Hasta que el contrato nos separe 28.

Las chicas se quedaron dormidas en el enorme sofá del salón y se despertaron a mediodía. Gisele ni siquiera se había tomado un café cuando su teléfono móvil comenzó a sonar y no tuvo que mirar la pantalla para saber que se trataba de Matt. Sonrió de forma automática, ese era el efecto que causaba en ella, y respondió aún medio dormida:

— ¿Sí?

—Supongo que debo darte los buenos días —bromeó Matt—. ¿Te he despertado?

—No, pero por poco.

— ¿Una noche divertida?

—Una gran noche —le confirmó Gisele—. Nos quedamos en el apartamento de Sarah, bebiendo vino y contándonos confidencias. ¿Y tú? ¿Qué has estado haciendo?

—He aprovechado para adelantar trabajo en la agencia, así podré tomarme el próximo fin de semana libre, te tengo preparada una sorpresa.

—Me estás malcriando —le advirtió Gisele.

—Me encanta malcriarte —le susurró con la voz ronca—. Y esta noche cenaré con los chicos, han insistido en celebrar mi despedida de soltero.

—Te vendrá bien divertirte un poco, trabajas demasiado.

—Hubiese preferido divertirme contigo —reconoció Matt—, pero tendré que conformarme con llamarte esta noche.

—Estaré esperando tu llamada —le respondió Gisele antes de despedirse y colgar.

Gisele se dirigió a la cocina para desayunar con las chicas y se sentó en uno de los taburetes mientras Sarah preparaba tres tazas de café con leche.

— ¿Era Matt? —Le preguntó Kelly. Gisele asintió con un leve gesto de cabeza y Kelly añadió divertida—: Tyler me ha dicho que Matt está insoportable, no le sienta bien separarse de ti.

—La verdad es que yo también le echo de menos —confesó Gisele.

—Déjate de lamentos, tenemos cita en el SPA y no quiero perderme los masajes —le replicó Sarah—. Esta noche iremos a bailar y a tomar unas copas, necesitamos recargar energía.

Pasaron el resto del día en el SPA, recibiendo masajes y tratamientos corporales, disfrutando de la sauna y de los baños turcos. Fueron unas horas de absoluto relax, pero Gisele no consiguió dejar de pensar en Matt en ningún instante.

Por la noche, las chicas llevaron a Gisele a un restaurante que ofrecía espectáculo con la cena y, como no podía ser de otra manera, un stripper vestido de policía se desnudó antes ellas y un grupo pequeño de chicas que también celebraban una despedida de soltera. Gisele era demasiado tímida y trató de esconderse para pasar desapercibida entre el resto de chicas, pero a Sarah no le importaba ser el centro de atención sentada en el regazo de aquel stripper.

—Uff, no sé si serán las copas o la falta de sexo, pero no me importaría pasar la noche con el supuesto policía —comentó Sarah entre risas cuando salieron del restaurante.

—Yo ni siquiera me acuerdo de la última vez que tuve sexo y, por si fuera poco, Tyler parece que tampoco va a ponérmelo fácil—se lamentó Kelly.

—Pues yo sí y estoy deseando repetirlo —les dijo Gisele sonriendo.

—Se acabó. Esta noche es para divertirnos, bailar y olvidarnos de los hombres —sentenció Sarah—. Esta noche no quiero saber nada de ellos.

Se subieron a un taxi y se dirigieron a un pub para seguir con la fiesta. Sarah se ofreció para ir a buscar las copas y Sarah la acompañó para ayudarla mientras Gisele se encargaba de buscar un sitio en el que sentarse en la zona chill-out. Encontró un sofá libre en una esquina y se sentó allí a esperar a las chicas. Sacó su teléfono móvil del bolso y vio que tenía una llamada perdida de Matt. Dudó en llamarle o enviarle un mensaje, pero finalmente decidió devolverle la llamada más tarde y disfrutar de aquella noche con las chicas.

Kelly y Sarah se sentaron junto a ella cinco minutos después y, por enésima vez aquella noche, brindaron de nuevo. Animadas por el ambiente, la música y las copas de más, bailaron entre risas y cachondeo y continuaron bebiendo.

—Creo que me estoy haciendo mayor —bufó Kelly dejándose caer en el sofá del chill-out.

—Pues yo creo que mañana tendré una resaca horrible, no recuerdo la última vez que bebí tanto —comentó Sarah antes de dar otro trago a su copa. Se volvió hacia Gisele y le preguntó sonriendo—: ¿Qué tal te lo estás pasando?

—Genial, gracias por haber organizado un fin de semana perfecto —le agradeció—. Aunque no deberíais haber gastado tanto dinero.

—Esa parte agradécesela a Matt, no quería que te faltara nada en este fin de semana —se le escapó a Sarah sin darse cuenta.

Gisele se sintió fatal. Matt había pagado su despedida de soltera y ella había ignorado su llamada. Bebió un trago de su copa y, tras excusarse para ir al baño, cogió su bolso y se alejó de ellas. Quería llamar a Matt, pero finalmente optó por enviarle un mensaje: “Te echo de menos, me encantaría que estuvieras aquí.” Recibió un mensaje de Matt al instante: “Solo tienes que pedirme que vaya y estaré junto a ti en poco más de una hora.” Gisele no lo dudó ni un segundo y contestó: “Quiero que vengas, no quiero dormir otra noche sola.” Un segundo después, Matt la estaba llamando.

—Matt —ronroneó Gisele nada más descolgar.

— ¿Seguro que quieres que vaya a la capital?

—Completamente.

—Pues ya estoy de camino, preciosa —le respondió Matt—. Aunque, como podrás suponer, no voy solo. Jason y Tyler me acompañan.

—Mientras no se metan en la cama con nosotros… —bromeó Gisele.

—Puede que a ti no te importe, pero a Kelly y a Sarah…

—Lo descubriremos cuando lleguéis —le interrumpió.

— ¿No saben que estás hablando conmigo?

—Si les hubiera dicho que tenía intención de llamarte o escribirte un mensaje, me hubieran quitado el teléfono y no hubiera podido hablar contigo —se excusó Gisele.

—Envíame la ubicación del lugar donde estáis y vuelve con las chicas. Sigue disfrutando de la noche y, antes de que te des cuenta, estaré estrechándote entre mis brazos —le dijo Matt en un susurro para que los chicos no le escucharan—. Hasta dentro de un rato, cariño.

—Hasta dentro de un rato —susurró Gisele antes de colgar y regresar junto a Kelly y Sarah como si nada hubiera pasado.

Matt les dijo a los chicos que la despedida de soltero se había terminado y que se iba a la capital. Les contó que pensaba presentarse en el pub donde estaban las chicas y pasar el resto de la noche con Gisele.

—Si queréis, podéis acompañarme —les invitó.

—Es su despedida de soltera, ¿no crees que se lo tomarán mal? —Le advirtió Tyler, aunque en el fondo se moría de ganas de ver a Kelly.

—Solo hay una manera de saberlo, averigüémoslo —sentenció Jason, que no pensaba dejar escapar la oportunidad de volver a ver a Sarah.

—Id vosotros y divertíos, yo me ocupo de la agencia mañana —se ofreció Ben.

Una hora más tarde, Gisele, Kelly y Sarah seguían bebiendo, riendo y bailando. Gisele estaba ansiosa, no dejaba de mirar disimuladamente hacia a la puerta, esperando que en cualquier momento Matt entrara en el pub y le dedicara una de sus seductoras sonrisas. Justo en el momento que se puso de espaldas a la puerta para coger su copa y beber un trago, Matt entró en el pub acompañado por Jason y Tyler. Aprovechando que estaba de espaldas, Matt se acercó a Gisele y la abrazó desde atrás, pegándola a su cuerpo.

—Mm… No te imaginas cuánto he echado de menos tus abrazos —susurró Gisele, a quien no le hizo falta girarse para saber que era Matt quién la abrazaba.

—No voy a dejar de abrazarte en toda la noche —la complació Matt.

— ¿Se puede saber qué estáis haciendo aquí? —Les reprochó Sarah—. Se supone que esto es una despedida de soltera y no estabais invitados.

—Demasiado tiempo lejos de mi futura esposa, no he podido resistirme —se justificó Matt sin dejar de abrazar ni besar a Gisele.

— ¿Es que no te alegras de verme, muñeca? —Le preguntó Jason a Sarah.

—Podré contestarte a eso mañana, tienes toda la noche para convencerme —le respondió Sarah con un descaro que volvió loco a Jason.

—Gisele y yo nos vamos a un hotel —anunció Matt.

—Pero tengo todas mis cosas en el apartamento de Sarah —protestó Gisele.

—Sarah y yo te llevaremos todas tus cosas mañana, no te preocupes —le aseguró Jason.

—Nosotros también nos vamos, nos reuniremos con vosotros mañana en el aeropuerto para regresar a casa —decidió Kelly con seguridad, refiriéndose a ella y a Tyler. Se volvió hacia a Sarah y añadió—: Os acompañamos al apartamento a recoger mis cosas y después nos marchamos y os dejamos a solas.

—Hay habitaciones de sobra, podéis quedaros en el apartamento —les invitó Sarah.

—Te lo agradecemos, pero quiero a mi futura esposa solo para mí esta noche y no quiero que nadie nos interrumpa —rechazó Matt la oferta de Sarah.

—No te preocupes, ni siquiera estaremos en el mismo hotel —le dijo Kelly.

Matt lanzó una mirada de advertencia a Tyler, no le hacía ninguna gracia que pasara la noche con su hermana en un hotel. Gisele le dio un codazo a Matt para que se relajara y no interfiriera en la vida de su hermana, sobre todo porque sabía que las intenciones de Tyler eran buenas y Kelly necesitaba dar ese paso más en la relación.

—Nos vemos mañana, disfrutad de lo que queda de noche —se despidió Gisele tirando del brazo de Matt para marcharse de allí.

Salieron del pub y Matt detuvo a un taxi en la calle para que les llevara al mismo hotel donde se habían alojado cuando habían ido de visita a la capital.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.