AutorRakelRelatos

Cita 262.

«Si sigues todas las normas te pierdes toda la diversión.»

Katherine Hepburn.

Los Amantes de Teruel.

La historia de estos amantes se remonta a la ciudad de Teruel en el siglo. Según cuenta la leyenda, Isabel de Segura y Juan Diego de Marcilla, eran dos jóvenes que se conocían desde niños. Habían crecido juntos y se enamoraron perdidamente el uno del otro.

Isabel era la única hija de una de las familias más adineradas de Teruel, la familia Segura. Y Juan Diego era el segundo hijo de los Marcilla, también una familia noble de la ciudad. Pero, en aquella época, ser el segundo de los hermanos no te permitía heredar mucho, ya que el heredero siempre era el primogénito. Por lo que Juan Diego no tenía ninguna fortuna para poder ofrecer a Isabel.

Pese a que ambos jóvenes estaban enamorados, la familia Segura se oponía ya que él no era un buen partido para su única y preciosa hija. Cuando a Juan Diego le denegaron la mano de su amada por su falta de riquezas, le hizo una promesa a Isabel: se marcharía a la guerra a hacer fortuna y regresaría pasados cinco años para casarse con su amada. Antes de marcharse, ambos prometieron esperarse durante esos cinco años.

Todo el mundo pensó que era un amor imposible, pero los jóvenes creían firmemente en su amor y decidieron seguir adelante con su promesa. Durante el transcurso de esos cinco años, Isabel tuvo que hacer frente a su familia, que no dejaban de presentarles a posibles pretendientes que ella rechazaba mientras contaba los días que le quedaban para reunirse de nuevo con su amado. Mientras tanto, Juan Diego estuvo en diferentes batallas de las que salió victorioso, consiguiendo la fortuna que había ido a buscar.

Sin embargo, el padre de Isabel empezó a impacientarse y a presionar a su hija para que se casara. El tiempo pasó, los cinco años estaban a punto de cumplirse y ella no había vuelto a saber nada de su amado, así que creyó que habría fallecido en la guerra.

Con mucha tristeza, Isabel accedió a la petición de su padre y aceptó casarse con un noble muy rico bastante más mayor que ella, un hombre que, a ojos de su familia, era un gran partido. El padre de Isabel organizó rápidamente la boda y toda la Villa estaba celebrando las bodas de la única hija de la familia Segura el mismo día que vencía el plazo de los cinco años que Isabel y Juan Diego habían prometido esperarse.

Diego hizo su entrada a Teruel de manera triunfal. Había conseguido lo que había prometido y estaba radiante de felicidad. Solo pensaba en encontrarse con su querida Isabel para darle la gran noticia. Entonces, descubrió que los festejos que se estaban produciendo en la ciudad  eran por las bodas de su amada. Corrió a casa de Isabel y se coló en su dormitorio mientras dormía con su esposo. La despertó y le pidió que le diera un beso que le ayudara a olvidar todas las muertes que había visto durante la guerra. Isabel se negó, aunque solo se tratase de un beso, ella ya era una mujer casada y debía lealtad a su marido. Juan Diego se lo pidió de nuevo, suplicándole, pero no lo consiguió y murió en el acto al sentir tanta tristeza.

Al día siguiente, se celebró el funeral de Juan Diego y toda la ciudad de Teruel salió a despedir a su vecino a la Torre de San Pedro. La ciudad estaba triste y conmovida por la muerte del joven, todo el mundo quería despedirse de él y la Torre estaba repleta de gente. Sin que nadie lo esperara, apareció una joven con rostro escondido bajo una capa, se acercó al difunto y, tras abrazarlo, le dio un beso que la hizo morir en los brazos de su amado. Fue entonces cuando todos los presentes entendieron que ese beso, fue el que le habían negado en vida y que aquella joven era Isabel, la hija de los Segura. Celebraron juntos sus funerales y se dispuso a que fueran enterrados cogidos de la mano. Hoy se pueden visitar sus tumbas en el Mausoleo de los Amantes de Teruel, donde se puede leer:

“Murieron como vivieron, y como cuando vivían uno por otro morían, uno por otro murieron”.

-Juan de Tarsis, 1582 – 1622

 

 

Cita 261.

«No se puede encontrar la paz evitando la vida.»

Virginia Woolf.

El Lago de Puigcerdà.

El lago de Puigcerdà es un lago artificial, construido por el año 1260, cuando el pavorde de la abadía de Sant Miquel de Cuixà, cedió unos terrenos y allí se construyó el estanque con las aguas del río Querol, con el fin de abastecer al pueblo de agua.

Según cuenta la leyenda, para construir el estanque tuvieron que expropiar algunas casas que se ubicaban en el terreno, entre ellas la casa de una viejecita nonagenaria, de figura encorvada y vestida con capuchón y jubón. Pese a la negativa de la anciana, el lago se construyó y la anciana perdió su casa. Desde ese momento, la anciana visitaba el lago todos los días, el lugar donde había vivido toda su vida y prometió que, cuando muriera, seguiría visitándolo.

Se dice que una vez al año, coincidiendo con la Fiesta de l’Estany, la anciana pasa el día en los alrededores del lago y por la noche regresa a su casa bajo las aguas.

Hoy en día, para despedir a la anciana, se construye un castillo de fuegos artificiales en el lago la noche de la Fiesta de l’Estany.

 

Cita 260.

«La furia no puede solucionar ningún problema.»

Grace Kelly.

La Caja de Pandora.

Estoy segura que muchas veces has oído hablar sobre la caja de Pandora, pero no todo el mundo sabe la historia de esta misteriosa mujer a la que se le asocia siempre con los males del mundo.

Según la mitología griega, Prometeo había intentado robar el fuego divino para entregárselo a los dioses y Zeus, el dios de los dioses, decidido a vengarse, ordenó a Hefesto, el dios del fuego que, con la ayuda de la diosa Atenea, creara a Pandora, una mujer modelada a imagen y semejanza de los mortales para castigar a los humanos.

Cada uno de los dioses del Olimpo le proporcionó a Pandora una cualidad diferente, dotándola de una gran belleza, del poder de la persuasión, de una extraordinaria habilidad manual y de gracia. Pero Hermes, el mensajero de los dioses e intérprete de la voluntad divina, también añadió algo más en Pandora y la dotó con el don de la mentira.

Zeus siguió su plan de venganza y presentó a Epimeteo, el hermano de Prometeo, a Pandora, con quien finalmente Epimeteo se casó. Como regalo de bodas, Pandora recibió una caja misteriosa con instrucciones de no abrirla bajo ningún concepto. Pero los dioses le habían otorgado a Pandora una gran curiosidad, por lo que decidió abrir la caja para ver qué había dentro. Al abrirla, todos los males del mundo escaparon de su interior y se alojaron en los humanos. Asustada, Pandora atinó a cerrarla pero cuando ya solo quedaba en el fondo Elpis, el espíritu de la esperanza, el único bien que los dioses habían metido en la caja, lo que hizo que los humanos no la recibieran.

El mito y la expresión de abrir la caja de Pandora, es el representante máximo en la mitología griega de la perdición de la propia humanidad.

Cita 259.

«Vivir es como avanzar por un museo: es luego cuando empiezas a entender lo que has visto.»

Audrey Hepburn.

San Valentín.

 

El 14 de febrero es una fecha señalada en el calendario por todos los enamorados y también por todos los románticos empedernidos del planeta. Más conocido como el día de los enamorados, el 14 de febrero es el día que aprovechamos para demostrar el amor que sentimos por nuestra alma gemela, nuestra media naranja o por nuestro amor platónico no correspondido. Pero, ¿sabes el origen de esta tradición?

La historia se remonta a la Roma del siglo III. En aquella época, el cristianismo estaba muy perseguido, pero se extendía con rapidez por el Imperio romano. El emperador Claudio II creía que los solteros estaban en mejores condiciones físicas y emocionales para luchar en el campo de batalla, así que decidió prohibir la celebración de matrimonios a los jóvenes soldados. Sin embargo, San Valentín, un sacerdote cristiano defensor del matrimonio, pensó que la ley era injusta y desafió al emperador casando a las parejas en ceremonias secretas. Su fama como protector de los enamorados fue extendiéndose por Roma muy rápidamente, hasta que un día el emperador se enteró de lo que estaba haciendo y lo encerró en una prisión hasta el día de su ejecución.

Según cuenta la leyenda, San Valentín se enamoró de Julia, la hija ciega de su carcelero. Durante el tiempo que el sacerdote estuvo en prisión, se produjo el milagro y Julia recuperó la vista. Cuando San Valentín fue ejecutado, le dejó una carta de despedida a Julia con la firma: “de tu Valentín” y, para recordar al santo, Julia plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba. Hoy en día, las flores de este arbusto son consideradas un símbolo del amor puro.

La muerte de San Valentín tuvo lugar el 14 de febrero del año 270 después de Cristo, pero no fue hasta el siglo V cuando el Papa Gelasio I convirtió esta fecha en una festividad cristiana, eliminando del calendario romano la festividad pagana de las Lupercales, que se celebraba un día después, el 15 de febrero. Es así como empieza la tradición del 14 de febrero como el Día del amor y la amistad.

La carta que San Valentín escribió a Julia, convirtió la escritura de cartas y dedicatorias al ser amado en una tradición. Catorce siglos después, en 1848, la empresaria americana Esther Allen Howland, aprovechó esta fecha para vender las primeras tarjetas postales de enamorados. La artista llamó a estas tarjetas “valentines” y fueron los primeros pasos de una industria multimillonaria que hoy en día, además de tarjetas de amor, se llega a nuestras vidas en forma de bombones, peluches, joyas y ramos de flores.

 

Cita 258.

«Si se quiere viajar lejos, no hay mejor nave que un libro.»

Emily Dickinson.

Cupido.

En el mundo de los mortales, vivía una joven princesa de extraordinaria belleza que se llamada Psique. La hermosa Psique no conseguía encontrar pareja porque todos los hombres se sentían indignos de ella. El padre de Psique, desesperado por encontrar a un buen marido para su hija, fue al oráculo de Delfos y el oráculo predijo que la hermosa princesa encontraría el amor en un precipicio.

La diosa Venus, sabedora de la belleza de Psique, se puso muy celosa y envió a su hijo Cupido para que le clavara flechas y le hiciera enamorarse del hombre más feo, vil y despreciable del mundo. Cuando Cupido vio a la joven y hermosa Psique, se enamoró instantáneamente de ella y se transformó en un apuesto joven.

A pesar de que Venus se opuso, Cupido se llevó a Psique a un castillo y se casó con ella con la condición de que, como mortal que era, no podría mirarlo. Los jóvenes eran muy felices y Cupido visitaba a su amada todas las noches. Sin embargo, las hermanas envidiosas de ella convencieron a Psique de que tenía que ver a su marido porque era una serpiente con alas. Una noche, Psique rompió la promesa que le hizo a Cupido y lo miró. El dios, dolido por la poca confianza de ella, la abandonó.

Psique fue expulsada del castillo y, profundamente arrepentida por lo que había hecho, vagó por el mundo buscando a su marido. La joven superó multitud de pruebas y desafíos impuestos por Venus y, por fin, fue perdonada por su amado Cupido y por su suegra, la diosa Venus. Psique y Cupido tuvieron una hija a la que llamaron Voluptas, la cual simbolizaba el placer.

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