El lago de Puigcerdà es un lago artificial, construido por el año 1260, cuando el pavorde de la abadía de Sant Miquel de Cuixà, cedió unos terrenos y allí se construyó el estanque con las aguas del río Querol, con el fin de abastecer al pueblo de agua.

Según cuenta la leyenda, para construir el estanque tuvieron que expropiar algunas casas que se ubicaban en el terreno, entre ellas la casa de una viejecita nonagenaria, de figura encorvada y vestida con capuchón y jubón. Pese a la negativa de la anciana, el lago se construyó y la anciana perdió su casa. Desde ese momento, la anciana visitaba el lago todos los días, el lugar donde había vivido toda su vida y prometió que, cuando muriera, seguiría visitándolo.

Se dice que una vez al año, coincidiendo con la Fiesta de l’Estany, la anciana pasa el día en los alrededores del lago y por la noche regresa a su casa bajo las aguas.

Hoy en día, para despedir a la anciana, se construye un castillo de fuegos artificiales en el lago la noche de la Fiesta de l’Estany.