Mesabril 2021

Cita 267.

«La historia se repite. Ese es uno de los errores de la historia.»

Charles Darwin.

Las Amazonas.

Estoy segura de que todos habéis oído hablar de las Amazonas, esas mujeres guerreras a las que el cine y la televisión han dado fama en tiempos modernos. Pero, ¿qué hay de verdad en esta interesante leyenda? Los griegos y los romanos escribieron sobre las Amazonas y las representaron como mujeres capaces de existir sin hombres, resistirlos en batallas e incluso vencerlos. Tenían su propio sistema de gobierno, se relacionaban con hombres exclusivamente para reproducirse y solo criaban a niñas.

En la Ilíada, Homero las describió como antianeirai (que significa las que van a la guerra como hombres). Herodoto las llamó androktones (asesinas de hombres). Pero en otros escritos también se las describía como guerreras valientes, nobles y dignas. Nunca se han mostrado crueles ni cobardes en las batallas, incluso hay escenas en las que se las muestra arriesgando la vida para rescatar a compañeras heridas. Pero las Amazonas no eran solo guerreras, la caza y la agricultura eran sus intereses principales. Tenían dos reinas, una militar y otra para los asuntos domésticos. Bajo el mando de su reina militar, las Amazonas eran un poderoso ejército de guerreras a caballo. En casa, vivían pacíficamente abasteciendo sus necesidades.

Hay muchas versiones sobre esta tribu de mujeres. Algunos dicen que se apareaban una o dos veces al año con hombres que escogían de tribus vecinas o con hombres a los que habían vencido en alguna de sus batallas, quedándose con las niñas y devolviendo a los niños a sus tribus paternas. Existen también versiones en que las Amazonas aparecen como seres crueles que mataban o cegaban a los niños o los usaban como esclavos.

Se cree que el nombre Amazona viene de la palabra griega amazoi, que significa sin pecho y que deriva de la leyenda que dice que extirpaban el seno derecho a las niñas para facilitar el uso del arco, ya que eran magníficas arqueras. También usaban la espada, el hacha doble y llevaban un escudo distintivo en forma de luna creciente.

Pero también existe la versión de que eran mujeres completas y que su habilidad con el arco no se veía menguada por tener ambos pechos al desnudo, tal como lo demuestran todas las referencias artísticas griegas. Como en todos los mitos, hay muchas variaciones según los diferentes autores. Según Diodorus de Sicilia, viajaron hasta Egipto, derrotaron a los atlantes lideradas por Myrina, ocuparon gran parte de Libia y cruzaron Frigia.

Homero escribió en la Ilíada que las Amazonas, con Pentesilea al mando, fueron a Troya en ayuda del rey Príamo. Pentesilea fue herida por Aquiles en el seno derecho pero Aquiles fue flechado por Eros y se enamoró de la reina herida. Heracles viajó a tierras amazonas para completar su novena labor impuesta por Euristeo, conocida como El Ceñidor de Hipólita, y consistía en arrebatarle este ceñidor que le había sido regalado por Ares, el mismísimo dios de la guerra, de quien descendía, “para simbolizar el poder que ella ejercía sobre su pueblo”. Heracles llegó junto con un gran ejército. Las Amazonas vigilaron su recorrido hasta la residencia de su reina que, cuando lo tuvo enfrente, a la reina Hipólita le gustó el musculoso guerrero y le ofreció en paz el ceñidor… y también su cama. Pero, como era costumbre, antes de acostarse con un hombre tenía que luchar con él para comprobar su fuerza y saber si podría gestar un hijo fuerte. Pero Hera hizo correr el rumor entre las Amazonas de que su reina estaba siendo atacada, así que ellas contraatacaron de inmediato, provocándose una horrible batalla que ellas perdieron, ya que no eran suficientemente poderosas contra la fuerza sobrehumana de Heracles. Meanippe y Antiope fueron forzadas a rendirse e Hipólita perdió la vida. Heracles se llevó el simbólico ceñidor, pero mató a la reina Amazona, secuestró a Antiope, hermana de Hipólita, y la llevó a Atenas como botín de guerra. Allí la ofreció al rey Teseo, quien se casó con ella. Las Amazonas invadieron Ática para recuperar a su reina, pero perdieron la batalla final en Atenas, la misma Antiope murió junto a muchas de ellas en ese heroico pero inútil esfuerzo. La escena ha sido llevada al arte de muchas maneras, pero probablemente la más famosa está en el Partenón, en las tallas en mármol conocidas como Amazonomaquia.

Según los griegos, las Amazonas fueron un pueblo fuerte en la zona turca durante unos 400 años, entre los años 1000 y 600 a.C. Llegaron a gobernar grandes porciones de Europa, Asia Menor y África. Se establecieron en ciudades llamadas Amazonium en Pontus y la Isla de Patmos, y en numerosas poblaciones antiguas, incluyendo Smyrma y Éfeso, proclamando haber sido fundadas por ellas. Varias ciudades acuñaron monedas, erigieron estatuas y templos en honor a sus fundadoras. Y, aunque más tarde los griegos trataron de disminuir las leyendas tachándolas de falsas, si las mujeres guerreras nunca hubieran existido, nunca hubieran invadido Atenas, como Plutarco y muchos otros aseguraron que lo hicieron.

De las aguas del mito surge la leyenda que cuenta que, en tiempos prehistóricos, la isla griega de Lemnos estaba habitada solo por mujeres. Esta isla era llamada Gynaikokratumene, reinado de mujeres. Los Argonautas llegaron a esta isla en su camino a la Tierra de Colchis (al este del Mar Negro) y fueron bien recibidos por las Amazonas y su reina Hypsipyle.

Las excavaciones en la zona de Poliochni han revelado un pueblo mayor a todos los conocidos contemporáneos que en la temprana Edad de Bronce tenía casas espaciosas colocadas en bloques a lo largo de una calzada con abundantes pozos y un sistema de drenaje. El pueblo estaba rodeado por una muralla de cinco metros de alto con ranuras para arqueros. Algo sorprendente ya que, en ese período, solo se han encontrado puntas de flecha en Poliochni y no puede ser solo coincidencia que las Amazonas sean reconocidas por ser unas magníficas arqueras. Además, el nombre de su capital es Mirina, y precisamente Myrina es el nombre de la reina que derrotó a la Atlántida con 30,000 guerreras a caballo apoyadas por 3,000 de infantería, todas armadas con arcos y protegidas por armaduras de piel de serpiente. También conquistaron partes de Siria, Egipto y Frigia. Cuando los atlantes recuperaron su tierra, Myrina escapó siguiendo su carrera militar hacia el este, conquistando Lesbos, Samos, Pathmos, Samotracia y Lemnos. Murió en la batalla en Tracia, cuando una alianza de los imperios de Tracia y Escita invadió la zona amazónica de Asia Menor. Su tumba está cerca de Troya y fue cubierta por una enorme colina construida por mujeres llamada Baticia o colina de espinas. Se dice que Myrina fundó varias ciudades con su nombre, incluyendo Smyrna.

Realidad o mito, las Amazonas y su historia siguen despertando el interés de muchos. Y tú, ¿qué opinas? ¿Crees que existieron de verdad o tan solo es un mito?

 

Cita 266.

«Donde no hay lucha, no hay fuerza.»

Oprah Winfrey.

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