Hasta que el contrato nos separe 24.

Después de dos semanas disfrutando de unas idílicas y románticas vacaciones en la isla privada y tras una última noche de celebración por su recién compromiso, emprendieron el viaje de regreso a casa. Mientras Gisele dormía en el camarote del avión, Matt se encargó de organizar una pequeña fiesta con la ayuda de Kelly y Sarah para celebrar con la familia y amigos su compromiso con Gisele.

Cuando aterrizaron en la pista de la agencia, Jason les estaba esperando para llevarles en coche a casa. Gisele se percató del intercambio de miradas entre los dos hombres y sospechó que se traían algo entre manos pero, conociendo a Jason, imaginó que se estaría mofando de su amigo.

—Bonito pedrusco, Gis —comentó Jason divertido, haciendo referencia al anillo que llevaba en el dedo anular.

—Soy una novia con suerte —bromeó Gisele, pues Jason era el único que conocía su secreto.

—No es una mala respuesta, pero todo el mundo querrá saber todos los detalles y os someterán a un tercer grado —les advirtió Jason—. Espero que, además de divertíos, también hayáis tenido tiempo de pensar en ello.

—Tranquilo, todo está bajo control —le aseguró Matt a su amigo.

Pocos minutos después, Jason aparcaba frente a la puerta de la casa de Matt y se adelantaba a entrar en la casa mientras Matt entretenía a Gisele besándola. Cuando fueron capaces de separar sus labios, Matt la agarró de la mano y se dirigieron hacia el interior de la casa.

— ¿No cogemos las maletas?

—Luego nos ocuparemos de eso —le respondió Matt.

Gisele le miró con el ceño fruncido, era evidente que Matt estaba más raro de lo normal. Entraron en la casa y Gisele miró a su alrededor en busca de Jason, pero no lo vio por ninguna parte.

— ¿Dónde se ha metido Jason?

—Habrá salido al jardín, vamos a buscarlo.

Matt se dirigió al jardín con Gisele y, en cuanto pusieron un pie en el exterior, todos sus amigos y familiares salieron de su escondite y gritaron al unísono:

— ¡Felicidades!

Gisele se quedó paralizada unos segundos, no daba crédito a lo que sus ojos veían. Frente a ella estaba Jason, Elsa, Leonor, Kelly, Sarah, Taylor y Ben sosteniendo una pancarta enorme en la que habían escrito ¡Felicidades, prometidos!

Sarah fue la primera que soltó la pancarta y abrazó a su amiga, y poco a poco todos se fueron acercando para felicitar a la pareja.

—Estabas metida en esto desde el principio —acusó Gisele a Sarah bromeando.

—Hubiera matado a Matt si no hubiera sido así —bromeó Sarah guiñándole un ojo con complicidad a Matt.

—Queremos ver el anillo, Matt no nos lo quiso enseñar —protestó Kelly.

—Quería que Gisele fuera la primera en verlo —alegó Matt.

— ¡Qué romántico! —Se mofó Ben.

— ¡Y caro! —Exclamó Sarah agarrando la mano de Gisele para acercársela a la cara y examinar el anillo—. ¡Es un pedazo de diamante rosa rodeado de más diamantes!

Gisele se volvió inmediatamente hacia Matt, tratando de confirmar si lo que decía Sarah era verdad y su sonrisa de satisfacción se lo confirmó. No podía creerse que se hubiera gastado tanto dinero en un anillo de compromiso para un matrimonio que no era real.

—Es un anillo precioso, Gis —opinó Leonor emocionada, con lágrimas en los ojos.

—Entonces, ¿cuándo nos vamos de boda? —Preguntó Taylor para animar el ambiente.

—Todavía no lo tenemos decidido, pero me gustaría que fuera antes de Navidad —respondió Matt colocándose detrás de Gisele y envolviéndole la cintura con sus brazos—. Pero supongo que Gisele tiene la última palabra.

—Sea cuando sea, espero que al menos me avises con tiempo para poder organizar una despedida de soltera en condiciones —le advirtió Sarah a Matt.

— ¿Despedida de soltera? —Gruñó Matt con desaprobación.

—Sí, colega —le confirmó Jason—. Y también habrá despedida de soltero.

A Matt no le gustó nada que sus amigos organizaran las despedidas de soltero y de soltera, mucho menos que lo hicieran por separado, pero optó por callar en ese momento y ya afrontaría la situación más adelante. Disfrutaron de la fiesta sorpresa, comieron, bebieron, bailaron y se divirtieron.

Tras bailar un par de canciones con Leonor, Sarah y Kelly, Gisele se sentó en el sofá-balancín para descansar. En realidad, necesitaba asimilar todo lo que estaba pasando. Su compromiso con Matt ya era oficial, todo el mundo lo sabía y el plan iba según lo previsto. El trato con Matt estaba resultando más fácil de cumplir de lo que esperaba, pese a que no podía ignorar que se estaba enamorando de él. Sin embargo, lo peor que llevaba era tener que engañar a todo el mundo, especialmente a Sarah. Se sentía mal por ello y no podía evitarlo.

— ¿Estás bien, cariño? —Le preguntó Matt sentándose a su lado con una sonrisa en los labios.

—Sí, pero tenemos una conversación pendiente.

— ¿Me vas a regañar por algo?

—Estás loco, ¿cómo te has podido gastar tanto dinero en el anillo de compromiso? —Le preguntó escandalizada—. Tenemos que cambiarlo por otro más sencillo y, desde luego, que sea mucho más barato.

—No podemos cambiar el anillo, ya lo ha visto todo el mundo —argumentó Matt—. Creía que te había gustado.

—Y me gusta, pero es demasiado para mí.

—A mí no me lo parece —le susurró él antes de besarla.

Cansadas de bailar, las chicas se unieron a la pareja y poco después lo hicieron los chicos. Leonor estaba eufórica con la boda y no dejó escapar la ocasión para ofrecerse a ayudar en la organización de la boda:

— ¿Sabéis ya dónde celebraréis la boda? Hay un montón de sitios preciosos para elegir, tendremos que ir a visitarlos —. Se volvió hacia Gisele y le dijo—: Gis, me encantaría acompañarte a escoger el vestido de novia.

— ¡Y a mí también! —Anunció Kelly.

—Acabamos de comprometernos, no la agobiéis —las regañó Matt.

—Si pretendes casarte antes de Navidad, ya vas tarde —le advirtió Sarah—. Además, Gis empezará las clases en un par de semanas y ya no tendrá tanto tiempo libre, os esperan unos meses de locura.

—Tres meses para preparar una boda, podemos hacerlo si nos organizamos bien —opinó Leonor con optimismo.

—Y no nos olvidemos de la despedida de soltera —insistió Sarah solo para fastidiar a Matt, del que se ganó una mirada de desaprobación.

—Podemos celebrarla en la capital y aprovechad para ir a mirar vestidos de novia, allí están las mejores tiendas —comentó Kelly.

—Un viaje de chicas, me gusta —opinó Gisele animada.

—Pues a mí no me gusta tanto —gruñó Matt entre dientes.

—Tranquilo cuñado, cuidaremos bien de ella —se mofó Sarah.

—Eso es precisamente lo que nos da miedo —murmuró Jason haciendo reír a todos.

—Vamos, solo será un fin de semana —suavizó la situación Kelly.

— ¡¿Un fin de semana?! —Exclamó Matt para nada dispuesto a pasar todo un fin de semana sin Gisele.

— ¿Me vas a echar de menos? —Le susurró Gisele a Matt.

—No. No pienso perderte de vista todo un fin de semana —sentenció Matt.

Gisele le desafió con la mirada y, lejos de callarse, le espetó:

—Si no tengo despedida de soltera, no me caso —. Y, para evitar que Matt buscase cualquier excusa para rebatirla, añadió—: Despedida de soltera solo para chicas.

—Colega, aún no te has casado y ya te está mangoneando —se mofó Ben.

—Tú también tendrás tu despedida de soltero, no te dará tiempo a echarme de menos —le aseguró Gisele tratando de rebajar la tensión. Le dio un leve beso en los labios y, con voz melosa, le susurró al oído—: Solo serán un par de días y te prometo que seré buena.

—No es de ti de quién no me fío —le aseguró Matt lanzando una fugaz pero intimidatoria mirada a su hermana Kelly y a Sarah.

—Tranquilo, te la cuidaremos bien —le dijo Sarah con tono burlón. Miró a las mujeres y añadió—: Entonces, ¿cuento con que seremos nosotras cinco?

Leonor y Elsa rápidamente se desentendieron de la fiesta:

—Nosotras ya estamos demasiado mayores para esas cosas, os lo pasaréis mejor si vais las tres.

—No sé si quiero saber qué tienen planeado —comentó Ben divertido.

—Pues yo sí —dijeron Matt, Taylor y Jason al unísono.

Las cinco mujeres se rieron, pero ninguno de los hombres encontró la gracia a aquella situación.

La fiesta de compromiso se alargó hasta bien entrada la noche, pero en cuanto Matt vio a Gisele bostezar por primera vez, dio por finalizada la fiesta alegando que necesitaban que descansar. Matt llenó la bañera de agua caliente y, tras desnudarse y meterse dentro, invitó a Gisele a unirse a él.

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