Archivo | diciembre 2018

Cita 155.

“Todo viaje encierra la posibilidad de llevarnos más allá de los límites de la mente hasta el asiento profundo del corazón.”

Deepak Chopra. 

Hasta que el contrato nos separe 29.

Pocos minutos más tarde, el taxi se detuvo frente a la puerta del hotel y, tras pagar al taxista, se bajaron del vehículo y entraron en el hotel. Con el brazo alrededor de la cintura de Gisele para estrecharla contra su cuerpo, se dirigió hacia la recepción del hotel para pedir una habitación. Gisele ni siquiera prestó atención a aquella conversación, tan solo se mantuvo abrazada a Matt, le había echado muchísimo de menos, mucho más de lo que jamás hubiera podido imaginar. Mientras subían en el ascensor a la habitación, Matt le preguntó con la voz ronca y mirándola a los ojos:

— ¿Me has echado de menos?

—Muchísimo —afirmó Gisele y, solo para provocarle, añadió divertida—: Aunque tengo que reconocer que ha sido más fácil de sobrellevar viendo cómo se desnudaba el stripper policía.

Matt la miró con el ceño fruncido, no le gustaba imaginarse a Gisele entre los brazos de un stripper y no quiso pensar en ello.

—Prefiero que no me cuentes nada de lo del stripper —bufó visiblemente molesto.

—Ni siquiera le toqué —le aseguró Gisele apiadándose de él. El ascensor se detuvo y las puertas se abrieron en el vestíbulo de la última planta. Recorrieron el pasillo hasta llegar a su habitación y, una vez dentro, Gisele le besó en los labios y le susurró—: Gracias por venir.

Gisele estaba emocionada. Matt no solo había pagado su despedida de soltera, sino que también había cumplido su promesa y había ido a la capital en cuanto ella se lo había pedido. No podía negar que Matt era una buena persona, detallista, cariñoso, tierno… Suspiró pensando en la cantidad de adjetivos buenos que le describían.

—Siempre cumplo mis promesas —le susurró Matt. Se deshizo de su traje y acto seguido hizo lo mismo con el vestido de Gisele, quedándose ambos en ropa interior. Se tumbó en la cama, arrastrándola con él, y la envolvió entre sus brazos—. ¿Te has divertido este fin de semana?

—Me lo he pasado genial, nos hemos reído mucho, hemos disfrutado de la comida del mejor restaurante de la capital, de una tarde en el SPA con masajes incluidos, bebido y también bailado, no me puedo quejar.

—No te olvides del stripper —le reprochó Matt.

—Prefiero recordar este momento.

—Gisele, ¿va todo bien? —Le preguntó Matt, que notaba a Gisele un poco distinta, perdida en sus propios pensamientos—. Si ocurre algo…

—Todo va bien —le aseguró. Y, cambiando de tema, añadió—: He estado pensando en escaparnos un par de días a la montaña, refugiarnos en una pequeña cabaña y acurrucarnos frente al fuego de una chimenea. Me apetece mucho salir de la ciudad un par de días y, aunque sé que tú tienes trabajo y yo tengo que estudiar, había pensado en hacerlo allí, lejos del estrés y la presión.

—Me parece una idea estupenda, yo también había pensado en escaparnos el próximo fin de semana —sonrió satisfecho y le dio un leve beso en los labios—. Han sido un par de meses muy intensos, has estado sometida a mucho estrés y nos vendrá bien despejarnos un poco.

—En un mes nos casaremos, después vendrá Navidad y luego los exámenes de final de semestre, todavía nos esperan un par de meses más de locura.

—Pero después disfrutaremos de una larga luna de miel solos tú y yo, sin interrupciones.

—Eso suena tan bien que no soy capaz de creérmelo —bromeó Gisele—. Por cierto, no me has hablado de tu despedida de soltero, ¿lo has pasado bien?

—Me temo que no ha sido tan divertida como la tuya, tan solo hemos ido a cenar y estábamos a punto de ir a tomar una copa cuando me has enviado el mensaje.

— ¿No te han llevado a un local de striptease?

—No, yo solo quiero ver desnuda a mi futura mujer.

—Entonces, ¿por qué no me terminas de desnudar?

Matt mostró su sonrisa más seductora y comenzó a besarla lentamente en los labios, descendió por su cuello al mismo tiempo que deslizaba los tirantes del sujetador por sus brazos y lo desabrochaba. Besó y acarició cada centímetro de su piel, adorándola y dejándose adorar por ella. Hicieron en amor apasionadamente, pero también con una ternura y una conexión especial entre ellos.

Durmieron abrazados toda la mañana. Matt se despertó a media mañana pero no quiso despertar a Gisele, así que se quedó con ella en la cama, disfrutando de aquel momento. Cuando Gisele abrió los ojos, Matt le dio los buenos días con una amplia sonrisa en los labios y ella le respondió tumbándose sobre él y ronroneándole al oído:

—Quiero sexo soñoliento, Matt.

—Te daré todo lo que me pidas, cariño —le susurró Matt antes de hundirse en ella lentamente y hacerle el amor.

A Gisele no le pasó por alto la ternura con la que Matt la trataba, ni tampoco que había dejado de llamarla Gisele para llamarla cariño cuando estaban a solas. Además, había podido confirmar lo detallista que era, siempre estaba pendiente de ella y dispuesto a hacer cualquier cosa para complacerla.

—Mm… ¿Nos podemos quedar así para siempre? —Ronroneó Gisele estrechándose contra el cuerpo de Matt.

—No creo que sea posible, en un par de horas Jason y Sarah vendrán a buscarnos, tendremos que regresar a casa y, una vez allí, podremos meternos en la cama y continuar donde lo dejemos.

Efectivamente, Jason y Sarah llegaron al hotel un par de horas más tarde, con el equipaje de Gisele. Jason y Matt bajaron al restaurante del hotel a esperar a las chicas mientras Gisele se daba una ducha rápida y se ponía al día con Sarah.

— ¿Qué tal te lo has pasado con Jason?

—Con él siempre me lo paso genial, es el tipo de hombre que siempre me ha parecido perfecto, es divertido, extrovertido, apasionado,…

—Y te tiene completamente enamorada —intervino Gisele.

—Me gusta, pero no hay nada serio entre nosotros. Nos vemos de vez en cuando y lo pasamos bien juntos, pero no hay ningún compromiso.

— ¿Te gustaría que lo hubiera?

—Vivimos en distintas ciudades y todo el mundo sabe que las relaciones a distancia no funcionan. Además, no creo que a él le interese una relación estable.

—Kelly dijo que Jason no era ningún mujeriego —le recordó Gisele.

—No me hagas pensar en ello, Gis —le rogó Sarah haciendo un mohín—. No estoy preparada para asimilar lo que siento por él, estoy demasiado confusa.

—Pues deberías empezar a planteártelo, cada vez que os veis acabáis pasando la noche en la misma cama.

—Créeme si te digo que no puedo evitarlo, pero Jason tiene algo que me hechiza, hace que pierda la capacidad de razonar con coherencia.

—Sé a qué te refieres —le aseguró Gisele—, me ocurre lo mismo con Matt.

—Matt te adora, jamás había visto a un hombre tan enamorado como él lo está de ti —le aseguró Sarah—. Te cuida mucho y a ti se te ve muy feliz con él.

—Lo soy, aunque todo ha sido tan rápido que todavía lo estoy asimilando.

Media hora más tarde y después de varias confesiones, Gisele y Sarah salieron de la habitación y se reunieron en el restaurante con Matt y Jason, que las recibieron con una amplia sonrisa al verlas llegar. Gisele se sentó a la mesa junto a Matt, él no pudo contener las ganas de besarla y le plantó un beso de película sin importarle ser el centro de atención del restaurante del hotel.

—Por favor, ¿es que no habéis tenido suficiente tiempo de daros el lote en la habitación y seguís haciéndolo en el restaurante? —Les reprochó Sarah con tono burlón.

— ¿Tú también quieres un besito, muñeca? —Bromeó Jason agarrando a Sarah por la cintura para acercarla a él y dejar sus labios a escasos milímetros de los de ella.

Sarah recorrió el espacio que los separaba y le dio un leve beso en los labios que acompañó con un susurro para que solo Jason le escuchara:

—Solo un besito, o acabarás enamorándote de mí.

Ya era tarde para eso, Jason ya se había enamorado de ella y le plantó un beso en la boca, esta vez con verdadera pasión.

—Al final nos echarán del hotel por escándalo público —bromeó Gisele.

Entre bromas, besos y acaricias, los cuatro disfrutaron de un gran almuerzo antes de dirigirse al aeropuerto, donde se reunieron con Kelly y Tyler.

—Deberías ir haciéndote a la idea de que Tyler será tu futuro cuñado —le dijo Jason a Matt, mofándose.

Todos se echaron a reír, incluidos Tyler y su hermana Kelly. Pero Matt, que apreciaba a Tyler y estaba encantado de que fuera su cuñado, también le encantaba provocarle para fastidiarle un poco y no pudo quedarse callado:

—No os hará cuando mi madre exija conocer al responsable de las salidas nocturnas de Kelly.

Esta vez, rieron todos excepto la pareja aludida. Kelly se ruborizó, a ella no le importaba decirle a su madre que salía con Tyler, pero temía que él no estuviera preparado y se asustara. Sin embargo, Tyler sí estaba preparado para conocer oficialmente a su suegra, pese a que ya conocía a Leonor, pero la inseguridad de Kelly le hizo dudar y pensó que quizás Kelly necesitaba más tiempo para hacer oficial la relación.

—Gis, te voy a echar muchísimo de menos —reconoció Sarah abrazando con fuerza a su amiga.

—Nos veremos en la boda dentro de un mes y pasaremos juntas la Navidad —le recordó Gisele tratando de animarla.

—Y puedes venir a casa siempre que lo desees, Sarah —añadió Matt, tratando de animar a las dos amigas.

—Y si no quieres quedarte en casa de la parejita feliz, siempre puedes quedarte en la mía —le dijo Jason con una amplia sonrisa en los labios.

Se despidieron de Sarah y, con gran pesar, subieron al avión para regresar a casa. Gisele pasó de la felicidad a la nostalgia en pocos minutos y Matt trató de consolarla estrechándola contra su cuerpo y acunándola en su regazo.

Cita 154.

“Dame ilusión, esperanza, ganas de vivir y no me olvides.”

Frida Kahlo. 

Hasta que el contrato nos separe 28.

Las chicas se quedaron dormidas en el enorme sofá del salón y se despertaron a mediodía. Gisele ni siquiera se había tomado un café cuando su teléfono móvil comenzó a sonar y no tuvo que mirar la pantalla para saber que se trataba de Matt. Sonrió de forma automática, ese era el efecto que causaba en ella, y respondió aún medio dormida:

— ¿Sí?

—Supongo que debo darte los buenos días —bromeó Matt—. ¿Te he despertado?

—No, pero por poco.

— ¿Una noche divertida?

—Una gran noche —le confirmó Gisele—. Nos quedamos en el apartamento de Sarah, bebiendo vino y contándonos confidencias. ¿Y tú? ¿Qué has estado haciendo?

—He aprovechado para adelantar trabajo en la agencia, así podré tomarme el próximo fin de semana libre, te tengo preparada una sorpresa.

—Me estás malcriando —le advirtió Gisele.

—Me encanta malcriarte —le susurró con la voz ronca—. Y esta noche cenaré con los chicos, han insistido en celebrar mi despedida de soltero.

—Te vendrá bien divertirte un poco, trabajas demasiado.

—Hubiese preferido divertirme contigo —reconoció Matt—, pero tendré que conformarme con llamarte esta noche.

—Estaré esperando tu llamada —le respondió Gisele antes de despedirse y colgar.

Gisele se dirigió a la cocina para desayunar con las chicas y se sentó en uno de los taburetes mientras Sarah preparaba tres tazas de café con leche.

— ¿Era Matt? —Le preguntó Kelly. Gisele asintió con un leve gesto de cabeza y Kelly añadió divertida—: Tyler me ha dicho que Matt está insoportable, no le sienta bien separarse de ti.

—La verdad es que yo también le echo de menos —confesó Gisele.

—Déjate de lamentos, tenemos cita en el SPA y no quiero perderme los masajes —le replicó Sarah—. Esta noche iremos a bailar y a tomar unas copas, necesitamos recargar energía.

Pasaron el resto del día en el SPA, recibiendo masajes y tratamientos corporales, disfrutando de la sauna y de los baños turcos. Fueron unas horas de absoluto relax, pero Gisele no consiguió dejar de pensar en Matt en ningún instante.

Por la noche, las chicas llevaron a Gisele a un restaurante que ofrecía espectáculo con la cena y, como no podía ser de otra manera, un stripper vestido de policía se desnudó antes ellas y un grupo pequeño de chicas que también celebraban una despedida de soltera. Gisele era demasiado tímida y trató de esconderse para pasar desapercibida entre el resto de chicas, pero a Sarah no le importaba ser el centro de atención sentada en el regazo de aquel stripper.

—Uff, no sé si serán las copas o la falta de sexo, pero no me importaría pasar la noche con el supuesto policía —comentó Sarah entre risas cuando salieron del restaurante.

—Yo ni siquiera me acuerdo de la última vez que tuve sexo y, por si fuera poco, Tyler parece que tampoco va a ponérmelo fácil—se lamentó Kelly.

—Pues yo sí y estoy deseando repetirlo —les dijo Gisele sonriendo.

—Se acabó. Esta noche es para divertirnos, bailar y olvidarnos de los hombres —sentenció Sarah—. Esta noche no quiero saber nada de ellos.

Se subieron a un taxi y se dirigieron a un pub para seguir con la fiesta. Sarah se ofreció para ir a buscar las copas y Sarah la acompañó para ayudarla mientras Gisele se encargaba de buscar un sitio en el que sentarse en la zona chill-out. Encontró un sofá libre en una esquina y se sentó allí a esperar a las chicas. Sacó su teléfono móvil del bolso y vio que tenía una llamada perdida de Matt. Dudó en llamarle o enviarle un mensaje, pero finalmente decidió devolverle la llamada más tarde y disfrutar de aquella noche con las chicas.

Kelly y Sarah se sentaron junto a ella cinco minutos después y, por enésima vez aquella noche, brindaron de nuevo. Animadas por el ambiente, la música y las copas de más, bailaron entre risas y cachondeo y continuaron bebiendo.

—Creo que me estoy haciendo mayor —bufó Kelly dejándose caer en el sofá del chill-out.

—Pues yo creo que mañana tendré una resaca horrible, no recuerdo la última vez que bebí tanto —comentó Sarah antes de dar otro trago a su copa. Se volvió hacia Gisele y le preguntó sonriendo—: ¿Qué tal te lo estás pasando?

—Genial, gracias por haber organizado un fin de semana perfecto —le agradeció—. Aunque no deberíais haber gastado tanto dinero.

—Esa parte agradécesela a Matt, no quería que te faltara nada en este fin de semana —se le escapó a Sarah sin darse cuenta.

Gisele se sintió fatal. Matt había pagado su despedida de soltera y ella había ignorado su llamada. Bebió un trago de su copa y, tras excusarse para ir al baño, cogió su bolso y se alejó de ellas. Quería llamar a Matt, pero finalmente optó por enviarle un mensaje: “Te echo de menos, me encantaría que estuvieras aquí.” Recibió un mensaje de Matt al instante: “Solo tienes que pedirme que vaya y estaré junto a ti en poco más de una hora.” Gisele no lo dudó ni un segundo y contestó: “Quiero que vengas, no quiero dormir otra noche sola.” Un segundo después, Matt la estaba llamando.

—Matt —ronroneó Gisele nada más descolgar.

— ¿Seguro que quieres que vaya a la capital?

—Completamente.

—Pues ya estoy de camino, preciosa —le respondió Matt—. Aunque, como podrás suponer, no voy solo. Jason y Tyler me acompañan.

—Mientras no se metan en la cama con nosotros… —bromeó Gisele.

—Puede que a ti no te importe, pero a Kelly y a Sarah…

—Lo descubriremos cuando lleguéis —le interrumpió.

— ¿No saben que estás hablando conmigo?

—Si les hubiera dicho que tenía intención de llamarte o escribirte un mensaje, me hubieran quitado el teléfono y no hubiera podido hablar contigo —se excusó Gisele.

—Envíame la ubicación del lugar donde estáis y vuelve con las chicas. Sigue disfrutando de la noche y, antes de que te des cuenta, estaré estrechándote entre mis brazos —le dijo Matt en un susurro para que los chicos no le escucharan—. Hasta dentro de un rato, cariño.

—Hasta dentro de un rato —susurró Gisele antes de colgar y regresar junto a Kelly y Sarah como si nada hubiera pasado.

Matt les dijo a los chicos que la despedida de soltero se había terminado y que se iba a la capital. Les contó que pensaba presentarse en el pub donde estaban las chicas y pasar el resto de la noche con Gisele.

—Si queréis, podéis acompañarme —les invitó.

—Es su despedida de soltera, ¿no crees que se lo tomarán mal? —Le advirtió Tyler, aunque en el fondo se moría de ganas de ver a Kelly.

—Solo hay una manera de saberlo, averigüémoslo —sentenció Jason, que no pensaba dejar escapar la oportunidad de volver a ver a Sarah.

—Id vosotros y divertíos, yo me ocupo de la agencia mañana —se ofreció Ben.

Una hora más tarde, Gisele, Kelly y Sarah seguían bebiendo, riendo y bailando. Gisele estaba ansiosa, no dejaba de mirar disimuladamente hacia a la puerta, esperando que en cualquier momento Matt entrara en el pub y le dedicara una de sus seductoras sonrisas. Justo en el momento que se puso de espaldas a la puerta para coger su copa y beber un trago, Matt entró en el pub acompañado por Jason y Tyler. Aprovechando que estaba de espaldas, Matt se acercó a Gisele y la abrazó desde atrás, pegándola a su cuerpo.

—Mm… No te imaginas cuánto he echado de menos tus abrazos —susurró Gisele, a quien no le hizo falta girarse para saber que era Matt quién la abrazaba.

—No voy a dejar de abrazarte en toda la noche —la complació Matt.

— ¿Se puede saber qué estáis haciendo aquí? —Les reprochó Sarah—. Se supone que esto es una despedida de soltera y no estabais invitados.

—Demasiado tiempo lejos de mi futura esposa, no he podido resistirme —se justificó Matt sin dejar de abrazar ni besar a Gisele.

— ¿Es que no te alegras de verme, muñeca? —Le preguntó Jason a Sarah.

—Podré contestarte a eso mañana, tienes toda la noche para convencerme —le respondió Sarah con un descaro que volvió loco a Jason.

—Gisele y yo nos vamos a un hotel —anunció Matt.

—Pero tengo todas mis cosas en el apartamento de Sarah —protestó Gisele.

—Sarah y yo te llevaremos todas tus cosas mañana, no te preocupes —le aseguró Jason.

—Nosotros también nos vamos, nos reuniremos con vosotros mañana en el aeropuerto para regresar a casa —decidió Kelly con seguridad, refiriéndose a ella y a Tyler. Se volvió hacia a Sarah y añadió—: Os acompañamos al apartamento a recoger mis cosas y después nos marchamos y os dejamos a solas.

—Hay habitaciones de sobra, podéis quedaros en el apartamento —les invitó Sarah.

—Te lo agradecemos, pero quiero a mi futura esposa solo para mí esta noche y no quiero que nadie nos interrumpa —rechazó Matt la oferta de Sarah.

—No te preocupes, ni siquiera estaremos en el mismo hotel —le dijo Kelly.

Matt lanzó una mirada de advertencia a Tyler, no le hacía ninguna gracia que pasara la noche con su hermana en un hotel. Gisele le dio un codazo a Matt para que se relajara y no interfiriera en la vida de su hermana, sobre todo porque sabía que las intenciones de Tyler eran buenas y Kelly necesitaba dar ese paso más en la relación.

—Nos vemos mañana, disfrutad de lo que queda de noche —se despidió Gisele tirando del brazo de Matt para marcharse de allí.

Salieron del pub y Matt detuvo a un taxi en la calle para que les llevara al mismo hotel donde se habían alojado cuando habían ido de visita a la capital.

Cita 153.

“Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra es serlo.”

Sigmund Freud.