Hasta que el contrato nos separe 20.

Matt y Gisele regresaron a la sala donde se celebraba la fiesta y, sin importarle lo que pudieran pensar los invitados, acarició con suavidad la mejilla de Gisele y la besó en los labios. No fue un beso salvaje, pero tampoco fue un beso inocente. Él quería dejar claro que Gisele era su chica y que iba en serio con ella porque, pese a que tenían un acuerdo, a él le gustaba de verdad.

Algunos invitados se acercaron a saludar a Matt y él les presentó a Gisele con orgullo. Ella tenía una gracia y un carisma especial, con un simple gesto o una sonrisa se metía a todo el mundo en el bolsillo, sobre todo a él. Sin ninguna duda, ambos eran el centro de atención de todas las miradas.

—Gisele, ¿estás bien? —Le preguntó Matt preocupado ante el aluvión de invitados que se amontonaba a su alrededor, todos queriendo saber más de aquella recién estrenada pareja.

—Creo que se me va a dar bastante bien ser la señora Spencer —le respondió Gisele sonriendo, sintiéndose cómoda en aquel ambiente.

Poco a poco, todos los invitados se fueron sentando en sus mesas asignadas y los camareros comenzaron a servir la bebida y unos entremeses. Había llegado el momento del discurso, pero Matt estaba tan pendiente de Gisele que Jason tuvo que recordárselo:

—Vamos, todos están esperando oír unas palabras —le animó Tyler.

—No te preocupes por Gis, nosotros la cuidamos para que nadie te la quite —se mofó Ben.

—Deberías echarte una novia —le replicó Jason.

—Yo paso, pero Tyler se lo está pensando en serio —continuó bromeando Ben—. ¿Qué le parece, señora Spencer?

—Llámame Leonor, Ben —le regañó Leonor—. Y a mí me parece bien que Tyler esté pensando en sentar la cabeza. Es un hombre inteligente y apuesto, seguro que encuentra a una mujer encantadora con la que formar una familia.

Todos se echaron a reír, excepto Tyler y Kelly. Matt besó a Gisele una vez más antes de dirigirse a la pequeña tarima y colocarse detrás del atril para dar su improvisado discurso:

—Buenas noches. En primer lugar, quería darles las gracias a todos por asistir a esta gala del quinto aniversario de la agencia. La verdad es que cuando la fundé hace cinco años no esperaba que las cosas me fueran a ir también. No os engañéis, no ha sido fácil llegar hasta aquí, pero ha merecido la pena. En tan solo cinco años nos hemos posicionado como la agencia privada de seguridad de mayor prestigio a nivel mundial y me siento orgulloso de ello, pero sobre todo del equipo que forma la agencia. Sin ellos nada de esto hubiese sido posible, su trabajo, su entrega y su valor son los que han llevado a la agencia a lo más alto. Por eso esta fiesta también es para ellos, para toda la gran familia que formamos en la agencia y para nuestras propias familias, que siempre están apoyándonos y sufriendo por nosotros. Sé lo que es tener que levantarse en mitad de la noche para ir a trabajar y dejar a tu mujer durmiendo sola en la cama o regresar cuando ella ya está durmiendo —Matt miró a Gisele y le dedicó una tierna sonrisa, provocando los murmullos y las risas de complicidad de los invitados—. Espero que disfrutéis de la velada y os divirtáis.

Todos los invitados aplaudieron y Matt, tras agradecerles nuevamente su asistencia, regresó a la mesa junto a Gisele y los demás.

—Has estado muy convincente —le felicitó Gisele.

—Es el primero de muchos eventos a los que asistiremos juntos, nos comprometeremos después del verano —le susurró al oído antes de besarla.

—Cuando lleguemos a casa, recuérdame que te cuente algo que se me ha ocurrido sobre eso y que puede sernos útil.

—Acabas de llenarme de curiosidad, cuéntamelo.

—Aquí no, cuando lleguemos a casa y estemos a solas.

—Ya tenemos planes para cuando lleguemos a casa —le recordó Matt.

—Tortolitos, un poco de respeto —se mofó Ben—. Leonor, esta juventud de hoy en día no sabe comportarse.

—A eso se le llama amor, Ben. Creo que ya es hora de que tú también sientes la cabeza y lo encuentres como ha hecho Tyler —le respondió Leonor haciendo reír a todos excepto a Ben.

— ¿Cómo ha hecho Tyler? —Quiso saber Matt escrutando a su madre con la mirada.

—Es obvio que Tyler está enamorado, no hay más que mirarle a los ojos para darse cuenta —le aclaró a su hijo—. Todos irradiamos una luz especial cuando nos enamoramos y la tuya con Gis es cegadora. Algo me dice que seré abuela muy pronto.

— ¡Mamá! —La regañó Matt.

—Solo es una intuición que tengo —se defendió—. Además, no me negarás que existen muchas posibilidades…

—Mamá, basta —le ordenó Matt con el rostro impasible.

Todos reían divertidos, incluso Leonor. Gisele supo que Matt no quería seguir hablando del tema y cada vez estaba más furioso, así que decidió intervenir:

—No tenemos intención de tener hijos en un futuro próximo, ni siquiera hemos hablado del tema. Pero, si eso pasa, serás una de las primeras en saberlo.

—Imagino que el primero será el padre —dedujo Tyler.

—Ejem… La primera seré yo —le corrigió Sarah.

—Vale, creo que esto se nos ha ido de las manos. ¿Podemos hablar de otra cosa? —Optó por decir Gisele sin andarse por las ramas.

— ¿Qué tal si hablamos de lo pálido que se ha puesto Matt al hablar de ser padre? —Comentó Ben burlonamente, ganándose una fulminante mirada de Gisele.

Como si el resto del mundo no existiera, Matt entrelazó los dedos de la mano con los de Gisele y se llevó su mano a los labios para besarla con ternura. Aquel simple gesto la hizo sonreír, le encantaba que Matt se comportara con ella como un perfecto caballero.

—Tengo una sorpresa para ti —le susurró Matt acariciando la espalda desnuda de ella.

— ¿Una sorpresa? —Matt asintió con la cabeza y ella añadió—: ¿Qué sorpresa?

— ¿De verdad quieres saberlo? —Le preguntó Matt con ese tono juguetón que tanto la excitaba.

Gisele se acercó aún más a él y, bajando el tono de su voz para que solo Matt pudiera escucharla, le susurró al oído:

—Me muero de ganas por saberlo.

—Entonces, bésame y te lo diré.

Gisele no se lo pensó dos veces y le plantó un beso en los labios olvidándose de dónde y con quien estaban, hasta que todos los invitados comenzaron a aplaudir y ella, avergonzada, trató de separarse de Matt, pero él se lo impidió. La agarró por la cintura, la colocó sobre su regazo y le dio un beso de tornillo frente a todos los invitados. Leonor sonrió al ver a su hijo tan feliz y desinhibido con aquella chica, ella conseguía encender el brillo en los ojos de Matt.

—Siento el espectáculo, pero imagino que todos habréis estado enamorados alguna vez y sabéis lo que se siente —se excusó Matt sin dejar de abrazar a Gisele—. Tengo a la mujer más hermosa, inteligente y dulce que jamás he conocido, pero a veces se me olvida que no estamos solos.

— ¿Eso significa que pronto habrá boda? —Preguntó uno de los invitados.

—Tal vez —respondió Matt sin dejar de mirar a Gisele a los ojos.

El resto de la noche fue sobre ruedas. Tras los entremeses, los camareros sirvieron la cena y el postre. Algunos agentes subieron a la tarima a decir unas palabras animados por las copas de más que habían tomado. Gisele disfrutó al escuchar cada anécdota que contaban y descubrió que Matt, además de ser un gran hombre, también era un gran líder. No solo había llevado a la agencia a lo más alto, también había creado una gran familia en la que todos se respetaban y cuidaban los unos de los otros.

— ¿Quieres bailar? —Le propuso Matt cuando la música comenzó a sonar y las luces bajaron de intensidad.

—Me encantaría.

Matt se puso en pie y, sin quitar su brazo de la cintura de Gisele, la guio hacia la improvisada pista de baile. Colocó sus brazos alrededor de la cintura de Gisele, la estrechó contra su cuerpo y ella colocó sus brazos alrededor del cuello de él, pegándose aún más a Matt.

—Quiero saber cuál es la sorpresa —le susurró Gisele recostando la cabeza sobre su hombro.

—Había pensado en tomarnos un pequeño anticipo de las vacaciones.

— ¿Un anticipo de las vacaciones?

—Sí, irnos unos días lejos de la ciudad. Creo que, después de todo lo que ha sucedido durante las últimas semanas, ambos lo necesitamos —argumentó Matt—. Tendré que trabajar desde mi ordenador por las mañanas, pero te prometo que me levantaré temprano y a partir de mediodía seré completamente tuyo.

— ¿Completamente mío?

—Eso es, preciosa —le confirmó antes de besarla con dulzura en los labios.

—Y, ¿a dónde quieres llevarme?

—Dónde tú quieras, solo tienes que decírmelo y yo me encargaré de todo.

—Quiero ir a la playa.

—De acuerdo, mañana nos vamos a pasar unos días a la playa —afirmó Matt divertido ante lo fácil que era complacerla.

La canción terminó y empezó una nueva, pero ellos continuaron bailando pegados el uno al otro hasta que uno de los invitados se acercó y, pronunciando las palabras con cautela, se dirigió a Matt:

— ¿Me permites bailar con tu preciosa chica?

Matt se tensó, lo último que le apetecía era ver a Gisele bailando entre los brazos de Gerard Twin, uno de sus mejores clientes pero también uno de los más mujeriegos. Matt le lanzó una mirada de advertencia que Gerard entendió a la perfección y, tras besar a Gisele en los labios, añadió dirigiéndose a Gerard:

—Solo una canción y, si la haces sentir incómoda…

—No te preocupes Matt, yo soy todo un caballero.

Matt miró a Gisele para hacerle saber que todo iba bien, la besó en los labios con dulzura y le susurró al oído:

—Solo será una canción y no me moveré de aquí.

Gisele asintió y acto seguido sintió las manos de Gerard en su cintura. Comenzó a bailar con él, pero en el espacio que existía entre sus cuerpos, bien cabía otra persona. A Gisele no le daba buena espina el hombre con el que bailaba, no tenía ninguna razón para pensar así, pero ella era una persona muy intuitiva y rara vez se equivocaba.

—Debes ser muy especial para Matt, nunca lo había visto tan pendiente ni tan interesado en una mujer como lo está contigo —comentó Gerard con curiosidad—. De hecho, estoy seguro de que solo me ha dejado bailar contigo para no parecer un ogro delante de ti.

—Imagino que debe tener sus motivos.

—Supongo que mi fama me precede igual que a él, pero yo todavía no he conocido a la mujer adecuada con la que sentar la cabeza. Quizás algún día tenga su suerte y encuentre a una mujer tan especial como tú que quiera compartir su vida conmigo —. La canción terminó y Gerard, separándose suavemente de Gisele, añadió con galantería—: Ha sido un placer conocerte y poder bailar contigo, Gisele.

—Pues espero que lo hayas disfrutado, porque no volverá a pasar —sentenció Matt apareciendo junto a ellos y envolviendo a Gisele entre sus brazos, abrazándola desde la espalda y añadió bromeando—: Conociéndote, es mejor mantenerla alejada de ti.

—Haces bien, una mujer tan especial es difícil de encontrar y de locos dejarla escapar —le secundó Gerard—. Os dejo que sigáis disfrutando de la noche, es una gran fiesta.

Matt asintió y se llevó a Gisele al jardín, tenía una conversación pendiente con ella.

— ¿Qué hacemos aquí?

—Quiero hablar contigo.

—Ese tono tan solemne me da miedo —le confesó Gisele con un hilo de voz.

—Me has dicho que querías ir a la playa, pero todavía tenemos muchas cosas por decidir si pretendemos salir mañana por la tarde.

—Cualquier lugar que elijas estará bien, sobre todo si hay una playa cerca.

— ¿Qué te parece si nos vamos a un hotel de la costa?

—Me parece una idea estupenda —afirmó Gisele emocionada—. Estoy deseando que seas completamente mío.

Matt no pudo resistir la tentación de estrecharla entre sus brazos y besarla de nuevo, la necesidad de sentirla aumentaba con cada segundo que pasaba.

Regresaron a la sala y charlaron con los invitados, animados por la música y algunos también por las copas de más. La fiesta era un éxito, todos se divertían. Sarah y Jason bailaban; Kelly y Tyler charlaban animadamente; Ben bromeaba con Leonor; y Matt se mantenía pegado a Gisele.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.