Monthabril 2021

El Hilo Rojo.

Según la mitología china, las relaciones humanas están unidas por un hilo rojo que los dioses atan al dedo meñique y que tiene como objetivo unir en parejas a las personas que están predestinadas a encontrarse. Cuenta la leyenda que, aquellos que estén unidos por el hilo rojo, están destinados a convertirse en almas gemelas y vivirán una historia de amor importante. No importa cuánto tiempo pase o las circunstancias que se encuentren en la vida, el hilo rojo puede enredarse, estirarse, tensarse o desgastarse, pero nunca jamás podrá romperse.

¿Os preguntáis por qué en el dedo meñique? Tiene que ver con la sangre: la arteria cubital conecta nuestro corazón con el dedo meñique y, según la leyenda, esa vena (el hilo rojo) se extendería por el mundo hasta unirse a la arteria y llegar al corazón de otra persona. Pero los japoneses no limitan estas conexiones al amor de pareja, sino que también determina todas las relaciones importantes que podríamos tener en nuestras vidas, como mejores amigos, familia, alguien en el que causaremos o nos causará impacto, etc.

Una de las leyendas más conocidas sobre el hilo rojo cuenta la historia de un emperador que conoció a la que sería su esposa gracias a la intervención de una poderosa hechicera capaz de ver el hilo rojo. El emperador le pidió a la hechicera que siguiese su hilo rojo para conocer a la mujer de su destino, y así lo hicieron. La búsqueda los llevó hasta un mercado, donde una pobre campesina con un bebé en los brazos, ofrecía sus productos. Al llegar allí, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo: “Aquí termina tu hilo”. Sin embargo, al emperador no le hizo demasiada gracia que su destino se entrelazara con esa mujer tan pobre, por lo que enfureció, creyendo que era una burla de la hechicera. Así, empujó a la campesina que aún llevaba a su bebé en brazos, haciéndole caer. El bebé, una niña, se hizo una gran herida en la frente que dejó una cicatriz muy particular. A la hechicera, por su parte, ordenó que le cortaran la cabeza. Pero lo que no se esperaba fue lo que pasaría muchos años después, cuando llegó el momento de casarse. Se le recomendó que se casara con la hija de un general muy poderoso, y para su sorpresa, el día de la boda, cuando le vio la cara a la mujer con la que estaba a punto de casarse, se dio cuenta de una realidad: la mujer tenía una cicatriz muy particular en la frente, fruto de una caída siendo un bebé.

Y tú, ¿qué opinas del hilo rojo? ¿Crees que todas nuestras relaciones están predestinadas? ¿Crees que todos tenemos un alma gemela en algún lugar?

Cita 269.

«Antes de actuar, escucha. Antes de reaccionar, piensa. Antes de gastar, gana. Antes de criticar, espera. Antes de rezar, perdona. Antes de rendirte, inténtalo.»

Ernest Hemingway.

Sant Jordi.

 

Según cuenta la leyenda, la villa de Montblanc estaba siendo aterrorizada por un dragón colosal. La bestia se había instalado a las afueras del pueblo, infectando el aire y el agua con su apestoso aliento y causando estragos entre el ganado. Buscaba alimento y cada vez se aproximaba más a las murallas que rodeaban la villa.

Los vecinos, temerosos de que entrara en la villa y la destruyera, tuvieron que buscar una forma de mantenerlo apartado. Empezaron dándole de comer ovejas; cuando éstas se acabaron, siguieron con los bueyes, y luego con los caballos. Pero llegó un momento en que no tuvieron más remedio que sacrificar a los propios habitantes.

Finalmente, decidieron introducir los nombres de todos los habitantes en un puchero, también el del rey y el de su hija, y cada día una mano inocente decidía quien moriría la mañana siguiente convirtiéndose en alimento del dragón.

Y una tarde le llegó el turno a la princesa. Unos dicen que el rey lloró y suplicó a sus súbditos por la vida de su hija, pero que de nada le sirvió, ya que no era el único padre desconsolado que perdía a su única hija para alimentar al dragón. Otros cuentan que el rey entregó a su hija con valentía y entereza, aunque también con mucho dolor.

De cualquier manera, la joven princesa salió de las murallas de la villa y se dirigió hacia su triste destino. Cuando el terrible dragón avanzaba hacia ella, entre la bruma surgió un hermoso caballero vestido de blanco sobre un caballo blanco que arremetió contra la bestia. El animal, herido, se sometió al caballero, que le ató al cuello un extremo del cinturón de la princesa. La princesa tomó el otro extremo del cinturón y, para pasmo de los habitantes de Montblanc, condujo al dragón como a un perrito hasta la puerta de la ciudad. Allí, a la vista de todos, el caballero remató a la bestia con un certero golpe de lanza.

Unos dicen que el dragón se fundió y fue absorbido por la tierra. Otros cuentan que un gran charco de sangre se formó a los pies del caballero. Pero todos coincidían en que, en aquel mismo instante, creció un rosal y de sus ramas brotaron rosas rojas.

Jordi, que así se llamaba el caballero, obsequió a la princesa con una de esas rosas. Semejante gesta hizo que el santo caballero alcanzase fama y popularidad durante la Edad Media y fuera escogido patrón de la caballería y la nobleza.

Desde hace muchos años, en Catalunya se celebra el día de Sant Jordi. La tradición dice que los hombres han de regalar una rosa a las mujeres y éstas, un libro a los hombres. Aunque no siempre se respeten todas las tradiciones, en Catalunya se sigue festejando cada 23 de abril el día de los libros y las rosas.

Cita 268.

«Solía pensar que lo peor de la vida es terminar solo. No lo es, lo peor es terminar con gente que te hace sentir solo.»

Robin Williams.

Yeti, el Hombre de las Nieves.

Todos hemos oído alguna vez alguna historia sobre el abominable hombre de las nieves, más conocido como Yeti. La mayoría de los relatos que hablan de él, lo describen como un simio gigante y bípedo que vive en las zonas boscosas de la cordillera del Himalaya, pero otros creen que podría tratarse de una especie de oso similar al oso polar.

Hay quienes creen en su existencia y lo consideran un pariente lejano del orangután que habitó en el Himalaya hace millones de años. Sin embargo, no existen pruebas concluyentes de la existencia de este primate. Otras investigaciones relacionan al Yeti con los osos.

En algunos monasterios de Nepal se conservan restos que supuestamente pertenecen al Yeti, pero que posteriormente se demostró que pertenecen a un tipo de cabra local. Por otro lado, muchos dudan de la existencia de simios de semejante tamaño. Quienes lo niegan, afirman que los primates en general y los simios en particular solo viven en lugares donde existen frutas todo el año, es decir, en zonas tropicales.

En 2008, un grupo japonés de investigación dirigido por el científico Yoshiteru Takashi, líder del proyecto Yeti nipón, recorrió durante cuarenta y dos días la región de alta montaña Dhaulagiri IV, y fotografiaron unas presuntas huellas de unos 45 centímetros de longitud que dijeron ser del misterioso primate. Takashi asegura que volverá a Nepal y al Tíbet durante los próximos años y no dejará el proyecto hasta que su grupo obtenga pruebas concluyentes de la existencia de uno de los seres legendarios más buscado del planeta.

Hay constancia de varios avistamientos de este ser en las montañas del Himalaya, un primate grande y peludo que camina como un humano entre las boscosas y nevadas montañas pero, de momento, no hay ninguna prueba contundente que asevere su existencia.

Y tú, ¿crees que el Yeti es un ser misterioso, un primate, un oso o una historia inventada de esas que perduran en el tiempo?

Cita 267.

«La historia se repite. Ese es uno de los errores de la historia.»

Charles Darwin.

Las Amazonas.

Estoy segura de que todos habéis oído hablar de las Amazonas, esas mujeres guerreras a las que el cine y la televisión han dado fama en tiempos modernos. Pero, ¿qué hay de verdad en esta interesante leyenda? Los griegos y los romanos escribieron sobre las Amazonas y las representaron como mujeres capaces de existir sin hombres, resistirlos en batallas e incluso vencerlos. Tenían su propio sistema de gobierno, se relacionaban con hombres exclusivamente para reproducirse y solo criaban a niñas.

En la Ilíada, Homero las describió como antianeirai (que significa las que van a la guerra como hombres). Herodoto las llamó androktones (asesinas de hombres). Pero en otros escritos también se las describía como guerreras valientes, nobles y dignas. Nunca se han mostrado crueles ni cobardes en las batallas, incluso hay escenas en las que se las muestra arriesgando la vida para rescatar a compañeras heridas. Pero las Amazonas no eran solo guerreras, la caza y la agricultura eran sus intereses principales. Tenían dos reinas, una militar y otra para los asuntos domésticos. Bajo el mando de su reina militar, las Amazonas eran un poderoso ejército de guerreras a caballo. En casa, vivían pacíficamente abasteciendo sus necesidades.

Hay muchas versiones sobre esta tribu de mujeres. Algunos dicen que se apareaban una o dos veces al año con hombres que escogían de tribus vecinas o con hombres a los que habían vencido en alguna de sus batallas, quedándose con las niñas y devolviendo a los niños a sus tribus paternas. Existen también versiones en que las Amazonas aparecen como seres crueles que mataban o cegaban a los niños o los usaban como esclavos.

Se cree que el nombre Amazona viene de la palabra griega amazoi, que significa sin pecho y que deriva de la leyenda que dice que extirpaban el seno derecho a las niñas para facilitar el uso del arco, ya que eran magníficas arqueras. También usaban la espada, el hacha doble y llevaban un escudo distintivo en forma de luna creciente.

Pero también existe la versión de que eran mujeres completas y que su habilidad con el arco no se veía menguada por tener ambos pechos al desnudo, tal como lo demuestran todas las referencias artísticas griegas. Como en todos los mitos, hay muchas variaciones según los diferentes autores. Según Diodorus de Sicilia, viajaron hasta Egipto, derrotaron a los atlantes lideradas por Myrina, ocuparon gran parte de Libia y cruzaron Frigia.

Homero escribió en la Ilíada que las Amazonas, con Pentesilea al mando, fueron a Troya en ayuda del rey Príamo. Pentesilea fue herida por Aquiles en el seno derecho pero Aquiles fue flechado por Eros y se enamoró de la reina herida. Heracles viajó a tierras amazonas para completar su novena labor impuesta por Euristeo, conocida como El Ceñidor de Hipólita, y consistía en arrebatarle este ceñidor que le había sido regalado por Ares, el mismísimo dios de la guerra, de quien descendía, “para simbolizar el poder que ella ejercía sobre su pueblo”. Heracles llegó junto con un gran ejército. Las Amazonas vigilaron su recorrido hasta la residencia de su reina que, cuando lo tuvo enfrente, a la reina Hipólita le gustó el musculoso guerrero y le ofreció en paz el ceñidor… y también su cama. Pero, como era costumbre, antes de acostarse con un hombre tenía que luchar con él para comprobar su fuerza y saber si podría gestar un hijo fuerte. Pero Hera hizo correr el rumor entre las Amazonas de que su reina estaba siendo atacada, así que ellas contraatacaron de inmediato, provocándose una horrible batalla que ellas perdieron, ya que no eran suficientemente poderosas contra la fuerza sobrehumana de Heracles. Meanippe y Antiope fueron forzadas a rendirse e Hipólita perdió la vida. Heracles se llevó el simbólico ceñidor, pero mató a la reina Amazona, secuestró a Antiope, hermana de Hipólita, y la llevó a Atenas como botín de guerra. Allí la ofreció al rey Teseo, quien se casó con ella. Las Amazonas invadieron Ática para recuperar a su reina, pero perdieron la batalla final en Atenas, la misma Antiope murió junto a muchas de ellas en ese heroico pero inútil esfuerzo. La escena ha sido llevada al arte de muchas maneras, pero probablemente la más famosa está en el Partenón, en las tallas en mármol conocidas como Amazonomaquia.

Según los griegos, las Amazonas fueron un pueblo fuerte en la zona turca durante unos 400 años, entre los años 1000 y 600 a.C. Llegaron a gobernar grandes porciones de Europa, Asia Menor y África. Se establecieron en ciudades llamadas Amazonium en Pontus y la Isla de Patmos, y en numerosas poblaciones antiguas, incluyendo Smyrma y Éfeso, proclamando haber sido fundadas por ellas. Varias ciudades acuñaron monedas, erigieron estatuas y templos en honor a sus fundadoras. Y, aunque más tarde los griegos trataron de disminuir las leyendas tachándolas de falsas, si las mujeres guerreras nunca hubieran existido, nunca hubieran invadido Atenas, como Plutarco y muchos otros aseguraron que lo hicieron.

De las aguas del mito surge la leyenda que cuenta que, en tiempos prehistóricos, la isla griega de Lemnos estaba habitada solo por mujeres. Esta isla era llamada Gynaikokratumene, reinado de mujeres. Los Argonautas llegaron a esta isla en su camino a la Tierra de Colchis (al este del Mar Negro) y fueron bien recibidos por las Amazonas y su reina Hypsipyle.

Las excavaciones en la zona de Poliochni han revelado un pueblo mayor a todos los conocidos contemporáneos que en la temprana Edad de Bronce tenía casas espaciosas colocadas en bloques a lo largo de una calzada con abundantes pozos y un sistema de drenaje. El pueblo estaba rodeado por una muralla de cinco metros de alto con ranuras para arqueros. Algo sorprendente ya que, en ese período, solo se han encontrado puntas de flecha en Poliochni y no puede ser solo coincidencia que las Amazonas sean reconocidas por ser unas magníficas arqueras. Además, el nombre de su capital es Mirina, y precisamente Myrina es el nombre de la reina que derrotó a la Atlántida con 30,000 guerreras a caballo apoyadas por 3,000 de infantería, todas armadas con arcos y protegidas por armaduras de piel de serpiente. También conquistaron partes de Siria, Egipto y Frigia. Cuando los atlantes recuperaron su tierra, Myrina escapó siguiendo su carrera militar hacia el este, conquistando Lesbos, Samos, Pathmos, Samotracia y Lemnos. Murió en la batalla en Tracia, cuando una alianza de los imperios de Tracia y Escita invadió la zona amazónica de Asia Menor. Su tumba está cerca de Troya y fue cubierta por una enorme colina construida por mujeres llamada Baticia o colina de espinas. Se dice que Myrina fundó varias ciudades con su nombre, incluyendo Smyrna.

Realidad o mito, las Amazonas y su historia siguen despertando el interés de muchos. Y tú, ¿qué opinas? ¿Crees que existieron de verdad o tan solo es un mito?

 

Cita 266.

«Donde no hay lucha, no hay fuerza.»

Oprah Winfrey.

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