Carnaval.

El Carnaval es una de las fiestas más populares y queridas por todos, sobre todo para los más pequeños, pero también para la mayoría de adultos. Es un día en el que los disfraces llenan las calles de color y de alegría, y es que el carnaval es una de las fiestas más divertidas del año.

Con el mes de febrero llega la fiesta de disfraces por excelencia pero, ¿por qué nos disfrazamos? ¿Sabemos dónde se originó el Carnaval? Existen muchas teorías sobre el origen del Carnaval y todas tienen algo en común: un evento donde las formalidades  y las normas dejan paso al caos y a la diversión.

Se cree que el origen del Carnaval se remonta a más de 5.000 años y algunos lo sitúan en el Imperio Romano, ya que está relacionado con las Saturnales, unas festividades realizadas en honor al dios Saturno. Otros creen que se originaron en Grecia, ya que también celebraban unos festejos similares donde se veneraba a Dionisio, entre otros.

Todas estas festividades tenían en común la época de su celebración: febrero, una época de transición del invierno a la primavera y en la que tenían lugar ritos de purificación, coincidiendo con los últimos días del letargo invernal de la naturaleza, ya que se creía que el dios Saturno vagaba por la tierra todo el invierno y que necesitaban los rituales y ofrendas para llevarlo al inframundo para comenzar la cosecha de verano. Por ello, con banquetes, bailes y vestidos con ropas y máscaras que personificaban a este dios, celebraban la abundancia de la tierra dejando a un lado las obligaciones y las jerarquías durante unos días y después volver al orden.

En Grecia tenían lugar unas fiestas parecidas: las bacanales y las Dionisias. En éstas últimas tenían lugar grandes procesiones y representaciones de teatro que reunían a toda la población. Curiosamente, en la mitología griega, aparece la figura de Momo, el dios de la burla y el sarcasmo. En la actualidad, en algunos países de América Latina, uno de los personajes centrales de los Carnavales es el Rey Momo, al que se le entrega cada año las llaves de la ciudad.

Con la expansión del cristianismo en la Edad Media, la fiesta tomó el nombre de carnaval, que viene de “carnem levare”, lo que significa “quitar la carne”. Este evento se celebraba días antes al Miércoles de Ceniza, fecha de comienzo de la Cuaresma hasta el domingo de resurrección. Un periodo de abstinencia y ayuno. Por ello, los días antes tenía lugar una celebración donde todo estaba permitido, por lo que, para salvaguardar el anonimato, la gente se cubría el rostro o iba disfrazada.

En España es una antigua celebración festiva documentada desde la Edad Media y con una rica personalidad propia a partir del Renacimiento que ha quedado recogida en la literatura española y otras artes localizadas en los diferentes pueblos que componen el Estado Español. Los carnavales de Santa Cruz de Tenerife, Cádiz y Carnaval de Águilas (Murcia) tienen la categoría de Fiesta de Interés Turístico Internacional.

Sea de origen griego, romano o católico, lo cierto es que el carnaval es una festividad extendida por todo el mundo y de la que todos disfrutamos disfrazándonos y pasándolo bien.

 

4 comentarios

  1. El sincretismo religioso que se manifiesto en esta fiesta, no justifica en ninguno de sus aspectos que, aunque el chivo expiatorio sea un humano disfrazado, la víctima propiciatoria sea de nuevo precisamente un cerdo cuyas carnes embutidas hayan entrado en sazón. Un besazo.

  2. Si no me equivico, el carnaval se celebraba para ocultar los escándalos de la realeza. ¿ no? Así cómo la lotería fue creada para disimular el enorme gasto con el dinero del pueblo que realizaba la nobleza. A lo mejor me equivoco, pero es lo que he leído. Tus posts me encantan, niña.

    • No está muy claro el origen del carnaval, pero sí que he leído que los disfraces eran para ocultar su identidad, supongo que era la forma de hacer lo que les diera la gana sin que nadie se lo reprochara. De lo de la lotería no tenía ni idea (gracias por el dato 😉 ). Este tipo de tradiciones tan antiguas es que terminan convirtiéndose en un popurrí de culturas y se pierde un poco el origen, pero también las hacen más interesantes. Un abrazo! 😉

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