Hasta que el contrato nos separe 4.

Gisele pasó el resto de la mañana del domingo en su apartamento, pensando en la propuesta de Matt y tratando de estudiar para los exámenes finales. Sarah apareció a primera hora de la tarde, con cara no haber dormido en toda la noche pero de haberse divertido como nadie. Las dos amigas se acomodaron en el sofá y se pusieron al día. Sarah le contó lo bien que lo había pasado con Jason, pero dejó claro que no quería seguir viéndolo.

— ¿Por qué no quieres seguir viéndole? Es la primera vez que te veo tan ilusionada con un hombre —preguntó Gisele.

—Precisamente por eso, Jason es el tipo de hombre del que me resultaría fácil enamorarme y, cómo ya sabes, el amor no entra en mis planes —aseveró Sarah—. ¿Qué tal te fue con Matt?

—Bien, es un tipo encantador, estuvimos charlando en el pub hasta que Erik se presentó y me montó un numerito. Matt se encaró con él, le dio un puñetazo y me llevó a su casa, donde me invitó a quedarme para no pasar la noche sola y arriesgarme a que el idiota de Erik siguiera teniendo ganas de montarme otro numerito.

— ¿Te acostaste con Matt?

—No, me ofreció la habitación de invitados y se comportó como todo un caballero, incluso me ha traído a casa esta mañana.

—Por favor, dime que al menos os habéis intercambiado los números de teléfono.

—Sí, me ha dado su número y él tiene el mío —le respondió Gisele que, hasta el momento, no había dicho nada que fuera mentira.

—Te lo preguntaré de otra manera, ¿piensas quedar con él?

—No sé, puede ser —contestó encogiéndose de hombros—. Ahora mismo no quiero preocuparme por eso, mi prioridad es terminar los exámenes con la mejor nota posible para mantener la beca o tendrás que buscar una nueva compañera de piso.

—No seas tan melodramática, tenemos el dinero del fondo de emergencia.

—Con ese dinero no tendremos ni para cubrir los gastos de un mes de alquiler.

—Llama a Matt y queda con él, quizás él pueda hacer que seas un poco más optimista —le replicó Sarah poniéndose en pie y añadió antes de dirigirse a su habitación—. Me voy a dormir antes de que consigas deprimirme.

Gisele le sacó la lengua a modo de respuesta y volvió a centrarse en los libros, debía estudiar para los dos exámenes que tenía el día siguiente.

Tras dejar a Gisele en su apartamento, Matt se dirigió a la casa familiar para comer con su madre y su hermana como todos los domingos que el trabajo le permitía. Su madre seguía muy preocupada por la posibilidad de perder la casa y Matt, tratando de animarla, le dijo:

—He conocido a una chica.

— ¿Qué significa eso exactamente? —Quiso saber Leonor, pues conocía la fama de mujeriego de su hijo—. Imagino que conocerás chicas constantemente.

—Me refiero a una chica especial, mamá. Una chica con la que podría casarme.

— ¿Tienes novia? —Preguntó su hermana Kelly sorprendida.

—Nos estamos conociendo, pero me gusta mucho —confesó Matt.

Y era cierto, Gisele le gustaba y mucho. Era una chica especial, luchadora, responsable y muy atractiva, no podía negarlo. Gisele tenía una belleza natural que le había hechizado, ella no tenía nada que ver con las mujeres artificiales con las que él solía salir en busca de sexo.

—Podrías pasar unos días con ella aquí este verano, así la conocemos —comentó Leonor ilusionada.

—Si para entonces le sigue interesando la chica —murmuró Kelly entre dientes.

— ¡Kelly! —La regañó Leonor. Sin embargo, miró a su hijo a los ojos y le aconsejó—: Matt, si esa chica te gusta de verdad, no lo estropees.

— ¿Qué te hace pensar que lo voy a estropear?

—El hecho que jamás has estado con una chica más de dos meses, quizás —intervino Kelly para mofarse de su hermano mayor.

—Me encanta venir de visita, me voy de aquí mucho más animado —ironizó Matt.

A media tarde, cansado de escuchar los consejos de su madre y su hermana para conquistar a una chica, decidió marcharse de allí y hacerle una visita a su amigo Jason, tenía muchas cosas de las que hablar con él.

— ¿Estás solo? —Le preguntó Matt cuando Jason descolgó el teléfono.

—Sí, estoy solo en casa, Sarah se marchó hace un rato.

—Ábreme, estoy en la puerta —le dijo Matt antes de colgar.

Dos segundos después, la puerta principal se abrió y Matt entró en la casa. Se dirigió directamente al salón, se sentó en el sofá y anunció:

—Quiero que Gisele sea mi esposa.

— ¿Te has enamorado en una sola noche? —Se mofó Jason.

—Es perfecta, una chica guapa, inteligente y responsable. Además, acaba de perder su trabajo y necesita dinero para pagar sus estudios, este acuerdo nos beneficiaría a ambos.

—No puedes proponerle algo así a esa chica, acabas de conocerla.

—Ya lo he hecho.

— ¿Te has vuelto loco? —Le espetó Jason incrédulo.

—La he investigado y he confirmado que todo lo que me había dicho es cierto, ha sido totalmente sincera conmigo. Además, la chica me gusta.

—Estudia en la universidad, le debes sacar entre diez y quince años.

—A ti no te ha importado pasar la noche con su amiga —le replicó Matt.

—Porque solo se trata de sexo de una noche, tú pretendes casarte con ella.

—No será un matrimonio de verdad, es un negocio —matizó Matt.

—Ese es el problema, Matt. No será un matrimonio de verdad, pero debe parecerlo. Los abogados de tu abuelo os investigarán, os entrevistarán a vosotros y a vuestro círculo más cercano para confirmar que realmente sois una pareja —le recordó Jason—. Por no hablar de Patrick, es capaz de cualquier cosa para heredar la fortuna de tu abuelo. Dime una cosa, ¿has pasado la noche con ella?

—Ha dormido en mi casa, pero en la habitación de invitados.

— ¿No ha habido sexo?

—No.

—Interesante —comentó Jason—. ¿Qué te ha dicho cuando se lo has propuesto?

—Al principio me ha dicho que estaba loco, pero creo que al final la he convencido para que piense en todo este asunto como un negocio.

— ¿Le has contado el motivo por el cual quieres casarte?

—Le he dicho que se lo contaré todo si decide aceptar.

—Si finalmente acepta, ven a verme antes de contarle nada. Le haremos firmar un acuerdo de confidencialidad antes de firmar el contrato —apuntó Jason—. Por cierto, si no te acostaste con ella, ¿cómo es que acabó durmiendo en tu casa?

—Su ex novio apareció en el pub y le montó un numerito mientras yo estaba pidiendo un par de copas en la barra. Tuve que intervenir y sacar de allí a Gisele. Estaba en estado de shock y no quería dejarla en su casa, no quería arriesgarme a que aquel imbécil volviera a molestarla.

—Y la llevaste a tu casa —adivinó Jason—. Esas chicas no son como las mujeres con las que salimos. Puede que no tengan dinero, pero tienen sus principios y su dignidad. No son la clase de mujeres que sueñan con un marido rico.

—Parece que Sarah te ha tocado el corazón —se mofó Matt.

—De eso nada, solo ha sido una noche, nada más. Y no te imaginas qué noche.

Jason sacó un par de cervezas de la nevera y ambos amigos se enfrascaron en una larga conversación sobre la noche que habían pasado con aquellas dos chicas que habían conocido la noche anterior.

Cuando Matt llegó a casa esa noche, estaba tan cansado que se dirigió directamente a su habitación pero, al subir las escaleras y pasar frente a la puerta de la habitación de invitados, no pudo contener las ganas que sentía de hablar con Gisele y decidió llamarla por teléfono.

— ¿Sí? —Gisele respondió al tercer tono.

—Hola, Gisele. Soy Matt.

—Oh. Hola Matt.

—Solo llamaba para saber si estabas bien o si ese idiota había vuelto a molestarte.

—Estoy bien —mintió Gisele.

—Pues no ha sonado muy creíble. ¿Qué te ocurre? Ha vuelto, ¿verdad?

—Ha conseguido entrar en el edificio, estaba borracho y ha comenzado a gritar para que la abriéramos la puerta. Sarah ha llamado a la policía y se lo acaban de llevar.

—Gisele, ¿por qué no me has llamado?

—Si tuviera que llamarte cada vez que me ocurre algo, tendría que vivir tres vidas para pagar la factura del teléfono —bromeó Gisele.

—También podrías vivir conmigo y te ahorrarías tener que llamarme.

—Matt…

—Admítelo, mi propuesta te beneficiaría.

—Te dije que lo pensaría.

—Lo sé, pero no tengo mucho tiempo —le recordó—. ¿Te apetece que quedemos para comer mañana?

— ¿Te han dicho alguna vez que eres muy insistente?

—Nunca me doy por vencido.

—Entonces, supongo que te las ingeniarás para comer conmigo mañana diga lo que diga.

—Supones bien —le confirmó Matt divertido—. Entonces, ¿comemos juntos mañana?

—No termino las clases en la universidad hasta la una de la tarde —le informó Gisele, aunque estaba segura de que Matt ya estaba más que informado—. Si no estás allí cuando salga, creeré que has cambiado de opinión y me marcharé, así que más te vale ser puntual.

—Seré puntual, te lo prometo. Buenas noches, Gisele.

—Buenas noches, Matt —se despidió antes de colgar.

Gisele sonrió como una idiota, Matt tenía ese efecto en ella. Se imaginó compartiendo casa con él y fingiendo ser un matrimonio, aquella disparatada idea cada vez se le antojaba más tentadora. Sin embargo, tener que engañar a todo el mundo era algo que no estaba segura de poder sobrellevar. Ella no era una buena mentirosa y fingir una relación no iba a ser fácil. La mejor manera de sobrellevarlo era dejar el sexo al margen. El sexo entre ambos haría que el trato se convirtiera en algo personal en lugar de ser el negocio beneficioso para ambos, pero eso iba a resultar complicado. Para empezar, las muestras de cariño en público serían inevitables. Además, pasarían juntos muchas horas y el sexo con terceras personas quedaba descartado, ya que ponía en riesgo la validez del matrimonio. Aquello suponía practicar la abstinencia sexual durante todo un año más lo que durara el noviazgo o practicar el sexo entre ellos, lo cual era factible ya que serían un matrimonio.

— ¿Con quién hablabas? —Le preguntó Sarah asomando la cabeza por la puerta de la habitación.

—Era Matt, solo quería saber si estaba bien y si Erik había vuelto a molestarme.

—Le gustas y por tu sonrisa deduzco que él también te gusta a ti, Gis. Quizás deberías salir con él y ver qué pasa, en el peor de los casos te llevarás un par de revolcones.

—Puede que lo haga —le respondió Gisele pensando en aceptar la propuesta de Matt.

—Buenas noches, Gis.

—Buenas noches, Sarah.

Gisele se metió en la cama, apagó la luz de su habitación y se durmió con una sonrisa en los labios, pensando en Matt.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.