Mesmarzo 2021

Apolo y Dafne.

 

Si observamos las antiguas representaciones de ganadores en competiciones deportivas, podemos ver que siempre hay algo en común: una corona de laurel en la cabeza del vencedor. La corona de laurel ha sido y sigue siendo el símbolo de los vencedores y tiene su origen en la mitología griega, concretamente en la desdichada historia de amor de Apolo y Dafne.

Apolo era hijo de Zeus y Leto, y era considerado el dios de la música, la poesía, la luz y las artes adivinatorias. A lo largo de su existencia había tenido numerosos romances tanto con mortales como con ninfas y diosas.

Un día, Apolo se atrevió a reírse de Eros, más conocido como Cupido, que se encontraba practicando con su arco. Eros se sintió humillado por el arrogante dios y decidió darle una lección.

Apolo estaba cazando en el bosque cuando a lo lejos vio a Dafne, una hermosa joven que en realidad era una ninfa. Eros decidió aprovechar el momento para vengarse de Apolo y disparó dos flechas. La flecha que disparó a Apolo era de oro, lo que produjo un apasionado amor. Sin embargo, la flecha que disparó a Dafne era de plomo, que le produjo justo el efecto contrario, sentir odio y repulsión hacia el dios que se había enamorado de ella.

Apolo decidió perseguir a Dafne allí donde fuera hasta conseguir su amor, pero Dafne, bajo los efectos de la flecha de plomo, huía de él. Al llegar al río Peneo, Dafne estaba cansada de tanta huida y, justo cuando Apolo estaba a punto de lograr alcanzarla, pidió ayuda a su padre, el dios del río. El dios del río tuvo compasión de su hija e hizo lo único que podía hacer para salvarla: convertirla en un árbol, el laurel.

Cuando Apolo la alcanzó, las extremidades de su amada Dafne iban quedándose rígidas, sus brazos se convirtieron en ramas, sus pies echaron raíces y sus cabellos se trasformaron en hojas hasta que su cabeza se convirtió en la copa de un precioso árbol.

Afectado por lo que acababa de suceder y pensando en cuánto la amaba, prometió que ella sería su árbol, el que le representaría siempre. De esa manera, sus hojas adornarían su cabeza y la de aquellos guerreros, atletas, poetas o cantores que triunfaran, convirtiendo las hojas de laurel en un símbolo de triunfo y victoria.31

Cita 265.

«Pocos de nosotros somos lo que parecemos.»

Agatha Christie.

La Llorona.

La triste historia de La llorona, se remonta a la época del México Colonial y, a día de hoy, es muy popular en México y las zonas del suroeste de los Estados Unidos. Según cuenta la leyenda, La Llorona es una mujer que aparece por la noche, a veces en los cruces de los caminos, tiene el cabello largo y va vestida de blanco, llamando a sus hijos con aterradores lamentos.

La historia ha existido desde antes de la llegada de los conquistadores españoles y tiene varias versiones. Se dice que existe un espíritu de una mujer de gran belleza, con pelo largo y negro, que camina en las riberas de los ríos, llorando toda la noche, buscando a niños a los que arrastrar a su muerte, ahogándolos en los ríos.

Una versión de la leyenda habla de una mujer llamada María que nació en un pueblo pequeño y humilde. María tenía una gran belleza y llamaba la atención de todos los hombres de la región. Se decía que dedicaba el día a hacer las típicas tareas de la vida rural, pero por las noches, ella salía a los clubs y a los bares, excitando a todos los hombres que la miraban con deseo. María también tenía dos hijos varones y los dejaba solos cuando ella salía por las noches, pero un día, uno de los habitantes del pueblo encontró a los niños ahogados en un río. Algunos decían que ella misma los asesinó, pero otros reclamaban que los bebés murieron por su negligencia. Desde entonces, el espíritu de María se quedó en los alrededores del río, buscando y llamando a gritos a sus hijos.

Otra versión explica que una mujer buena y llena de amor se casó con un hombre rico que al principio la amaba y la deseaba, pero poco después de que ella diera a luz a sus dos hijos varones, él comenzó a cambiar. El hombre se volvió un mujeriego y bebía demasiado alcohol, incluso a veces desaparecía durante meses. Él ya no amaba a su esposa y solo regresaba a casa para visitar a sus hijos. Una noche, la mujer caminaba con sus hijos por la calle y se encontró con su esposo, pero él no lo hizo caso a ella, tan solo se interesó por sus hijos y la esposa perdió el control. Furiosa por la indiferencia que causaba en su esposo y deseosa de vengarse él, ahogó a sus hijos en el río. Pero, al darse cuenta de lo que había hecho, persiguió a los niños que flotaban en el río y cuando por fin logró sacarlos del agua, aunque ya era imposible salvarlos, los había matado. Desde entonces, la mujer vaga por las noches en las calles del pueblo, llevando su vestido blanco y llorando, lamentado el acto que había cometido.

El origen de la leyenda es todo un misterio, pero hay varias versiones y todas varían, aunque también tienen algo en común: en cada versión se habla del espíritu de una madre que ahogó a sus hijos y ahora está destinada a pasar la eternidad buscándolos en los ríos y en los lagos.

Dicen que cuando suenan las campanas de la medianoche, una mujer vestida de blanco y con la faz cubierta por un velo, se aproxima por el oeste y recorre las calles llorando y llamando a sus hijos. Algunos dicen que flota; otros dicen que no tiene rostro y los más escépticos dicen que el grito desgarrador de la mujer no es más que el de la sirena de una ambulancia.

 

 

 

Cita 264.

«No veo la miseria que hay sino lo bello que aun queda.»

Anne Frank.

San Patricio.

Cada 17 de marzo se celebra el día de San Patricio, en honor al patrón de todos los irlandeses, y la alegría y la cerveza corren por calles de Irlanda que se tiñen de color verde. Se realizan numerosos desfiles en varios países del mundo, especialmente en Irlanda y Estados Unidos. Pero, ¿quién es San Patricio? ¿Cuál es su origen?

Patricio nació en Gales, en el seno de una familia acomodada a finales del siglo IV. Con dieciséis años, Patricio fue aprisionado por un grupo de invasores y le llevaron al otro lado del mar. Allí permaneció seis años en cautividad, trabajando como un pastor solitario. Su religión fue su consuelo y así se convirtió en un devoto cristiano.

Pasados seis años, Patricio oyó la voz de Dios que le decía que ya era hora de dejar Irlanda y escapó de sus raptores para regresar a casa. Allí tuvo otra visión, un ángel le dijo que tenía que regresar y predicar el cristianismo a los irlandeses. Después de 14 años estudiando sacerdocio, Patricio regresó a Irlanda. Según cuenta la leyenda, tras fundar su primera iglesia, Patricio invitó a los paganos celtas a convertirse al cristianismo. Después de haber realizado varios milagros, la fe cristiana comenzó a asentarse y a ganar adeptos rápidamente en todo el país. Esta actitud supuso un duro revés para los druidas, que eran los sacerdotes de los dioses paganos, que pusieron un plan en marcha ante el temor de que el cristianismo finalmente triunfase y relegase a sus deidades a un segundo plano. Los druidas invocaron a una tropa de duendes y la enviaron a la iglesia de San Patricio para que le hicieran la vida imposible al monje y a todos aquellos que habían cambiado de fe. Los duendes hacían pequeñas jugarretas a los feligreses, que comenzaron a quejarse porque no los dejaban rezar y sufrían un sin fin de desmanes en el templo. Pero San Patricio decidió hacerles frente, sabiendo que era obra de los druidas. Una vez dentro del templo, los enfrentó con las siguientes palabras: «En nombre de Dios Todopoderoso yo los expulso, espíritus impuros«. Así consiguió desterrar a los duendes de la iglesia y los druidas dejaron de molestar a los nuevos feligreses. Dicen que San Patricio está enterrado en la Catedral de Down en Down Patrick, en el Condado de Down (Norte de Irlanda). Su muerte se produjo un 17 de marzo y esa fue la fecha elegida para su conmemoración.

Hoy en día hay relacionamos algunos símbolos directamente con San Patricio, como es el trébol. Se dice que la tradición de teñir todo de verde en torno a San Patricio encuentra su sustento en la fórmula de evangelización que este promovía utilizando tréboles. El entonces obispo daba a entender a los irlandeses que las tres hojas de la planta representaban la Santa Trinidad: El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo; cuestión que facilitaba la comprensión de la religión que estaba promoviendo.

Otro de los mitos dice que «ahuyentó a las serpientes de Irlanda», a pesar de que este tipo de animales nunca llegó a existir en el territorio, por su clima y morfología. Historiadores han expuesto que como el reptil usualmente es asociado con el mal, la frase realmente simbolizaría la expulsión de las antiguas creencias y ritos paganos.

Se trata de dos tópicos que fueron propagados ampliamente por monjes siglos después de la muerte de San Patricio y cuyos alcances traspasaron las fronteras de donde se gestaron, para terminar saltando a otros continentes. Es por eso que en Irlanda la imagen de San Patricio es muy utilizada aún a día de hoy para realizar exorcismos de duendes y protección contra ellos, ya que se considera que los duendes no soportan la imagen del hombre que los desterró de la casa de Dios. También se dice que el 17 de marzo, el día de la fiesta nacional, todos los duendes y demás seres endiablados salen de sus escondites para hacer de las suyas.

Cita 263.

«No existen las distancias cuando se tiene un motivo.»

Jane Austen.

El Monstruo del Lago Ness.

¿Existe el monstruo del lago Ness?

Esta es la gran pregunta que hoy en día sigue siendo un misterio. Muchos defienden su existencia y muchos otros se empeñan en encontrar explicaciones a los múltiples avistamientos que tuvieron lugar en el lago a lo largo de los siglos. Por ejemplo, eso que la gente dice ser Nessie son en realidad troncos, pájaros, peces y hasta olas. Incluso existen muchos escépticos que se atreven a afirmar que la misteriosa leyenda del Lago Ness solo se mantiene para atraer turismo y favorecer el folclore local. Exista o no, el monstruo del lago Ness lleva siglos despertando nuestra curiosidad y ya son muchos los que se han lanzado a intentar comprobar su existencia. Algunos lo hacen simplemente sentándose a observar el lago, esperando que de un momento a otro Nessie decida hacer su aparición. Otros, sin embargo, han ido mucho más allá:

  • La operación Deepscan: se llevó a cabo en 1987 y el objetivo era buscar en el lago «algo grande que se mueva». Duró tres días y se movieron dos docenas de lanchas provistas de sonar por todo el lago Ness para, finalmente, no encontrar ni rastro de Nessie.
  • El intento de la BBC: en el año 2003, la BBC hizo que 600 haces de sonar recorrieran el lago con una precisión óptima, intentando evitar que la criatura pudiera esconderse detrás de cualquier roca. En este caso, tampoco encontraron nada extraordinario más allá de una boya enganchada a unos cuantos metros bajo la superficie.
  • El análisis de las aguas del lago Ness: recientemente, en el 2018, un equipo de científicos liderados por Neil Gemmell anunciaba que iban a estudiar las aguas del Lago Ness con el fin de estudiar las especies que viven allí y comprobar la existencia del monstruo legendario pero, hasta el momento, el misterio continúa.

Durante los años 30 fue la época de mayor número de avistamientos de Nessie, aunque existen diversos documentos mucho más antiguos que parecen hacer alusión a esta legendaria criatura. Basándose en ellos, se puede ubicar el primer avistamiento del monstruo del lago Ness en el siglo VI, en época de Saint Columba. Según se cuenta en Vida de san Columba, cuando el santo paseaba por el lago, vio cómo enterraban a un hombre que murió al ser mordido por un monstruo que estaba en el lago. Curioso con la historia de aquel fallecido, decidió por el lago y vio cómo la criatura se lanzó a atacar a otro hombre que estaba nadando en el lago. El santo hizo la señal de la cruz, le regañó y le ordenó dar media vuelta. El monstruo obedeció en el momento como si tirasen de él con cuerdas.

A lo largo de la historia, le han dado muchas formas a Nessie, siendo la más típica la clásica imagen del plesiosauro. Hubo quien lo definía como un kelpie, una criatura mitológica con forma de caballo. En 1868, se anunciaba en el periódico Inverness Courier que se había visto un pez de extraña morfología y grandes dimensiones en el lago Ness. En 1930, otro periódico, el Northern Chronicle, anunciaba el avistamiento de una singular y enorme criatura en el lago, al que le siguió el testimonio de K. MacDonald, en 1932, que afirmaba haber visto un cocodrilo fuera de lo común en el Lago Ness. En 1933, el Inverness Courier, se refería a la criatura por primera vez como un «monstruo», al anunciar que una pareja lo había visto. Al año siguiente, Arthur Grant afirmaba haberse cruzado con el monstruo en la carretera. Fue aquí cuando empezó a asociarse su imagen con la de un plesiosauro.

Pero 1934 no fue un año clave para Nessie solo por empezar a ser vinculado con un plesiosauro. En ese mismo año se publicaba en el Daily Mail la supuesta primera fotografía de Nessie. En aquel entonces, su autoría se adjudicó al cirujano R. K. Wilson y se expandió por todo el mundo como la prueba concluyente de la existencia del monstruo del lago Ness. Seis décadas más tarde se desenmascaraba su falsedad. La foto había sido un montaje de Marmaduke Wetherell, que, al parecer, buscaba vengarse de una broma que le habían hecho en el Daily Mail. El peculiar ser que aparece en la foto que ha dado la vuelta al mundo no es más que un submarino de juguete con una figura de arcilla pegada encima. Y, para ganar mayor credibilidad, le pidió al cirujano que publicara la foto.

En 1972, una foto subacuática de un grupo de buscadores liderado por Robert Rines pretendía dejar claro que Nessie existía. Para su expedición usaron un radar y llegaron con su cámara subacuática con luz de alta potencia hasta la oscuridad de las profundas aguas del lago. Una de las múltiples fotografías que sacaron, en las que se apreciaba una figura parecida a un plesiosauro, dejaba ver lo que parecía una aleta romboidal, una prueba irrefutable de la existencia del legendario monstruo.

La noticia gozó de tal credibilidad que, tres años más tarde, el naturalista Sir Peter Scott le puso su propio nombre científico a Nessie, Nessiteras rhombopteryx, y lo incluyó en el registro británico de fauna protegida. Pero, si cambias el orden de las palabras, la frase dice monster hoax by Sir Peter S, lo que viene siendo algo como «monstruo de broma hecho por Sir Peter S». ¿Y las fotos que confirmaban su existencia? En aquella época ya se llevaba la modificación y el retoque de fotografías y esto fue una prueba más de lo que podía hacerse con un ordenador.

Hasta el año 2014, parecía no haber rastro de más avistamientos de Nessie. Hasta que Andrew Dixon, con la ayuda del Apple Maps, consiguió descubrir al monstruo más legendario de la historia. En un primer vistazo al lago Ness, no veía nada raro, pero al hacer zoom se encontró con una extraña silueta, que parecía corresponderse con la figura de la famosa criatura. Finalmente, se descubrió que pertenecía a la estela de un barco en movimiento, concretamente la del Jacobite Spirit.

Dos años más tarde, volvía a armarse revuelo alrededor de esta leyenda, al encontrarse en el fondo del lago lo que parecía ser Nessie. Y era Nessie, pero el Nessie que habían usado en la película La vida privada de Sherlock Holmes, que se había hundido durante el rodaje.

Aunque no existan pruebas concluyentes de la existencia de Nessie, tampoco se descarta que alguna criatura marina haya existido en sus profundas aguas. De hecho, hay varias hipótesis sobre qué tipo de animal podemos encontrar en las profundas aguas del lago Ness.

Y tú, ¿crees en la existencia del monstruo del Lago Ness?

 

 

Cita 262.

«Si sigues todas las normas te pierdes toda la diversión.»

Katherine Hepburn.

Los Amantes de Teruel.

La historia de estos amantes se remonta a la ciudad de Teruel en el siglo. Según cuenta la leyenda, Isabel de Segura y Juan Diego de Marcilla, eran dos jóvenes que se conocían desde niños. Habían crecido juntos y se enamoraron perdidamente el uno del otro.

Isabel era la única hija de una de las familias más adineradas de Teruel, la familia Segura. Y Juan Diego era el segundo hijo de los Marcilla, también una familia noble de la ciudad. Pero, en aquella época, ser el segundo de los hermanos no te permitía heredar mucho, ya que el heredero siempre era el primogénito. Por lo que Juan Diego no tenía ninguna fortuna para poder ofrecer a Isabel.

Pese a que ambos jóvenes estaban enamorados, la familia Segura se oponía ya que él no era un buen partido para su única y preciosa hija. Cuando a Juan Diego le denegaron la mano de su amada por su falta de riquezas, le hizo una promesa a Isabel: se marcharía a la guerra a hacer fortuna y regresaría pasados cinco años para casarse con su amada. Antes de marcharse, ambos prometieron esperarse durante esos cinco años.

Todo el mundo pensó que era un amor imposible, pero los jóvenes creían firmemente en su amor y decidieron seguir adelante con su promesa. Durante el transcurso de esos cinco años, Isabel tuvo que hacer frente a su familia, que no dejaban de presentarles a posibles pretendientes que ella rechazaba mientras contaba los días que le quedaban para reunirse de nuevo con su amado. Mientras tanto, Juan Diego estuvo en diferentes batallas de las que salió victorioso, consiguiendo la fortuna que había ido a buscar.

Sin embargo, el padre de Isabel empezó a impacientarse y a presionar a su hija para que se casara. El tiempo pasó, los cinco años estaban a punto de cumplirse y ella no había vuelto a saber nada de su amado, así que creyó que habría fallecido en la guerra.

Con mucha tristeza, Isabel accedió a la petición de su padre y aceptó casarse con un noble muy rico bastante más mayor que ella, un hombre que, a ojos de su familia, era un gran partido. El padre de Isabel organizó rápidamente la boda y toda la Villa estaba celebrando las bodas de la única hija de la familia Segura el mismo día que vencía el plazo de los cinco años que Isabel y Juan Diego habían prometido esperarse.

Diego hizo su entrada a Teruel de manera triunfal. Había conseguido lo que había prometido y estaba radiante de felicidad. Solo pensaba en encontrarse con su querida Isabel para darle la gran noticia. Entonces, descubrió que los festejos que se estaban produciendo en la ciudad  eran por las bodas de su amada. Corrió a casa de Isabel y se coló en su dormitorio mientras dormía con su esposo. La despertó y le pidió que le diera un beso que le ayudara a olvidar todas las muertes que había visto durante la guerra. Isabel se negó, aunque solo se tratase de un beso, ella ya era una mujer casada y debía lealtad a su marido. Juan Diego se lo pidió de nuevo, suplicándole, pero no lo consiguió y murió en el acto al sentir tanta tristeza.

Al día siguiente, se celebró el funeral de Juan Diego y toda la ciudad de Teruel salió a despedir a su vecino a la Torre de San Pedro. La ciudad estaba triste y conmovida por la muerte del joven, todo el mundo quería despedirse de él y la Torre estaba repleta de gente. Sin que nadie lo esperara, apareció una joven con rostro escondido bajo una capa, se acercó al difunto y, tras abrazarlo, le dio un beso que la hizo morir en los brazos de su amado. Fue entonces cuando todos los presentes entendieron que ese beso, fue el que le habían negado en vida y que aquella joven era Isabel, la hija de los Segura. Celebraron juntos sus funerales y se dispuso a que fueran enterrados cogidos de la mano. Hoy se pueden visitar sus tumbas en el Mausoleo de los Amantes de Teruel, donde se puede leer:

“Murieron como vivieron, y como cuando vivían uno por otro morían, uno por otro murieron”.

-Juan de Tarsis, 1582 – 1622

 

 

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