Pocos minutos más tarde, el taxi se detuvo frente a la puerta del hotel y, tras pagar al taxista, se bajaron del vehículo y entraron en el hotel. Con el brazo alrededor de la cintura de Gisele para estrecharla contra su cuerpo, se dirigió hacia la recepción del hotel para pedir una habitación. Gisele ni siquiera prestó atención a aquella conversación, tan solo se mantuvo abrazada a Matt, le había echado muchísimo de menos, mucho más de lo que jamás hubiera podido imaginar. Mientras subían en el ascensor a la habitación, Matt le preguntó con la voz ronca y mirándola a los ojos:

— ¿Me has echado de menos?

—Muchísimo —afirmó Gisele y, solo para provocarle, añadió divertida—: Aunque tengo que reconocer que ha sido más fácil de sobrellevar viendo cómo se desnudaba el stripper policía.

Matt la miró con el ceño fruncido, no le gustaba imaginarse a Gisele entre los brazos de un stripper y no quiso pensar en ello.

—Prefiero que no me cuentes nada de lo del stripper —bufó visiblemente molesto.

—Ni siquiera le toqué —le aseguró Gisele apiadándose de él. El ascensor se detuvo y las puertas se abrieron en el vestíbulo de la última planta. Recorrieron el pasillo hasta llegar a su habitación y, una vez dentro, Gisele le besó en los labios y le susurró—: Gracias por venir.

Gisele estaba emocionada. Matt no solo había pagado su despedida de soltera, sino que también había cumplido su promesa y había ido a la capital en cuanto ella se lo había pedido. No podía negar que Matt era una buena persona, detallista, cariñoso, tierno… Suspiró pensando en la cantidad de adjetivos buenos que le describían.

—Siempre cumplo mis promesas —le susurró Matt. Se deshizo de su traje y acto seguido hizo lo mismo con el vestido de Gisele, quedándose ambos en ropa interior. Se tumbó en la cama, arrastrándola con él, y la envolvió entre sus brazos—. ¿Te has divertido este fin de semana?

—Me lo he pasado genial, nos hemos reído mucho, hemos disfrutado de la comida del mejor restaurante de la capital, de una tarde en el SPA con masajes incluidos, bebido y también bailado, no me puedo quejar.

—No te olvides del stripper —le reprochó Matt.

—Prefiero recordar este momento.

—Gisele, ¿va todo bien? —Le preguntó Matt, que notaba a Gisele un poco distinta, perdida en sus propios pensamientos—. Si ocurre algo…

—Todo va bien —le aseguró. Y, cambiando de tema, añadió—: He estado pensando en escaparnos un par de días a la montaña, refugiarnos en una pequeña cabaña y acurrucarnos frente al fuego de una chimenea. Me apetece mucho salir de la ciudad un par de días y, aunque sé que tú tienes trabajo y yo tengo que estudiar, había pensado en hacerlo allí, lejos del estrés y la presión.

—Me parece una idea estupenda, yo también había pensado en escaparnos el próximo fin de semana —sonrió satisfecho y le dio un leve beso en los labios—. Han sido un par de meses muy intensos, has estado sometida a mucho estrés y nos vendrá bien despejarnos un poco.

—En un mes nos casaremos, después vendrá Navidad y luego los exámenes de final de semestre, todavía nos esperan un par de meses más de locura.

—Pero después disfrutaremos de una larga luna de miel solos tú y yo, sin interrupciones.

—Eso suena tan bien que no soy capaz de creérmelo —bromeó Gisele—. Por cierto, no me has hablado de tu despedida de soltero, ¿lo has pasado bien?

—Me temo que no ha sido tan divertida como la tuya, tan solo hemos ido a cenar y estábamos a punto de ir a tomar una copa cuando me has enviado el mensaje.

— ¿No te han llevado a un local de striptease?

—No, yo solo quiero ver desnuda a mi futura mujer.

—Entonces, ¿por qué no me terminas de desnudar?

Matt mostró su sonrisa más seductora y comenzó a besarla lentamente en los labios, descendió por su cuello al mismo tiempo que deslizaba los tirantes del sujetador por sus brazos y lo desabrochaba. Besó y acarició cada centímetro de su piel, adorándola y dejándose adorar por ella. Hicieron en amor apasionadamente, pero también con una ternura y una conexión especial entre ellos.

Durmieron abrazados toda la mañana. Matt se despertó a media mañana pero no quiso despertar a Gisele, así que se quedó con ella en la cama, disfrutando de aquel momento. Cuando Gisele abrió los ojos, Matt le dio los buenos días con una amplia sonrisa en los labios y ella le respondió tumbándose sobre él y ronroneándole al oído:

—Quiero sexo soñoliento, Matt.

—Te daré todo lo que me pidas, cariño —le susurró Matt antes de hundirse en ella lentamente y hacerle el amor.

A Gisele no le pasó por alto la ternura con la que Matt la trataba, ni tampoco que había dejado de llamarla Gisele para llamarla cariño cuando estaban a solas. Además, había podido confirmar lo detallista que era, siempre estaba pendiente de ella y dispuesto a hacer cualquier cosa para complacerla.

—Mm… ¿Nos podemos quedar así para siempre? —Ronroneó Gisele estrechándose contra el cuerpo de Matt.

—No creo que sea posible, en un par de horas Jason y Sarah vendrán a buscarnos, tendremos que regresar a casa y, una vez allí, podremos meternos en la cama y continuar donde lo dejemos.

Efectivamente, Jason y Sarah llegaron al hotel un par de horas más tarde, con el equipaje de Gisele. Jason y Matt bajaron al restaurante del hotel a esperar a las chicas mientras Gisele se daba una ducha rápida y se ponía al día con Sarah.

— ¿Qué tal te lo has pasado con Jason?

—Con él siempre me lo paso genial, es el tipo de hombre que siempre me ha parecido perfecto, es divertido, extrovertido, apasionado,…

—Y te tiene completamente enamorada —intervino Gisele.

—Me gusta, pero no hay nada serio entre nosotros. Nos vemos de vez en cuando y lo pasamos bien juntos, pero no hay ningún compromiso.

— ¿Te gustaría que lo hubiera?

—Vivimos en distintas ciudades y todo el mundo sabe que las relaciones a distancia no funcionan. Además, no creo que a él le interese una relación estable.

—Kelly dijo que Jason no era ningún mujeriego —le recordó Gisele.

—No me hagas pensar en ello, Gis —le rogó Sarah haciendo un mohín—. No estoy preparada para asimilar lo que siento por él, estoy demasiado confusa.

—Pues deberías empezar a planteártelo, cada vez que os veis acabáis pasando la noche en la misma cama.

—Créeme si te digo que no puedo evitarlo, pero Jason tiene algo que me hechiza, hace que pierda la capacidad de razonar con coherencia.

—Sé a qué te refieres —le aseguró Gisele—, me ocurre lo mismo con Matt.

—Matt te adora, jamás había visto a un hombre tan enamorado como él lo está de ti —le aseguró Sarah—. Te cuida mucho y a ti se te ve muy feliz con él.

—Lo soy, aunque todo ha sido tan rápido que todavía lo estoy asimilando.

Media hora más tarde y después de varias confesiones, Gisele y Sarah salieron de la habitación y se reunieron en el restaurante con Matt y Jason, que las recibieron con una amplia sonrisa al verlas llegar. Gisele se sentó a la mesa junto a Matt, él no pudo contener las ganas de besarla y le plantó un beso de película sin importarle ser el centro de atención del restaurante del hotel.

—Por favor, ¿es que no habéis tenido suficiente tiempo de daros el lote en la habitación y seguís haciéndolo en el restaurante? —Les reprochó Sarah con tono burlón.

— ¿Tú también quieres un besito, muñeca? —Bromeó Jason agarrando a Sarah por la cintura para acercarla a él y dejar sus labios a escasos milímetros de los de ella.

Sarah recorrió el espacio que los separaba y le dio un leve beso en los labios que acompañó con un susurro para que solo Jason le escuchara:

—Solo un besito, o acabarás enamorándote de mí.

Ya era tarde para eso, Jason ya se había enamorado de ella y le plantó un beso en la boca, esta vez con verdadera pasión.

—Al final nos echarán del hotel por escándalo público —bromeó Gisele.

Entre bromas, besos y acaricias, los cuatro disfrutaron de un gran almuerzo antes de dirigirse al aeropuerto, donde se reunieron con Kelly y Tyler.

—Deberías ir haciéndote a la idea de que Tyler será tu futuro cuñado —le dijo Jason a Matt, mofándose.

Todos se echaron a reír, incluidos Tyler y su hermana Kelly. Pero Matt, que apreciaba a Tyler y estaba encantado de que fuera su cuñado, también le encantaba provocarle para fastidiarle un poco y no pudo quedarse callado:

—No os hará cuando mi madre exija conocer al responsable de las salidas nocturnas de Kelly.

Esta vez, rieron todos excepto la pareja aludida. Kelly se ruborizó, a ella no le importaba decirle a su madre que salía con Tyler, pero temía que él no estuviera preparado y se asustara. Sin embargo, Tyler sí estaba preparado para conocer oficialmente a su suegra, pese a que ya conocía a Leonor, pero la inseguridad de Kelly le hizo dudar y pensó que quizás Kelly necesitaba más tiempo para hacer oficial la relación.

—Gis, te voy a echar muchísimo de menos —reconoció Sarah abrazando con fuerza a su amiga.

—Nos veremos en la boda dentro de un mes y pasaremos juntas la Navidad —le recordó Gisele tratando de animarla.

—Y puedes venir a casa siempre que lo desees, Sarah —añadió Matt, tratando de animar a las dos amigas.

—Y si no quieres quedarte en casa de la parejita feliz, siempre puedes quedarte en la mía —le dijo Jason con una amplia sonrisa en los labios.

Se despidieron de Sarah y, con gran pesar, subieron al avión para regresar a casa. Gisele pasó de la felicidad a la nostalgia en pocos minutos y Matt trató de consolarla estrechándola contra su cuerpo y acunándola en su regazo.