estudiar, Matt —le recordó Gisele—. Además, se supone que nos conociendo, no puedo pasar todo un fin de semana en tu casa tan pronto.

—Supongo que tienes razón, primero deberíamos darnos el primer beso y todo eso —se mofó Matt.

—Si pretendes que Sarah nos crea, tendremos que ser cuidadosos, ella será peor que el comité de investigación para la resolución del testamento de tu abuelo.

— ¿A qué te refieres?

—En cuanto le diga que estamos juntos, querrá saberlo todo. Y cuando digo todo, me refiero a TODO. Me va a pedir detalles, muchos detalles, y yo no voy a saber qué responder —comenzó a agobiarse Gisele.

—Tenemos tiempo para ponernos de acuerdo. Si Sarah te pregunta, dile que todavía es pronto y que nos estamos conociendo. Dile que quieres ir despacio.

—Todo esto es una locura, no va a salir bien, Matt.

—Gisele, todo va a salir bien, solo tienes que ceñirte al plan. A partir de ahora, piensa en mí como en tu pareja, cuéntame las cosas que le contarías, regáñame cuando lo consideres necesario y regálame un beso o una sonrisa espontánea cuando estemos en público. Si hay algo que te preocupa, no dudes en decírmelo, yo me encargaré de todo, Gisele.

—Haces que todo parezca más fácil de lo que en realidad es —comentó Gisele.

—Y tú haces que resulte más fácil de lo que debería.

Gisele le agradeció aquellas palabras con una sonrisa. Le hubiera gustado que un hombre así se hubiera interesado en ella de verdad, no solo por una herencia. Pero sacudió la cabeza para librarse de aquellos pensamientos y se centró en lo positivo del acuerdo: ya no tendría que preocuparse por obtener el dinero necesario para cubrir las tasas de la universidad, con la beca que recibía cubriría su parte del alquiler del apartamento que compartía con Sarah y, además, Matt le había asignado una paga mensual de tres mil euros para sus gastos.

El teléfono del despacho comenzó a sonar y Matt contestó con el altavoz puesto al comprobar que se trataba de su secretaria.

—Señor Spencer, tengo que confirmar la reunión de mañana, ¿a las ocho le va bien?

—No, confírmela para las diez y modifique mi agenda de esta semana y la que viene, no llegaré a la oficina hasta a las nueve y media o las diez de la mañana.

—De acuerdo, señor Spencer —le respondió su secretaria antes de colgar.

—No quiero que dejes de atender tu trabajo para acompañarme a la universidad, puedo ir en mi coche y, si Erik aparece, puedo llamarte.

—Si aparece, más te vale llamarme —le advirtió Matt—. De todos modos, solo te quedan un par de semanas para acabar el semestre, puedo permitirme acompañarte y me quedaré más tranquilo.

—Como quieras —accedió Gisele sabiendo que no le haría cambiar de opinión.

Matt miró el reloj que colgaba de la pared de su despacho y, tras comprobar que eran casi las ocho de la tarde, se puso en pie y le dijo a Gisele:

—Te llevo a casa, es tarde e imagino que querrás descansar.

Gisele asintió con una sonrisa, pero lo cierto es que hubiese preferido quedarse un rato más con Matt. Salieron del despacho y los pocos empleados que seguían trabajando a esa hora se volvieron para mirarlos con curiosidad. Algunos lo hicieron con disimulo, otros con un gran descaro, pero a ninguno de los dos les importó. Se subieron en el coche y Matt condujo hasta llegar a la puerta del edificio de apartamentos donde vivía Gisele.

—Espera, te acompaño a la puerta —le dijo Matt mientras rodeaba el coche y miraba a su alrededor.

Gisele hizo lo mismo por instinto y no falló. Reconoció el coche de Erik aparcado al otro lado de la calle y se tensó. Matt se percató de su reacción y le preguntó:

— ¿Qué pasa?

—El coche de Erik está aparcado al otro lado de la calle —susurró Gisele mirando con disimulo por encima del hombro de Matt y añadió con la voz quebrada—: Está ahí, dentro del coche.

—Creo que es un buen momento para nuestro primer beso.

— ¿Qué?

—Tú solo cierra los ojos —le dijo Matt con una seductora sonrisa en los labios.

Gisele abrió la boca para protestar, pero Matt se la tapó con sus labios sometiéndola al beso más seductor que jamás le habían dado. Ambos disfrutaron del beso y se dejaron llevar durante unos segundos, hasta que Matt se apartó lentamente de ella haciendo un gran esfuerzo y le susurró al oído:

—Un gran primer beso, ¿no crees?

—Sí, si omitimos el pequeño detalle que ha sido forzado porque mi ex novio está al otro lado de la calle.

—Si no te ha gustado, podemos repetirlo —le propuso Matt tratando riendo.

—No deberías abusar, o puede que al final termines enamorándote de mí —bromeó Gisele.

—Correré el riesgo —le respondió Matt antes de rodearle la cintura con sus brazos para estrecharla contra su cuerpo y besarla de nuevo.

Esta vez, ambos se perdieron en aquel beso. Desconectaron sus mentes de todo lo que sucedía a su alrededor y disfrutaron plenamente de aquel íntimo y placentero contacto hasta que alguien fingió toser detrás de ellos:

—Ejem, ejem.

Matt despegó sus labios de los de ella haciendo un gran esfuerzo y dio media vuelta para encararse con quien quiera que fuera quien les había interrumpido, pero se mordió la lengua al comprobar que se trataba de Sarah, la amiga de Gisele.

—Lamento interrumpir, pero estáis bloqueando el paso —se mofó Sarah—. Deberíais subir al apartamento o buscar un hotel, pero está feo montárselo en el portal.

— ¡Sarah! —La regañó Gisele.

—Solo estaba bromeando, —se excusó Sarah con una sonrisa maliciosa en los labios. Se volvió hacia a Matt y le dijo antes de dirigirse al apartamento—: Me alegro de verte, Matt. Quizás tú puedas hacerle entender que la vida es algo más que estudiar y trabajar, necesita desmelenarse un poco.

—Haré lo que pueda —le respondió Matt divertido. Espero a que Sarah se montara en el ascensor y le dijo a Gisele—: Tu ex novio se ha largado mientras nos besábamos —ella frunció el ceño y él añadió—: No tienes nada de qué preocuparte, enviaré a un par de agentes para que vigilen el edificio y no le dejen pasar si se atreve a presentarse. Yo vendré a buscarte por la mañana para llevarte a la universidad e iré a recogerte cuando termines las clases, ¿de acuerdo?

—Te estoy dando más problemas de los que te puedo solucionar —murmuró Gisele haciendo un mohín que a Matt le pareció adorable.

—Sube al apartamento, imagino que Sarah querrá someterte a un tercer grado.

—No te hará tanta gracia cuando me pregunte cómo eres en la cama y me exija detalles —le replicó Gisele siguiéndole la broma.

—En ese caso, creo que debería hacer algo para que te resulte más fácil —le susurró Matt acercando su boca a la de ella y pidiéndole permiso con la mirada antes de besarla por tercera vez. Cuando sus labios se separaron apenas unos segundos después, añadió—: Buenas noches, Gisele.

—Buenas noches, Matt.

Gisele cruzó el portal del edificio y se volvió hacia Matt para dedicarle una sonrisa antes de montarse en el ascensor. Suspiró profundamente al recrear mentalmente los tres besos que Matt le había dado y sonrió como hacía mucho tiempo que no sonreía.

Matt esperó a que Gisele entrara en el ascensor para sacar su teléfono móvil del bolsillo y llamar a Tyler Cooper, su mano derecha en la agencia, para pedirle que enviara a un par de agentes a hacer guardia frente al edificio de Gisele.

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