Un año más tarde…

Gisele estaba en la habitación del bebé, cambiando de ropa al pequeño Matt para bajar a recibir a los invitados que estaban a punto de llegar para celebrar la cena de Nochebuena. Estaba nerviosa, necesitaba hablar con Matt pero, con Leonor todo el día en casa para organizar los preparativos de la cena, no había podido tener ni un minuto a solas con él. Además, aquella conversación sería larga. Gisele miró el test de embarazo y suspiró, había dado a luz hacía apenas seis meses y estaba embarazada de nuevo. Y, aunque su relación con Matt iba bien, desde que el pequeño Matt nació apenas tenían tiempo solo para ambos y Matt se quejaba de ello, pero Gisele se negaba a separarse de su bebé, y tenía miedo de la reacción de Matt cuando se lo dijera.

Matt estaba en la cocina con Leonor, preparando la cena, cuando decidió ir a buscar a las dos personas que más amaba en el mundo.

—Mamá, voy a ver si Gisele necesita ayuda, ¿puedes encargarte tú?

—Ayuda a Gis, yo aquí me apaño perfectamente —le aseguró Leonor.

Matt subió las escaleras y se dirigió al dormitorio del pequeño Matt. Estaba preocupado por Gisele, la había notado extraña desde que se había levantado y sabía que le ocultaba algo. Fuera lo que fuese, Matt estaba dispuesto a averiguarlo.

—Hola mi amor —la saludó abrazándola desde atrás y depositando un suave beso sobre su cuello—, ¿necesitas ayuda?

—Necesito hablar contigo —se armó de valor Gisele.

—Hablemos —le dijo quitándole al pequeño Matt de los brazos para meterlo en la cuna.

—De acuerdo, hablemos.

—Gisele, estás empezando a preocuparme. ¿Quieres decirme qué ocurre?

—Estoy embarazada, Matt —le confesó con un hilo de voz.

Matt y Gisele se sostuvieron la mirada durante unos segundos, hasta que Matt le preguntó:  

— ¿Estás segura? —Gisele le señaló el test de embarazo con el resultado positivo y Matt, con una sonrisa en los labios, añadió—: Quiero a una pequeña Gisele correteando por casa.

—No sabemos si será niño o niña —le recordó Gisele divertida.

—Mi amor, ¿desde cuándo lo sabes?

—Desde esta mañana, he intentado hablar contigo desde entonces, pero no he podido estar ni un minuto a solas contigo en todo el día.

—Técnicamente, seguimos sin estar a solas —bromeó Matt cogiendo en brazos al pequeño que demandaba atención desde la cuna—. ¿Qué dices, campeón? ¿Quieres tener un hermanito o una hermanita?

El pequeño Matt comenzó a pronunciar sílabas sin sentido, provocando las risas de ambos, y Matt le susurró:

—Creo que quiere varios hermanitos.

—Matt, no quiero decírselo a nadie hasta que me examine el doctor, todavía es muy pronto y prefiero esperar a confirmar que todo está bien antes de anunciarlo.

—Todo irá bien, pero tienes razón, es mejor esperar un par de semanas a que pasen las fiestas antes de darles la noticia —concluyó Matt y añadió bromeando—: Además, no queremos que se acostumbren a que anunciemos la llegada de un nuevo bebé cada Navidad.

—No prometo nada, señor Spencer, eres una tentación muy resistible.

—Lo mismo digo, señora Spencer, es imposible resistirse a una mamá tan sexy.

Una hora más tarde, todos los invitados ya habían llegado y estaban sentados a la mesa disfrutando de una agradable y familiar cena navideña. Gisele sonrió complacida al recordar cómo habían cambiado las cosas desde la primera Navidad que pasó con Matt, hacía ya dos años. Tyler y Kelly estaban prometidos y planeaban casarse en primavera; Jason y Sarah llevaban un año viviendo juntos en casa de Jason, ella pidió el traslado a la ciudad cuando él se le declaró; Gisele y Matt seguían casados pese a que el contrato por el que contrajeron matrimonio se cumplió hacía más de un año, estaban más enamorados que nunca, tenían un precioso niño de seis meses y esperaban la llegada de un nuevo bebé con ilusión. Leonor estaba feliz de estar rodeada de amigos y familia, pero sobre todo estaba feliz porque sabía que pronto estaría rodeada de nietos.

—Cariño, ¿estás bien? —Le preguntó Matt al verla distraída.

—Estaba pensando en cómo han cambiado las cosas desde la primera Navidad que pasamos juntos.

—Han pasado dos años, seguimos casados, tenemos un bebé precioso, viene otro en camino y te amo más que nunca, preciosa —apuntó Matt acariciando el vientre de Gisele—. Estoy deseando ver cómo crece tu barriguita.

—Estaré enorme para la boda de Kelly y Tyler —se lamentó Gisele.

—Estarás preciosa, mi amor.

Matt la besó con ternura, adoraba a aquella mujer que había conseguido derribar todas sus murallas, le había retado y le había ganado todas las batallas hasta caer rendido a sus pies.

— ¿Es que no podéis esperar a llegar al dormitorio? —Les regañó Ben bromeando—. ¿O es que le habéis pedido a Papá Noel un hermanito para el pequeño Matt?

—Quizás lo hagamos —dejó caer Matt sin despegarse de Gisele, mientras miraba a su pequeño en brazos de la abuela.

—Me parece que la familia va a aumentar muy pronto —auguró Sarah.

—Nena, ¿quieres darle un primito al pequeño Matt? —La tanteó Jason.

—Antes tendrás que ponerme un anillo en el dedo, nene.

—Pídeselo a Papá Noel, si has sido buena te lo traerá —la animó Jason.

Sarah le sacó la lengua pensando que tan solo bromeaba, pero lo cierto era que Jason le tenía una sorpresa preparada para cuando llegaran a casa, una sorpresa que incluía un anillo de compromiso.

Ya de madrugada, cuando todos los invitados se marcharon y consiguieron que el pequeño Matt se durmiera en su cuna, Matt y Gisele por fin se quedaron a solas en la intimidad de su dormitorio.

—Cariño, ¿quieres acompañarme en la bañera antes de irnos a dormir?

—Estaría loca si te dijera que no —le susurró Gisele antes de arrojarse a sus brazos y besarle apasionadamente.

FIN